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Creando tendencia Los vinos suizos paladean el ‘efecto Parker’

Los caldos helvéticos han gozado de un interés razonable en el extranjero, pero su elevado precio y escaso marketing los han dejado fuera de la competencia internacional. Algo que podría cambiar gracias a una entusiasta evaluación que recibieron de la reputada publicación 'The Wine Advocate'.

No es la primera vez que un renombrado crítico internacional elogia los vinos suizos. Sin embargo, como lo expresó hace 30 años el experto Hugh Johnson, la calidad del vino suizo rara vez ha trascendido más allá de sus fronteras, porque son productos que se consumen casi íntegramente en el país.

En 2008, la influyente crítica del Financial Times, Jancis Robinson,   reconocía que los vinos helvéticos estaban ganando en calidad, pero lamentaba que “como todo aquello que es suizo, sean vinos muy caros”. La propia Robinson explicaba una parte del porqué: los viticultores suizos cuentan con algunos de los viñedos más hermosos, pero también más difíciles de explotar.

Suiza exporta solo el 2% de su producción vinícola. Sin embargo, el dato se reduce a 1% cuando el franco se aprecia mucho, como sucede en la actualidad.

Pero la industria suiza de los vinos podría estar en el umbral de su mejor etapa. David Schildknecht, célebre crítico que trabaja bajo las órdenes del gurú estadounidense Robert Parker, incluyó cuatro etiquetas de los cantones de Vaud, Valais y Tesino en su colección de Lo mejor del 2012. Una clasificación que cantó todo tipo de alabanzas a la uva chasselas, la segunda más importante en la producción suiza.

The Wine Advocate (TWA) fue fundado por Robert Parker en 1978 y es una de las publicaciones más influyente en la industria vinícola mundial. La puntuación Parker –que va del 0 al 100- puede abrir o derrumbar un mercado de la noche a la mañana.

El hombre que llevó a Schildknecht a descubrir la uva chasselas se llama José Vouillamoz, un genetista de uvas del Valais y coautor de una exitosa y singular guía que incluye más de un millar de cepas utilizadas en el mundo para la producción de vinos.

No son tan caros

Vouillamoz cree fervientemente que los vinos suizos merecen más reconocimiento. En su opinión, existe una extraordinaria variedad de caldos con personalidades distintas pese a la limitada talla del territorio helvético. Destaca la presencia de distintos tipos de suelo (derivados de la formación de los Alpes y sus glaciares) y de climas variados (que van del atlántico y el mediterráneo al continental). Estas características se suman al efecto que produce sobre los viñedos el viento de componente sur Föhn que recorre las principales regiones vitivinícolas.

El genetista admite, no obstante, que los reconocimientos de Parker son susceptibles de provocar situaciones complejas. Si los productores locales se sienten tentados a aumentar excesivamente sus precios, o a destinar sus mejores vinos a la exportación, correrán el riesgo de defraudar a sus consumidores suizos.

Pero afirma convencido que, “dadas las cualidades que poseen, los vinos suizos siguen siendo una ganga”. Y describe casi con emoción el momento en el que hizo descubrir a Schildknecht un vino Arvine producido por Robert Taramarcaz, en el Domaine de Muse, y como tras catarlo, el crítico estadounidense insistió en conocer al viticultor suizo.

Vino en Suiza

Suiza produce cada año un promedio de 1,1 millones de hectolitros de vino. Antes, los vinos blancos tenían una presencia mucho mayor, pero en los últimos años se ha equilibrado a partes iguales con la producción de tinto.


La superficie de viñedos del país ocupa un total de 15.000 hectáreas (equivalentes a la región de Alsacia). Tres cuartas partes de la zona de producción vinícola se encuentran en la región francófona de Suiza.

Por orden decreciente de importancia, los cantones más destacados son: Valais (5.136 hectáreas), Vaud (3.851 ha), Ginebra (1.288 ha), Tesino (1.036 ha), Zúrich (620 ha), Neuchâtel (600 ha).

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Calidad en vez de cantidad

“Desde que Schildknecht  nos mencionó (en su listado) recibo infinidad de solicitudes del extranjero. Es como si de pronto un reflector se hubiera encendido para alumbrar a los vinos suizos”, dice Taramarcaz a swissinfo.ch

Al cuestionarle si no llega tarde este reconocimiento, Taramarcaz coincide con una apreciación que ya han expresado antes otros productores: la calidad de los vinos suizos ha mejorado de forma importante solo de unos años a la fecha.

