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Consternación nacional por el ataque

La entrada del edificio gubernamental de Zug se ha convertido en un espacio de recuerdo a las víctimas.

(Keystone)

Al día siguiente de la masacre en Zug el impacto sobre este hecho atroz permanece en un marco de desconcierto e incomprensión. Un demente, con una serie de delitos en su historial, ha causado la muerte de 14 personas, la suya propia, y ha dejado hospitalizadas a 14 más, una de ellas aún en grave estado de salud.

Tras darse a conocer la noticia del ataque armado en el Parlamento de Zug, las escenas de duelo no han cesado delante del edificio gubernamental donde ocurrieron los hechos.

Centenas de personas acuden al sitio para firmar el libro de condolencias y dejar en la escalinata del edificio flores y veladoras en memoria de las 14 personas que murieron en el incidente.

En Berna, El Consejo Federal (poder ejecutivo suizo, constituido por 7 ministros) guardó un minuto de silencio antes de iniciar su reunión de este viernes.

Para este lunes 1 de octubre se espera la asistencia de miles de personas a los funerales de los 14 representantes gubernamentales y legislativos del cantón de Zug.

Nuevas informaciones sobre el agresor

Este viernes, las autoridades de Zug han dado ha conocer nuevos detalles sobre la identidad de Friedrich Leibacher. el autor de la matanza.

El juez Roland Schwitter advirtió que este hombre aparece en los registros judiciales del cantón Zug desde 1970 con una serie de transgresiones en las que se destacan diversos delitos patrimoniales, abuso a menores, actos impúdicos y otras acusaciones. Entre ellas, la amenaza a un chofer de autobús con un arma de fuego manual.

El incidente pareciera en parte el detonador del drama en el Parlamento de Zug. En el desarrollo de este proceso Leibacher dirigió 5 quejas en contra del chofer y también contra los jueves responsables del caso.

El ataque pensado desde hacia tiempo

En la conferencia de prensa dada a conocer la mañana de este viernes desde la ciudad de Zug el equipo de investigación encargado del caso advierte que Leibacher tenía ya desde hacia tiempo pensado este ataque.

En el acto Leibacher contaba, además del fusil 9 y la pistola Sigg,-Sauer, con otras dos armas y un bidón con material explosivo.

Con esta tragedia se reabre en Suiza el debate sobre una legislación más estricta para la venta y control de armas de fuego, pero sin tocar el rubro militar, que autoriza a los soldados helvéticos, el conservar su arma de guerra en casa.

Justamente el fusil de asalto 90, de fabricación suiza, utilizado por Leibacher en Zug, es en efecto el tipo de arma que 320.000 soldados suizos guardan en casa entre los periodos de entrenamiento militar anuales.

Se abre el debate sobre la venta y control de armas

En Suiza, el servicio militar inicia con un periodo de cinco meses, en el que el recluta recibe un fusil de asalto y cinco cargas que conservará durante todo su periodo militar que termina a los 42 años de edad.

Lo curioso es que Leibacher no efectuó su servicio militar obligatorio, lo que permite pensar que obtuvo el arma con sus medios, explicó Oswald Sigg, portavoz del Ministerio de Defensa suizo.

Sobre el fusil de asalto, en Suiza unas 700.000 armas de este tipo de armas se encuentran en el espacio privado de aquellos miembros de la milicia, ya antiguos, que, bajo ciertas condiciones precisas, pueden conservar su arma en casa.

En el Parlamento Federal, los socialistas reclaman desde hace tiempo que se realicen controles sobre la venta de armas entre ciudadanos privados.

swissinfo y agencias


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