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Afecta el calor a los ferrocarriles suizos

Las tareas de mantenimiento de los trenes suizos se han incrementado. Keystone

La compañía ferroviaria suiza (CFF)instalará sistemas de climatización en las cabinas de los trenes y de 280 locomotoras de carga.

Este contenido fue publicado el 13 agosto 2003 - 16:53

La canícula de los últimos meses ha puesto a prueba tanto al material rodante como a los propios empleados.

El intenso calor de este verano ha constituido un reto para la fiabilidad legendaria de los ferrocarriles helvéticos.

En efecto, toda suerte de incidentes derivados de las altas temperaturas que sufre el continente europeo desde hace tres meses, ha perturbado el funcionamiento estival de la CFF.

De ahí que este miércoles la dirección de la empresa ferroviaria decidió dotar a todas las cabinas de los trenes para pasajeros de un sistema de aire acondicionado. Hasta ahora, apenas un poco más del 50% de las locomotoras contaban con ese privilegio.

A inicios del mes de julio los conductores habían deplorado la falta de climatización. “Aun cuando esa ausencia no pone en riesgo la seguridad, complica la tarea de los pilotos”, señaló Meter Merz, presidente del personal de las locomotoras.

Pilotos y material, a prueba

Entre la generación de electricidad y el calor exterior, la temperatura de la cabina de los mecánicos alcanza con frecuencia los 50 grados centígrados, lo que plantea evidentes problemas de concentración para el personal.

Más allá de las condiciones de trabajo de los mecánicos, toda la infraestructura y todo el material rodante son puestos a prueba por las condiciones meteorológicas extremas que se registran desde el mes de junio.

La situación se hace aún más dramática si se toma en cuenta que durante la temporada estival los ferrocarriles suizos atienden una enorme demanda de pasajeros.

Mantenimiento desbordado

Ese incremento en la actividad de los ferrocarriles supone, por supuesto, una intensa utilización del sistema y ha puesto en evidencia la debilidad de algunos modelos de locomotoras, en particular de aquellas de los trenes Intercity RE 460. De las 199 máquinas de ese servicio, 14 se encuentran fuera de servicio.

Además, el calor obliga a incrementar los trabajos de mantenimiento. Christian Gising, portavoz de la CFF asegura que en forma semanal se efectúan 350 reparaciones en lugar de las 250 habituales, situación que genera un empleo menos óptimo de los vehículos.

Vigilar la deformación de las vías

La deformación de las vías como resultado del calor ha originado también muchos retrasos. A principios de agosto, entre Cham y Rotkreuz, en el cantón de Zoug, se deformaron 50 metros de vía férrea, con lo que se interrumpió el tránsito ferroviario.

Los trenes del servicio Interregional que unen a las ciudades de Zúrich y Lucerna fueron desviados y autobuses cubrieron las rutas regionales de los ferrocarriles.

También como resultado de las altas temperaturas, la CFF suprimió el servicio de los trenes panorámicos en las vías italianas. Una serie de problemas de corriente en la red eléctrica de la Península entrañó fallas en la climatización.

Desde entonces esos vagones especiales son reemplazados por unidades de primera clase a la espera de que los termómetros regresen a la normalidad.

Sin embargo, todas esas perturbaciones no afectan la moral de la CFF. La compañía se felicita de que más del 82% de los trenes haya cumplido con sus horarios desde el inicio del año.

swissinfo y agencias

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