Tras un largo periodo de sobreproducción y de encarar la imposibilidad de competir contra los vinos de mesa extranjeros a nivel de precio, “nos dimos cuenta de que el único camino para sobrevivir era buscar calidad de excelencia y no cantidad”, cita.

Los viñedos de Suiza, añade Taramarcaz, son manejados generalmente por empresas familiares donde las nuevas generaciones ya han recibido una formación profesional, frecuentemente en el extranjero.

El propio Taramarcaz, de 34 años, es un ejemplo de ello. Pasó cuatro años entre Nueva Zelanda y Francia para perfeccionar sus conocimientos.

“Para producir nuestros vinos de montaña necesitamos la experiencia y el bagaje técnico de nuestros ancestros, pero también el conocimiento científico. Muchos de nosotros somos ingenieros”, explica.

Los mejores caldos de 2012

Los cuatro vinos suizos incluidos en la listado de Lo mejor del 2012 de David Schildknecht  son:

Blaise Duboux (Vaud)

Pierre-Luc Leyvraz (Vaud)

Robert Taramarcaz del Domaine des Muses (Valais)

Cantina Kopp von der Crone Visini (Tesino)

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Los vinos suizos, aún desconocidos

Gilles Besse, otro reputado productor de vinos y enólogo del Valais, preside la ‘Promoción del Vino Suizo’, una organización que representa a las bodegas de vinos de su cantón y está convencido de que los vinos suizos han alcanzado un alto nivel de excelencia.

“Pero aún no hay suficiente demanda. Mucha gente no sabe que existen”, dice a swissinfo.ch

Falta apoyo gubernamental, pero existe también otra realidad: la mayoría de los dominios vinícolas son muy pequeños, el trabajo es intenso y los recursos para el marketing son escasos.

Por ello, para Besse la mención de Parker llega caída del cielo, aunque aclara que Schildknecht nombra cuatro vinos, pero no les otorga ninguna calificación. “Necesitamos un 93 para que las cosas comiencen a moverse realmente”, afirma.

“Y aunque no está en nuestro temperamento, creo que también tenemos que ser más agresivos en términos comerciales”, observa Besse.

En la actualidad, está en marcha una campaña de publicidad en la que las bodegas de vinos trabajan con aerolíneas y proponen catar productos durante los vuelos.

Irónicamente, Besse considera que el mayor potencial futuro para los vinos helvéticos no está fuera de casa, sino en la Suiza de habla alemana. “¡Es que ni siquiera somos bien conocidos en nuestro propio país!”

Mejor ser cautos

Schildknecht es más cauto en su valoración. Destaca que el elevado consumo local mantiene los precios en niveles que no son capaces de competir con los vinos que llegan del extranjero y critica la falta de identidad de los caldos helvéticos.

Refiere que se cultiva una gran variedad de uvas debido a la sorprendente cantidad de microclimas que existen en Suiza, pero explica que las cosechas son vinificadas de formas tan diversas que al catar los productos es muy difícil reconocer en ellos la tipicidad o el sello de una región en particular.

Por otra parte, la diversidad lingüística tampoco es una aliada. Las dos uvas más populares del país se conocen con nombres distintos en cada región. “La pinot noir también se llaman Blauburgunder, Clevner, Blauer Spätburgunder o simplemente Spätburgunder". Y la Chasselas es conocida como fendant en la región del Valais.

Pese a todo, la mención de Schildknechtha tenido una gran resonancia en el mercado suizo del vino. Pero justo ahora que algunos productos fueron parkerizados”, esta inesperada fama podría dar un giro intempestivo, porque la guía The Wine Advocate fue vendida a finales de 2012 a tres inversores de Singapur, lo que algunos estiman que mermará la influencia de la publicación.

TWA cambia de manos

La noticia estalló como una bomba en el mundo del vino: en diciembre de 2012, Robert Parker, de 65 años, vendió la mayoría accionaria de su icónica publicación The Wine Advocate a un grupo de jóvenes inversores de Singapur.

Los nuevos dueños decidieron suprimir la versión impresa a finales de 2013 y preservar solo la versión digital.

Lisa Perotti-Brown fue nombrada redactora jefa, en lugar del renombrado critico de vinos Antonio Galloni, quien dimitió para seguir su propia aventura profesional en la web.

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(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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