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"Los libios rompieron la barrera del miedo"

¿Luego de Hosni Mubarak (izq)llegó el turno de decir adiós a Muammar Gaddafi?

¿Luego de Hosni Mubarak (izq)llegó el turno de decir adiós a Muammar Gaddafi?

(Keystone)

Situada entre Túnez y Egipto, Libia se enciende a su vez. Desde hace tres días, los manifestantes exigen la salida del coronel Gaddafi, el más antiguo dirigente árabe todavía en funciones. Análisis y esperanzas de un opositor libio establecido en Ginebra.

Lo nunca visto en la tierra de Muammar Gaddafi. Desde el miércoles, la muchedumbre gana las calles de diversas ciudades, especialmente en el este, para exigir la salida del “guía de la revolución”.











Lanzada por Internet durante varias semanas, la convocatoria de una Jornada de Ira el jueves (17.02) fue seguida en particular en Benghazi.  Nada sorprendente, la segunda ciudad del país ha sido siempre un foco de oposición al líder libio.  Después de apoyar apenas tibiamente el golpe militar de 1969, la región ya casi no pudo beneficiarse de la riqueza petrolera.

¿El movimiento de protestas tendrá los mismos resultados que aquellos de los vecinos Túnez y Egipto? A Ahmed el Gasir, de la ONG Human Rigths Solidarity, le gustaría creerlo. Pero, por ahora, la cifra de muertos ya es grande  en un país sin duda inmenso, pero apenas poco más poblado que Suiza.

swissinfo.ch: ¿Por qué estas manifestaciones ahora en Libia? ¿Como en los países vecinos, la gente tiene “hambre de pan y sed de libertad”?

Ahmed el Gasir: El país es gobernado por un dictador desde hace 41 años. Y luego de lo que vieron en Túnez y en Egipto, las personas se han atrevido finalmente a romper la barrera del miedo.

Naturalmente, la situación económica es muy mala porque el país está mal dirigido. Es un país rico, sin embargo, según las estimaciones oficiales hay un 22% de desempleo entre los  jóvenes, y de acuerdo con las no oficiales, un 30% o más. Es una razón para el descontento.

Pero el reclamo es sobre todo político. Libia no tiene una constitución, a pesar de que se nos ha prometido una desde hace 10 años. Hay una especie de parlamento, el Congreso del Pueblo, pero solamente sirve para legitimar un poder en el que la voluntad del dictador tiene fuerza de ley. Entonces, la gente quiere  libertad y un futuro mejor.

swissinfo.ch: ¿Por qué la revuelta más importante estalló en Bengasi, la segunda ciudad más grande, y no en la capital?

 A. eG.: Históricamente, es una ciudad que siempre ha resistido al régimen, desde principios de los 70. Pero es también porque en Trípoli el poder está muy presente. Abiertamente sofocó a las personas. Pero también hay manifestaciones en por lo menos otras diez ciudades e incluso en tres suburbios de la capital.

swissinfo.ch: ¿Al igual que en Túnez y en Egipto, se trata realmente de una “revolución facebook”?  

 A.eG.: Lo que pasa en el mundo árabe es que los regímenes no tienen ya el monopolio de la información. Gracias sobre todo a la televisión por satélite, la gente ve lo que sucede en otros lugares y se dice que merece algo mejor a su destino actual.

Facebook es ampliamente utilizado entre aquellos que tienen acceso a Internet.  Y fue por Internet por donde se convocó la Jornada de la Ira el jueves 17 de febrero. Sin embargo, en Libia la tasa de penetración de Internet no es tan importante como en los países vecinos.

swissinfo.ch: ¿En los próximos días, qué papel podría tener el ejército, que fue un factor decisivo en las revoluciones egipcia y tunecina?

 A.eG.: Gaddafi es un militar, pero con los años ha marginado al ejército regular e instaurado lo que denomina batallones de seguridad, más poderosos que el ejército.  Pero ya sabemos que en Bengasi y en Al Baida, algunos miembros de estos batallones se han negado a utilizar la fuerza.

Por ello, el jueves por la mañana llegaron dos aviones con otro batallón especial al mando de Khamis Gaddafi, el hijo menor del dictador. Estas personas no son  libios, sino mercenarios africanos. No sabemos de dónde vienen, pero de acuerdo con un contacto local, hablan francés. Son ellos los que llevaron a cabo la represión, con un saldo de al menos 30 muertos.

swissinfo.ch: ¿Cree posible que este movimiento conduzca a la caída del régimen?

 A.eG.: Es muy posible si otras ciudades se unen a la protesta, si la gente sale a la calle. Si el movimiento se extiende, creo que el régimen va a perder el control de la situación.

 swissinfo.ch: ¿Qué espera la comunidad internacional?

 A.eG.: Que cese todo apoyo político a este régimen el cual hace caso omiso de los derechos humanos.  Esperamos un mensaje muy claro:  “Detengamos esto inmediatamente, porque podría convertirse en una masacre”. Lo que pasa podría ser un crimen de lesa humanidad.  Por tanto, habría que convocar a una corte penal internacional.

Ayer, tercer día de manifestaciones, había cerca de 60 muertos. Libia es un pequeño país en términos de población. En proporción al número de manifestantes, eso demuestra lo brutal de la represión.

Hitos

Llamamientos: Amnistía Internacional, Londres y la Unión Europea pidieron evitar el uso de la fuerza, mientras que los EE.UU. pidieron a Trípoli “adoptar medidas específicas para satisfacer las aspiraciones, necesidades y esperanzas de su pueblo”.
 
Aniversario. Este jueves se cumple el quinto aniversario de los enfrentamientos en Bengasi en el que las fuerzas de seguridad mataron a varios manifestantes que atacaron el consulado italiano.
 
Récord. En el poder desde 1969, un récord en África, Muammar Gaddafi controla Libia con mano de hierro.
 
Petróleo. Aunque algunos libios se quejan del desempleo, la desigualdad y la falta de libertades, Libia es un país exportador de petróleo y el poder parece ser capaz de aprovechar el maná energético para satisfacer las reivindicaciones sociales.
 
Régimen. Gaddafi dijo que Libia no tenía necesidad de importar el concepto occidental de la democracia porque se basa en su propio sistema basado en la “Tercera Teoría Universal”.  Su esquema reemplaza a un sistema de democracia representativa a través de instituciones directas llamadas comités populares.

Fin del recuadro


(Traducción: Marcela Águila Rubín), swissnfo.ch


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