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EL CUARTO OSCURO DE LA DEMOCRACIA ¿Por qué en Suiza el abstencionismo es tan alto?

Stimmbürger in einem Stimmlokal, die Kabinen sind mit blauen Vorhängen vor Blicken gesichert

Zwei voll, eine leer: Die Kabinen in einem Abstimmungslokal in Lugano im Kanton Tessin stehen für eine hohe Beteiligung der Schweizer Stimmenden bei einer verständlichen Vorlage. Wie jener 2016 zur Sanierung des Gotthard-Strassentunnels.

(© Keystone / Ti-press / Benedetto Galli)

Aproximadamente la mitad de los ciudadanos con derecho a voto no hace uso de ese derecho, lo que provoca que sus intereses no se escuchen.  Explicaciones del politólogo Sandro Lüscher.

Este artículo forma parte de #DearDemocracyEnlace externo, la plataforma de swissinfo.ch para la democracia directa que recoge aportaciones de la redacción y de autores externos. Sus opiniones no necesariamente coinciden con las de swissinfo.ch.​​​​​​​

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Hoy en día, ninguna otra democracia en el mundo ofrece a sus ciudadanos derechos de participación política tan amplios como Suiza.  

Sin embargo, la tasa de participación en las votaciones federales varía mucho. Por ejemplo, en 2016, la renovación del túnel del Gotardo atrajo a un alto número de votantes: 63,5%.

Dos años después, solo el 34,6% del electorado participó en la votación sobre la iniciativa ‘Moneda plena’, rechazada por 75% de los votos en 2018.

"La democracia directa es la expresión institucional, casi romántica, de la importancia de la participación ciudadana."

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En promedio, menos de la mitad de los aproximadamente cinco millones y medio de votantes acuden a las urnas.

Una de las razones del abstencionismo es la complejidad de los proyectos de ley que se votan. Examinemos más de cerca este vínculo entre participación y complejidad.

Democracia participativa

Suiza es una democracia del pueblo. Así como el panadero de una comuna tiene voz para decidir el régimen impositivo para empresas en el país, otro ciudadano, por ejemplo, un informático, decide con el resto del electorado si los granjeros suizos pueden o no recibir subsidios federales adicionales.

Sobre este análisis

Esta es una versión reducida del trabajo de maestría que el autor presentó en verano al profesor Daniel KüblerEnlace externo y  el Dr. Thomas MilicEnlace externo del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de ZúrichEnlace externo. El estudio completo puede consultarse en la Biblioteca del Instituto.Enlace externo

Metodología

Se utilizaron dos indicadores para evaluar la complejidad de los proyectos de ley: la percepción de los votantes sobre la complejidad del tema y el número de papeletas en blanco depositadas en las urnas. Por razones metodológicas, solo se analizaron los temas con mayor participación ciudadana.

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Mientras en el extranjero hay reclamos para mejorar los derechos democráticos, en Suiza la democracia directa es una evidencia. Es la expresión institucional, casi romántica, de la importancia de la participación ciudadana.

El estrecho vínculo de confianza entre los ciudadanos y el Estado es un requisito para que pueda funcionar este sistema político democrático.

Cada vez más exigente

Pero en un contexto cada vez más complejo, ¿puede el pueblo, con base en la información disponible, formarse una opinión equilibrada y bien fundamentada sobre los temas sometidos a votación?

¿Las bajas tasas de participación en las urnas se deben a la sobreabundancia de temas de voto en un mundo cada vez más complejo? ¿Afecta esta saturación a algunos grupos de población más que a otros?

Estas cuestiones están en el centro de las democracias contemporáneas. Ilustran la brecha entre la realidad de un sistema democrático y los requisitos que lo sustentan.

En el siglo XX, la tasa de participación continuó en declive. A principios de la década de 1980 llegó a su punto más bajo, con un promedio del 42%. Desde entonces se ha recuperado ligeramente hasta situarse en el 45%, como puede verse en el siguiente gráfico.

(1)

La participación ciudadana en el proceso político representa el ideal democrático. Sin embargo, presupone que los ciudadanos entiendan los temas que se votar y puedan formarse sus propias opiniones.

Si los documentos de votación son complejos es comprensible que los ciudadanos renuncien a ejercer sus derechos democráticos.

Sin embargo, los ciudadanos pueden guiarse por la opinión de un experto, de una comisión encargada de analizar el tema o la posición de un partido en el que confían, asumiendo que estas personas u organismos saben lo que es correcto.

Como muestra el segundo gráfico, existe una relación entre el grado de complejidad de un proyecto de ley y la tasa de participación.

Contenido externo

Cuanto más complejo es un voto, menor tiende a ser la participación.

La baja participación consolida desigualdades

¿La baja participación en las urnas es un problema? ¿La abstención puede ser un signo de satisfacción?

Los estudios son claros: ¡La baja participación es un problema! Y lo es en dos sentidos. En primer lugar, la participación es la base de la legitimidad política de las decisiones. Cuanto más baja la participación, más se puede cuestionar la legitimidad política de una votación.

En segundo lugar, el abstencionismo afecta injustamente a las clases sociales. Obedece a una lógica social, lo que pone en tela de juicio el principio democrático de la igualdad.


"Cualquier democracia, que debe representar los intereses de todos y no solo los de una minoría rica, debe encontrar una solución".

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Cuanto menor la participación, mayor será la brecha social. En otras palabras, las votaciones con una alta participación reflejan mejor la diversidad de la población que aquellas cuyo contenido es difícil de entender y en los que s0lo participa un grupo reducido de votantes.

Una democracia debe representar los intereses de todos y no solo los de una minoría, por lo que se debe encontrar una solución para este dilema de la democracia directa en Suiza.

Paneles ciudadanos

Existen soluciones. Una de ellas es el establecimiento de un jurado de ciudadanos elegidos por sorteo, como en el estado americano de Oregón. Este grupo de personas discute un proyecto y celebra audiencias con todos los círculos interesados y expertos en el tema tratado.

El jurado, que representa a todos los votantes, proporciona los resultados de sus deliberaciones de una manera independiente y comprensible para todos los ciudadanos. La experiencia demuestra que el electorado aprecia estos documentos para formarse una opinión y tomar una decisión.

En Suiza, un jurado de ciudadanos se reunirá en noviembre en Sion, la capital del cantón de Valais. El proyecto, realizado por el Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica, está dirigido por Nenad Stojanovic, profesor de la Universidad de Ginebra.


Serie: El cuarto oscuro de la democracia

Suiza es líder mundial en lo que se refiere al número de votaciones nacionales. Pero a pesar del récord mundial de más de 620 paseos a las urnas (situación en 2017) el modelo de democracia suizo no es perfecto.

En esta serie Sandro Lüscher propone una mirada crítica a las zonas más problemáticas. El autor ha estudiado Ciencias Políticas en la Universidad de Zúrich y mantiene un blog sobre la vida política en Suiza.

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(Traducción del alemán: Patricia Islas Züttel)

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