Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Fortunas offshore Singapur pone a prueba a la banca privada suiza

Singapur

Singapur

(Keystone)

Singapur se ha convertido en un imán de millonarios extranjeros y de bancos foráneos. Sin embargo, aunque muchas instituciones recién llegadas piensan que caminar sobre calles ‘pavimentadas en oro’ significa que dicha riqueza pasará automáticamente a las bóvedas de sus bancos, la realidad es muy distinta.

Alejada del calor sofocante y del bullicio que caracteriza al distrito financiero de Singapur, el vestíbulo de la nueva sucursal del banco privado Bordier es un oasis de tranquilidad para su clientela.

Tan pronto se entra al edificio, uno se encuentra con un inmenso y ligeramente maltratado libro mayor que data de hace más de un siglo. En sus páginas pueden leerse escritos a mano los registros de depósitos y créditos de clientes que fallecieron hace ya muchos años. La antigüedad de dicho ejemplar contable contrasta con las revistas de moda que se encuentran impecablemente ordenadas sobre mesas de un pulido perfecto.

Evrard Bordier, uno de los socios-directores del banco, dio personalmente la instrucción para que este tomo fuera trasladado de Ginebra a su oficina en Singapur. Un gesto que revela dos cosas claramente: el abolengo de una firma que tiene169 años en el mercado y la importancia que Singapur tiene para el banco de cara al futuro.

Situado en el corazón de la pujante región Asia-Pacífico, Singapur aspira a atraer la riqueza de países vecinos como China o Indonesia. Y va por buen camino. La firma de investigación WealthInsight, dedicada a registrar las tendencias de inversión de las fortunas internacionales, considera que Singapur seguirá su carrera ascendente y estima que para el año 2020 habrá arrebatado ya a Suiza el liderazgo en la administración de las fortunas offshore, es decir, de aquellos patrimonios que los clientes acaudalados invierten en el extranjero.

Por esta razón, y afectados por las disputas por evasión que han enfrentado en EEUU y Europa y por una rentabilidad que es cada vez menor debido a la crisis económica internacional, los bancos suizos –que hasta ahora han sido campeones en el arte de administrar las fortunas extranjeras- están haciendo fila para obtener una tajada del mercado de Singapur.

Durante los últimos dos años, pequeños bancos como el Bordier y el Gonet se han sumado a una lista de luminarias bancarias de mayor talla, como UBS, Credit Suisse, Julius Baer, Lombard Odier o Pictet, que ya operaban ahí. Y nuevas entidades siguen interesadas en este mercado, a principios del 2013, por ejemplo, la Union Bancaire Privée recibió una licencia para operar en Singapur.

Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.


Fuente:WealthInsight


*estimación aproximada

Clientes exigentes

La tasa de la riqueza mundial administrada por la plaza financiera de Singapur muestra una trayectoria impactante. Creció 22% durante el año pasado para cerrar el año en un total de 1,63 billones de dólares singapurenses, equivalentes a 1,15 billones de francos suizos. De este total, unos 550.000 millones de dólares singapurenses son fondos administrados por los bancos privados (un dato 10 veces mayor que el del año 2000).

Sin embargo, la banca privada de Singapur está cada vez más saturada porque crece el número de competidores y no es un mercado fácil de conquistar. A diferencia de lo que sucede en otras regiones, los clientes asiáticos exigen resultados más espectaculares y rápidos y realizan inversiones arriesgadas en busca de rendimientos.

Relajado y realista, Evrard Bordier se expresa serenamente sobre los retos que enfrenta su pequeño banco suizo en el capítulo que escribe actualmente en Singapur.

“Esto no es precisamente un paseo por el parque. La gente no está haciendo fila allá afuera para venir a abrir sus cuentas”, dice a swissinfo.ch. “No estamos en los viejos tempos en los que tan pronto se abría una sucursal, los activos llegaban generosamente (ver artículo relacionado con la entrevista íntegra)”.

Lo anterior ha sido una especie de shock para los bancos privados suizos, tradicionalmente acostumbrados a manejar los activos de sus clientes europeos de forma conservadora a cambio del cobro de una comisión anual.

“Habíamos puesto la mira en Singapur, pero después decidimos no aventurarnos porque los clientes parecen estar interesados solo en tenerlo todo a precio reducido”, dice a swissinfo.ch un prominente banquero privado suizo que pidió el anonimato. “Algunos (clientes) esperan incluso obtener créditos empresariales sin haber depositado antes ningún activo”.

Por otra parte, los bancos deben invertir intensivamente en tecnología para dar servicio a los clientes, además de absorber el costo de una plantilla laboral cuya nómina ha aumentado astronómicamente porque necesitan retener en sus filas a los mejores talentos internacionales. Además, los gastos también se han visto empujados por las nuevas y estrictas regulaciones que aplica Singapur para evitar la evasión fiscal vía cuentas no declaradas.

La competencia local

El grupo de consultoría zuriqués, Solution Providers, se especializa en ayudar a las entidades financieras europeas a iniciar operaciones en Singapur.

