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'Por los Alpes Suizos: a pie, a caballo y en carroza'

Una imagen de otros tiempos en el Museo de la Hotelería y del Turismo en Zúrich.

(Keystone)

La montaña ha sido desde siempre un símbolo de potencia, de temor, de grandeza, de desafío y de amenaza para el hombre; pero también un lugar de plenitud y de acercamiento a lo Divino.

En el Museo de la Hotelería y del Turismo Suizo, localizado a unos pasos de la Gran Catedral de Zúrich, en pleno corazón de la ciudad vieja, tiene lugar esta exposición que ilustra, por medio de fotografías, documentos, grabados antiguos y objetos, la evolución en el camino por los Alpes.

La exhibición, pequeña pero bien nutrida, es un intento por revelar el esfuerzo del hombre para franquear la barrera de las distancias, para vencer la geografía, el mal tiempo y las dificultades en los caminos por las montañas.

Antiguamente se cruzaban los Alpes sólo debido a una gran necesidad. Las rutas o pasos no estaban abiertos y se corría el riesgo de perderse o de morir.

El peligro de las avalanchas y otras amenazas difundían la creencia de que el demonio y los muertos habitaban en las cimas montañosas.

De este modo los únicos que viajaban eran los comerciantes, los militares y los oficiales del Estado.

Con el advenimiento de la Filosofía de la Ilustración en el Siglo XVIII y el desarrollo del sentido crítico, se empieza a viajar por los Alpes con un nuevo espíritu: del placer y del interés científico.

La exposición muestra los trayectos de comunicación más importantes por las cumbres alpinas.

Uno de ellos era el del gran San Bernardo, que había sido el paso antiguo por donde cruzaban los romanos. Tiempo más tarde, en 1050, la orden de los monjes agustinos construyó un hospicio para proteger a los caminantes.

En el año 1800 Napoleón atravesó aquel rumbo del Valais con su armada de cuarenta y seis mil hombres a pie, seis mil a caballo, más su artillería.

Otro paso que sirvió para las estrategias militares de Napoleón fue el del Simplon, en el que, en 1906, se abrió un túnel con el que el camino por la montaña se hizo más accesible.

La vía por el San Gotardo, con su famoso Puente del Diablo, era un rincón difícil y estrecho; sin embargo, en 1830 se construyó una ruta para facilitar el tránsito del correo suizo. Este camino se convirtió así en la conexión más corta que unía el norte con el sur del país.

La exhibición del Museo de la Hotelería y del Turismo ilustra, además, sobre la evolución de los medios de transporte desde las carrozas hasta la aparición del automóvil, hacia 1900.

El incremento en el tránsito por la montaña dio pie a la aparición de pequeños albergues y, posteriormente, de hoteles construidos en los puntos más importantes de los trayectos.

Generalmente, los albergues para que descansaran los viajeros se encontraban en lugares estratégicos para efectuar el cambio de caballos de las carrozas.

Los horarios de salida eran muy estrictos, y el cochero era castigado si se retrasaba por algún motivo. Por esta razón, quizá, perdura hoy día la excelente puntualidad de los trenes en Suiza.

Esta exposición es un intento por guardar la memoria de la conquista en la travesía de los Alpes. Permanecerá abierta al público hasta el 22 de diciembre de 2001.

Araceli Rico, Zúrich


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