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La salud digital no lo cura todo

Jürgen Lösel/VISUM

La salud electrónica (e-Salud) lleva pocos años en la agenda política suiza y ya se teme que el sector sanitario se vea rebosado por las nuevas tecnologías. Puede que los pacientes tengan que esperar años hasta ver los beneficios, si es que llegan.

Este contenido fue publicado el 25 septiembre 2012 - 11:00
Chantal Britt, swissinfo.ch

Una de las grandes ventajas de los datos digitales es que son baratos, carecen de ambigüedades y son permanentes. Y es que a menudo los herméticos manuscritos de los médicos son difíciles de descifrar. Encontramos similares problemas en el papel que amarillea, en las fotografías que pierden definición, en los rayos X o en las imágenes por ultrasonido que pronto terminarán por desaparecer.

Herramientas como el sistema de recetas computarizadas e historiales clínicos digitales prometen mejorar la calidad de los servicios y recortar costes. Los médicos esperan igualmente que las nuevas tecnologías sirvan para reducir los errores en el sistema sanitario. Por ejemplo, mejorando las indicaciones para la correcta administración de medicamentos, o para prevenir incidentes en el uso de los mismas.

“En los Estados Unidos se contabilizan hasta 100.000 muertes anuales debidas a errores médicos”, explica Christian Lovis, presidente de la Sociedad Suiza para Informática Médica. “Si estas cifras se extrapolaran a Suiza, donde carecemos de datos al respecto, significaría que “dos de cada cinco pacientes mueren cada día en pleno tratamiento”.

Según Lovis, los hospitales requieren sistemas poderosos de gestión y almacenamiento de datos para tareas administrativas. Pero, al mismo tiempo, parece ser que la e-salud tiene también sus limitaciones.

“Tenemos que preguntarnos cuánta informática tiene sentido en un hospital”, se interroga Lovis. “Y es que es cierto que la informática simplifica algunos procesos, pero pasados ciertos límites ya no sirve para incrementar la eficiencia. Y para los pacientes tampoco representa ninguna ventaja”.

Bits y bytes

La e-salud abarca todas las tecnologías de la información y telecomunicación aplicadas al sector. Incluye  desde los historiales médicos, hasta la telemedicina, pasando por la informatización de los información médica que analiza las necesidades de los consumidores y pone a disposición los estudios y avances de la medicina, los grupos de profesionales de la salud que colaboran y comparten datos mediante instrumentos digitalizados y dispositivos móviles para recopilar y acceder a los datos del paciente.

En la práctica, sin embargo, aún quedan obstáculos por superar. Thomas Wally, de la empresa informática T-Systems de la Deutsche Telekom, asesora al Hospital Universitario de Berna desde hace 12 años.

Este especialista explica que se han necesitado dos años y medio para introducir una nueva plataforma de almacenamiento de datos, que debió ser escalada hasta un peta byte, medida informática que equivale a un millón de gigabytes.

“Cambiar del papel a los bits, y pasar luego a los bytes es un proceso muy complicado para un hospital”, comenta Richard Egger, farmacéutico en el Hospital Cantonal de Aarau. “Necesitamos escanear etiquetas y usar identificación electrónica conforme a un estándar común”.

Los servicios de salud siempre han estado obligados a adquirir las últimas tecnologías. Pero esta vez los productos no solo deben ser seguros y fáciles de usar, sino que requieren un cambio en los hábitos y las prácticas. Es necesario aprender nuevos procesos y rediseñar un entorno de trabajo adecuado.

“La idea detrás de la e-salud no consiste en seguir trabajando como antes con nuevas herramientas. Eso sería como manejar una nave espacial con los instrumentos de los aviones de hélice”, explica Lovis. “Si utiliza mal el sistema, posiblemente haría mejor en no trabajar con la e-salud”.

Lovis, quien es también el director de la División de Ciencias de la Información Médica del Hospital Universitario de Ginebra, afirma que la informática aplicada a la medicina es un área de trabajo aún joven. El Gobierno suizo no anunció sus estrategias de e-salud hasta 2007.