Yves Roesti, jefe de la Oficina en Singapur de Solution Providers, considera que tanto los bancos ya establecidos como los recién llegados tendrán que innovar constantemente para sobrevivir en un mercado que se satura a una gran velocidad.

“Hace 10 años, el modelo bancario suizo era mucho más sofisticado y refinado que el que existía en los bancos locales. Pero los jugadores singapurenses están eliminando esta brecha y están motivados para superar a los grandes bancos extranjeros”, afirma.

Roesti asegura que para sobrevivir, el único camino que tendrán muchos bancos es subcontratar con terceros el manejo de su administración cotidiana, lo que les permitiría concentrarse más y mejor en los servicios bancarios que ofrecen a sus clientes.

En este mercado, los grandes jugadores como el Banco de Singapur (Bos) tienen alguna ventaja sobre los pequeños ya que cuentan con las sucursales a las que los clientes pueden acudir directamente. Con frecuencia, cuando dichos clientes hacen fortuna, se quedan en su banco de siempre.

BoS -uno de esos casos- es una de las instituciones financieras más importantes de Singapur. Pero su director ejecutivo, Renato de Guzman, también se muestra cauto con respecto a la ‘fiebre de oro’ que se atribuye al país y profetiza que algunos bancos extranjeros se marchitarán y morirán frente  los niveles de competencia feroz que existen.

“Los crecientes costos han mermado los márgenes de ganancia llevándolos a niveles históricamente bajos, lo que ha hecho cada vez más difícil competir en Asia”, dice a swissinfo.ch

Para De Guzman, el tamaño de la institución confiere una clara ventaja porque permite a los grandes bancos absorber más fácilmente los costos tecnológicos y las cargas administrativas que se derivan de la aplicación de regulaciones más severas.

Lazos bancarios Suiza-Singapur

Los principales bancos suizos están presentes en Singapur desde hace décadas. El UBS, en particular, es uno de los líderes de este país en el segmento de la banca privada.

Con la entrada del nuevo milenio, las autoridades financieras de Singapur incluso retomaron muchos elementos del modelo bancario suizo para reformar su propio sistema financiero. Un estricto secreto bancario, entre otras medidas, quedó firmemente enraizado en el Código Penal singapurense.

Junto con la llegada de diversos bancos comerciales suizos a Singapur, a principios del 2013 el Banco Nacional de Suiza -en su calidad de banco central- decidió abrir en Singapur su primera oficina en el extranjero.

En su momento, el BNS expresó que necesitaba una sede que operara en el horario en el que lo hace la región Asia-Pacífico para manejar mejor sus crecientes reservas internacionales denominadas en divisas extranjeras.

En el año 2000, la banca privada de Singapur administraba activos por alrededor de 50.00 millones de dólares singapurenses. Para el año 2005, rondaban los 200.000 millones de dólares singapurenses y a finales del 2012 sumaban 550.000 millones de dólares.

Pese a ello, la Asociación de Banqueros Suizos (ABS) no teme que la rápida expansión de Singapur como plaza administradora de fortunas offshore afecte realmente a la plaza financiera helvética.

“Tenemos la infraestructura y las competencias necesarias para garantizar una máxima calidad en la operación futura de las instituciones, tal como ha sucedido en el pasado. Y nos esforzaremos por conservar esta posición”, dijo a swissinfo.ch Patrick Odier, presidente de la ABS.

Fin del recuadro

Resistencia

Para superar el contratiempo de los costos, los bancos extranjeros han adoptado diversas estrategias.

Durante el último año, Julius Baer aumentó masivamente su presencia en Asia comprando la totalidad del negocio de banca privada-no estadounidense de Merrill Lynch, lo que le evitó la molestia de ir en busca de estos clientes.

Por su parte, Vontobel se alió con el Australia and New Zealand Bank (ANZ) en la distribución de sus productos y servicios, ahorrándose con ello los gastos implícitos en establecerse para operar directamente en Singapur.

Evrard Bordier afirma que aún hay espacio para pequeños bancos como el suyo, pero coincide en que no todos sobrevivirán debido a la intensa competencia que existe en el mercado.

Sin embargo, cree que la madurez que está adquiriendo poco a poco la administración singapurense de fortunas abrirá espacio para que los valores tradicionales de la banca suiza sean más apreciados.

“No todos los clientes están enfocados exclusivamente en el objetivo de hacer más dinero”, dice a swissinfo.ch. “Hay una parte de ellos que valora construir una relación con su banquero y que están hartos del product-pushed  que aplican los grandes bancos (una agresiva estrategia de venta de productos a la que son sometidos los clientes)”.

“Para nosotros, el cliente no es una máquina de hacer dinero. Estamos tratando de construir algo capaz de resistir el paso del tiempo y que tenga continuidad con sus hijos”.


Traducción del inglés, Andrea Ornelas, swissinfo.ch


Enlaces

×