Agua y salud, un compromiso suizo con los más pobres

En muchas partes del mundo, el agua es un bien precioso y escaso. Miles de personas recorren largas distancias para conseguir un poco del líquido vital. Keystone

Este jueves, en la celebración del Día Internacional del Agua y cuando más de mil millones de personas carecen de un abastecimiento organizado del vital líquido en el mundo, Suiza ratifica su compromiso con los países más golpeados por esa problemática.

Este contenido fue publicado el 22 marzo 2001 - 07:15

En esta ocasión, la festividad tiene como tema "el agua y la salud", un rubro por demás trascendental si se considera que 2.400 millones de ciudadanos del planeta carecen de la infraestructura necesaria para eliminar en forma adecuada sus desperdicios caseros y sus materias fecales, una verdadera espada de Damocles en materia sanitaria.

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) asientan que cada año 3.4 millones de seres humanos, en su mayor parte niños, mueren víctimas de enfermedades vinculadas con aguas insalubres. Un millón de entre ellos, de paludismo.

Ese foro multilateral propone medidas "simples y poco costosas" para mejorar la situación, como el procedimiento "Sodis", desarrollado por el Institituto Suizo de Ciencias y Técnicas del Medio Ambiente, que consiste en llenar de agua botellas transparentes y disponerlas horizontalmente durante unas cinco horas. Con un gesto tan simple se logra que la luz ultravioleta de los rayos solares destruya los microorganismos patógenos.

Recomienda igualmente el empleo del cloro para la desinfección del agua y, a guisa de ejemplo sobre la efectividad de una estrategia semejante, señala que en las Maldivas el uso de ese producto para la esterilización del agua de lluvia almacenada en pozos, ha contribuido a erradicar, durante 20 años, las enfermedades diarréicas.

"El solo hecho de lavarse las manos con agua y jabón disminuye en 35% los casos de diarrea", resume la OMS que patrocina la versión 2001 del Día del Agua junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Consejo de Concertación para el Abastecimiento de Agua y su Saneamiento (WSSCC).

Suiza participa en el combate contra la penuria y mala calidad del vital líquido a través de la Dirección del Desarrollo y la Cooperación (Cosude) que, con una inversión de alrededor de 35 millones de francos, instrumenta acciones en 17 países en vías de desarrollo, entre los cuales Honduras, Nicaragua, El Salvador y Perú.

Por citar un ejemplo con relación a las actividades helvéticas en el plano internacional, es de señalar que merced a los esfuerzos realizados por Cosude, más de cien mil personas de la provincia de Cabo Delgado, en Mozambique, tienen ahora acceso al agua potable en cantidades suficientes.

El tema del agua se mantiene en el centro de la preocupación internacional. Cada vez más, el preciado líquido se enrarece en virtud de que las fuentes de agua dulce disminuyen (como resultado de la contaminación química y orgánica o de la infiltración del agua de mar, entre otras causas), y por efecto del crecimiento demográfico mundial.

En ese proceso alarmante incide también, y en forma notable, el despilfarro del recurso. El Banco Mundial estima que solamente un tercio del agua utilizada para la irrigación contribuye a los procesos de producción. El resto se infiltra en el suelo, se evapora o simple y llanamente, se derrama.

De acuerdo con las cifras de los expertos, una tercera parte de la humanidad no tiene acceso al agua potable de buena calidad y en cantidad suficiente. Esa proporción da cuenta de los desequilibrios a que asiste nuestra época y que sobresaltan en comparaciones como la siguiente: mientras que un estadounidense utiliza unos 300 litros de agua potable por día y la cifra alcanza los 230 litros para un suizo, un malgache tiene que conformarse con apenas 5 litros.

Los números traducen una realidad acuciante: ya en 1950 cerca de 50 millones de habitantes de 12 países consumían más agua de la que sus fuentes podían suministrar y en 1990 una situación semejante golpeaba a 26 naciones y a un conglomerado de 300 millones de personas.

Suiza, como explica José Romero, de la Oficina Federal del Medio Ambiente, el Bosque y el Paisaje (OFEFP), tiene la ventaja de una situación geográfica privilegiada que favorece la riqueza del vital líquido.

Empero, el funcionario exhorta a evitar el derroche y el deterioro de las fuentes de abastecimiento y subraya la estrategia de las autoridades helvéticas para contribuir a resolver la urgencia de garantizar el suministro del vital líquido, en calidad y cantidad adecuadas, a las naciones con una situación menos halagüeña.

Marcela Aguila.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo