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CFF analiza una ambiciosa modernización

Los ferrocarriles, una empresa muy querida para los suizos.

(Keystone)

El encarecimiento de los billetes y una privatización parcial de la empresa son dos de los caminos que se analizan para obtener la multimillonaria inversión que exige la infraestructura ferroviaria suiza.

Los recursos son indispensables, pero la participación de la iniciativa privada es altamente cuestionada debido a que en otros países Europeos no ha arrojado un saldo positivo.

Es conocida como Schweizerische Bundesbahn (SBB), Chemins de Fer Fédéraux Suisses (CFF) o Ferrovie Federali Svizzere (FFS), según la región lingüística suiza, pero en todos los casos se trata del principal medio de transporte del país.

Puesto en cifras: un total de 306 millones de personas y 54 millones de toneladas de mercancía son desplazadas cada año en sus vagones a través de una red de 3.011 kilómetros de vías.

Sin embargo, de cara al futuro, la modernización de la infraestructura ferroviaria helvética exige una inversión de 30.000 millones de francos suizos. Y obtenerlos no será sencillo, razón por la que el tema despierta ya polémica a escala nacional, porque uno de los escenarios evaluados es la privatización parcial de una empresa que, se dijo, siempre pertenecería a los suizos.

Una añeja promesa

CFF comenzó a escribir su historia al mismo tiempo que el siglo XX.
Concretamente, su primer día de operaciones fue el 1 de enero de 1901 cuando realizó un trayecto entre Zúrich y Ginebra, con una escala en Berna, para festejar el año que iniciaba.
Pero la creación del sistema de ferrocarriles suizo exigió antes –como lo narra la propia CFF en su historia- de "una memorable votación".

El 20 de enero de 1898 los suizos fueron convocados a las urnas. Y con 365.635 votos a favor y 182.718 en contra, se aprobó la entonces nueva Ley Federal para la adquisición y la explotación de vías férreas por cuenta de la Confederación Helvética.

La experiencia en el resto de Europa en el siglo XIX, en donde los ferrocarriles eran operados por empresas privadas, había dejado claro que los intereses políticos regionales provocaron más problemas que soluciones.

Lo anterior debido a que las empresas encargadas construían líneas ferroviarias que repetían rutas mientras otras regiones quedaban descubiertas, lo que al final se tradujo en un mal servicio y en quiebras recurrentes dentro del sector.

Suiza decidió pues que "el servicio ferroviario pertenecería siempre al pueblo helvético".

¿Privatización o bolsa?

Andreas Meyer, Director General de CFF, puso su juego sobre la mesa el pasado domingo (25.05) durante una entrevista publicada por el SonntagsZeitung al confirmar que se barajan distintas posibilidades para el futuro de la infraestructura ferroviaria del país, y en consecuencia, para esta compañía.

La factura de la modernización asciende a 30.000 millones de francos suizos y conseguir una suma tan abultada obliga a evaluar tres escenarios:

1) Privatización parcial (bursatilización). Es decir, definir qué porcentaje de las acciones de CFF son susceptibles de ser vendidas al público inversionista a través del mercado de valores suizos (SWX) para obtener recursos frescos.
2) Billetes. Aumentar el costo de los billetes que se venden al público usuario, así como las tarifas de carga, de modo que con los recursos excedentes se financie la modernización.
3) Nuevas aportaciones de los cantones y de la Confederación Helvética. El tercer camino es pues, evaluar la posibilidad de una nueva inyección de recursos por parte de los poderes públicos.

La más polémica de las opciones es, sin duda, la privatización parcial, ya que CFF perdería la identidad de empresa pública que le dio origen.

Defensores y detractores

La izquierda helvética está en contra de una posible privatización parcial. Y Christian Levrat, presidente del PS, dejó claro que la propuesta carecía de sentido para su fuerza política.

La derecha, contra toda expectativa predecible, tampoco aplaudió a rabiar este posible desenlace para CFF. Y la patronal economiesuisse, por su parte, dejó claro que se trata de un proyecto interesante, pero en el largo plazo, no ahora.

El tema es delicado y la experiencia internacional dispar.

En Gran Bretaña, por ejemplo, se privatizó el servicio de ferrocarriles y, de acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial en 2007, la falta de minuciosidad e insuficientes tiempos para la adaptación a una nueva fórmula de servicio, conllevaron errores irreparables.

Demoras en los trenes, deterioro del equipo y la falta de mantenimiento riguroso que provocó accidentes como el de Hatfield (octubre del 2000) en el que murieron 3 personas, y que puso el tema de la privatización en la palestra.

En Alemania, por otra parte, se aprobó una privatización parcial de Deutsche Bahn (BD) que implicó la venta de 49% de las acciones de la empresa.

Sin embargo, la experiencia internacional arroja más incógnitas que ventajas evidentes sobre la decisión de transferir los ferrocarriles a la iniciativa privada, razón por la que CFF tendrá que realizar una larga labor de cabildeo antes de concluir de dónde obtendrá los recursos que exige su modernización.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

CFF, compañía ferroviaria suiza, tiene su sede en Berna, y la Confederación Helvética y los cantones son sus propietarios.

La compañía ofrece servicios para pasajeros, mercancía, infraestructura, inmuebles y servicios financieros.

CFF está en proceso de sanear sus finanzas, pero requiere renovarse. Y su caja de pensiones atraviesa un mal momento, tanto que en los próximos años se corre el riesgo de que sus empleados experimentan una reducción de salario como parte de las medidas para apuntalar las cuentas.

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Datos clave

CFF cuenta con 760 estaciones de pasajeros, 452 de estaciones de carga y 28.351 empleados.
El índice de puntualidad de los trenes suizos es de 97%
Cada año se recogen 2 millones de latas de aluminio y 1 millón de botellas de vidrio de los vagones.

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