Lento, pero seguro

“La principal diferencia con relación a hace cuatro o cinco años es que ahora la e-salud está en la agenda política,” señala a swissinfo.ch Hansjörg Looser, director de e-salud del cantón de San Gall. Debido a la democracia directa que la caracteriza, Suiza busca un amplio apoyo a su estrategia sanitaria.

“A través de amplios procesos consultivos, el Gobierno federal elabora reglas de juego que los cantones puedan aplicar”, explica Salome von Greyerz, de la Oficina Federal de Salud Pública.

“Puede ser que avancemos lentamente, pero lo hacemos a paso seguro y en la buena dirección. De momento no hemos necesitado dar marcha atrás”, añade von Greyerz. “Otros países no han avanzado mucho más que nosotros, y aquellos que intentaron ir demasiado rápido introduciendo de forma vertical proyectos a gran escala han fracasado”.

A escala global, la e-salud ha emergido solo en las últimas décadas. “En 1986 aún no existían publicaciones en el área de sistemas de informática médica, mientras que hoy contamos con más de dos millones de estudios”, afirma Lovis. “A pesar de ello, las cosas cambian lentamente”.

Fragmentación

“El logro más destacable de la medicina del siglo XXI es que la mantenemos con un sistema de gestión del siglo XIX”, comenta. Lovis cita una frase célebre que pronunció en 2004 por Tommy Thompson, el entonces Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

Esta afirmación sigue siendo válida en Suiza. Menos de un tercio de los médicos usan historiales clínicas digitales. Pero mientras que los profesionales e instituciones parecen ser lentos a la hora de asimilar los cambios, las empresas de telefonía parecen ansiosas por colocar sus productos.

“El sistema suizo de salud sigue estando fragmentado y dominado por costosos procesos basados en papel, con datos aislados de las aplicaciones”, afirma Stefano Santinelli, de Swisscom. Este especialista calcula que la facturación electrónica podría reducir los costes de los actuales 25 a los 3 francos suizos.

A veces los médicos deben ayudarse a sí mismos. Victor Dubois-Ferrière, un especialista en ortopedia del Hospital Universitario de Ginebra, desarrolló a partir de complementos de un videojuego un ingenioso sistema sensible al movimiento que sirve para realizar acciones quirúrgicas sin tocar la pantalla.

“No soy un experto en informática. Solo soy un médico creativo”, comenta el doctor Dubois-Ferrière. “Nuestro objetivo era crear un sistema de control remoto que respetara la asepsia necesaria en el quirófano. La herramienta fue desarrollada por cirujanos y para cirujanos”.

A la hora de las conclusiones, sin embargo, la implantación de la e-salud solo tiene éxito si es pensada desde una perspectiva de su uso por el paciente.

“Y es que los sistemas informáticos pueden tener virus, podemos perder datos o terminar dando las respuestas equivocadas”, analiza Lovis. “Pero lo que no podemos olvidar es que del otro lado tenemos un paciente. Esto no es un juego”.

e-Salud en Europa

La Comisión Europea lleva 20 años invirtiendo en e-salud. Desde 2004 desarrolla iniciativas para ampliar la adopción de estas tecnologías en todos los países miembros de la UE.

Suiza tiene un gran interés en coordinar sus actividades y trabajar conjuntamente con la UE. Está involucrada en la Iniciativa para la Gobernanza de la e-salud en la Unión Europea.

En ella los Estados miembros se comprometen a promover una mejor coordinación en cuatro áreas: cuestiones legales, estandarización, semántica, así como identificación y autentificación.

En junio de 2008, dio comienzo el proyecto epSOS (Servicios abiertos inteligentes para pacientes europeos), en el cual 27 organizaciones participantes establecen una infraestructura para el intercambio transfronterizo de datos de pacientes y recetas electrónicas en toda Europa.

El Hospital Universitario de Ginebra participa del proyecto desde noviembre de 2011. Cuentan con el apoyo del cantón de Ginebra y de la Oficina Federal de Salud Pública.

Suiza participa igualmente como observadora de la Agenda Digital para Europa. Esta iniciativa adoptada en 2010 incorpora acciones y objetivos en e-Salud como parte de una estrategia global que quiere aprovechar mejor el potencial social y económico de las tecnologías de la información y comunicación.

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