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Al rescate de la vaca friburguesa perdida

Fernando Baeriswyl, ingeniero agrónomo, espera que se desarrolle algún programa para preservar este bovino en Chile.

En Suiza se extinguió hace 30 años. Ahora se ha iniciado una investigación para averiguar si la raza aún existe en Punta Arenas, zona de colonización helvética en el sur de Chile.

Un experto de Pro Specie Rara, fundación que preserva la biodiversidad helvética, ha viajado a la región para tomar muestras de ADN de los bovinos que más se asemejan a la especie ancestral.

Se pensaba que habían desaparecido de la faz de la tierra, hasta que en 2007 el suizo Roger Pasquier –que viajó a Punta Arenas siguiendo la huella de familiares que emigraron a Chile a inicios del siglo XIX- creyó divisar algunas en predios de la región.

"Cuando lo acompañé a ver unas lecherías, comentó que esas vacas se parecían mucho a las que había en la granja de su abuelo en Friburgo, cuando él era niño", recuerda Fernando Baeriswyl, miembro de la Agrupación de Descendientes de Colonos Friburgueses en Magallanes.

Pasquier fotografió algunos ejemplares y, de regreso a Suiza, comenzó a investigar sobre el tema y a recoger testimonios.

"Así fue como descubrió que en 1930, José Davet (hijo de los primeros colonos que llegaron a Magallanes) había traído unas 20 vacas desde Friburgo", explica Baeriswyl, quien también es ingeniero agrónomo y jefe de la División de Protección de Recursos Naturales Renovables del Servicio Agrícola y Ganadero (Sag).

Símbolo de Friburgo

Con estos antecedentes en mano, Pasquier se contactó con Philippe Ammann, director adjunto de Pro Specie Rara, fundación dedicada a preservar la diversidad patrimonial y genética de la flora y fauna suizas.

¿El objetivo? Lograr que se interesaran por rescatar una raza que fue símbolo del cantón de Friburgo y que desapareció de aquellas tierras en 1975, siendo reemplazada por la Holstein, de origen holandés, también con manchas blancas y negras, pero con una mayor capacidad para producir leche.

Ammann aceptó la propuesta y organizó una expedición que estuvo 10 días en Punta Arenas –del 19 al 29 de septiembre- recogiendo muestras de los bovinos que más se asemejaban a la especie ancestral. Alrededor de 25.

"Casi todos eran animales que descendían de los originales de José Davet, que es la familia que se mantuvo como lechería tradicional en Magallanes. De hecho, toda la leche que tomábamos cuando niños era la que provenía de estas vacas", comenta Baeriswyl a swissinfo.

A modo de anécdota cuenta que durante su estadía, Ammann descubrió un libro de Davet de 1945, en el que tenía registradas a todas las vacas, con sus respectivos nombres.

"Es una costumbre típica suiza, que aquí se fue perdiendo. Cuando Philippe quiso hacer un registro con las vacas estudiadas se encontró con que ninguna tenía nombre".

Las razones de su arribo

Mientras que en Suiza era progresivamente reemplazada por otras razas más productivas, en Chile la vaca friburguesa fue de mucha utilidad, no sólo por su leche, sino también por su carne y porque se la usó como tiro de arado. Además, se adaptó muy bien al clima.

"Es una raza muy noble, porque en invierno, con temperaturas bajo cero, las sueltan al campo, al aire libre, con escasa alimentación y resisten muy bien, a diferencia de otras más finas, como la Holstein, que no son capaces de soportar esas condiciones", señala Baeriswyl.

Admite que se trata de un bovino muy rústico, que produce menos leche en comparación con otras especies. "Pero en Magallanes eso se compensa con el hecho de que no es necesario darle alimentos adicionales en invierno ni tenerla bajo un galpón".

Varias veces se intentó cruzarlas con otras razas –como las pardas suizas- para mejorar su producción, pero las mezclas no resistieron las condiciones climáticas y finalmente murieron.

Un punto a favor de quienes creen que las vacas de Magallanes mantienen los genes de las antiguos especímenes friburgueses.

Genes valiosos

"Probablemente, va a ser difícil encontrar una raza 100% pura, pero sí debe existir bastante de la vaca friburguesa original adaptada a las condiciones climáticas extremas", estima este ingeniero agrónomo.

La última palabra la tendrán los análisis de ADN que estarán listos aproximadamente en marzo de 2009.

Si efectivamente son las últimas exponentes de esta especie sería un hallazgo extraordinario, sostiene, sobre todo para fundaciones como Pro Specie Rara que buscan rescatar razas que convivieron con el desarrollo de la humanidad durante siglos.

"Hoy día, en todo el mundo existen las mismas gallinas, los mismos cerdos, las mismas vacas y se han ido perdiendo las razas tradicionales. Y cuando esos genes se pierden no se recuperan nunca más", lamenta.

Si los resultados son positivos, se espera desarrollar algún programa para preservar este bovino, que también escasea en Punta Arenas. "Sería muy triste que además se perdieran estas vacas que durante 80 años alimentaron a toda la población de la región", concluye.

swissinfo, Mariel Jara, Santiago de Chile

Vaca blanquinegra friburguesa

Esta raza destacaba por su cuerpo musculoso y su ubre en forma de embudo, además de su resistencia a condiciones climáticas rudas.

Robusta y grande, era un animal de triple propósito para los campesinos tradicionales (producción láctea, carne y tirar del arado).

En 1940 se contabilizaban 40.000 de estos bovinos; en 1946, 25.000. El último ejemplar puro fue el toro Héron, abatido en 1975.

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Roger Pasquier

Socioeconomista, ex funcionario de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y autor del libro 'Los friburgueses y sus descendientes en la Patagonia chilena', publicado en Chile y en Suiza.

Entre los años 2005 y 2007 efectuó tres viajes a la región de Magallanes para encontrar descendientes de sus familiares que emigraron a partir de 1876.

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