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¡Oh Sol, oh Sol!

Este contenido fue publicado el 11 mayo 2008 - 12:40

Hay acuerdo general en creer que los juegos de pelota, practicados universalmente, son otros tantos cultos solares simbólicos. Efectivamente, el balón constituye esa esfera de vida y fecundidad que hay que conquistar y apropiarse. El balón-sol, el balón-centro del mundo se convierte así en el objetivo sagrado y supremo en torno al cual se organiza una cosmogonía invisible, una batalla ritual. Todos los antiguos juegos de pelota, así se trate de una pelota de cuero, bambú, tejido o goma, poseen un fuerte significado simbólico vinculado al culto del Sol, ya que cualquier pelota se asemeja al globo estelar que se desplaza por el Cielo, el lugar donde reinan los dioses.

Philippe Villemus, 'El dios fútbol' (Ediciones Enrolles, 2006)

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