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Los gases de efecto invernadero “olvidados” que amenazan el Acuerdo de París

El uso excesivo de fertilizantes de nitrógeno en los países en desarrollo contribuye al aumento de las emisiones de óxido nitroso, un gas con un poderoso efecto invernadero. Keystone / Hotli Simanjuntak

El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero más conocido. Pero no es el único. También contribuyen al calentamiento global el metano y el óxido nitroso. Así es cómo han evolucionado las emisiones de estos gases en Suiza y en todo el mundo y cuáles son las soluciones para limitarlas.

Este contenido fue publicado el 12 diciembre 2020 - 11:00

El 12 de diciembre de 2015 es una fecha histórica en la lucha contra el cambio climático. Después de intensas negociaciones, que se prolongaron más allá de la fecha límite oficial de la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático COP21, los representantes de 195 países aprobaron el primer acuerdo integral y legalmente vinculante para reducir las emisiones.

Mediante el Acuerdo de París sobre el cambio climático, ratificado por Suiza en junio de 2017, la comunidad mundial se comprometió a mantener el aumento de la temperatura del planeta "muy por debajo de los 2°C" sobre los niveles preindustriales.

Pero mientras que todos los esfuerzos están centrados en el CO2, con impuestos al carbono y políticas para reducir el uso de combustibles fósiles, otros gases se van acumulando en la atmósfera. Gases que contribuyen significativamente al calentamiento global y que, según algunos observadores, a veces "no son tenidos en cuentaEnlace externo".

El riesgo es que el aumento de estas emisiones puede comprometer el logro de los objetivos del Acuerdo de París, advierte un estudio internacionalEnlace externo en el que también ha participado la Universidad de Berna.

¿Objetivos climáticos alcanzables gracias a China y Joe Biden?

El progreso actual es demasiado lento para reducir a la mitad las emisiones para 2030 y lograr la neutralidad climática en 2050, según señala un informeEnlace externo publicado pocas semanas antes del quinto aniversario del Acuerdo de París.

Este informe indica que para cumplir con los objetivos climáticos es necesario quintuplicar la participación de las energías renovables en la producción de electricidad, detener la deforestación y disminuir las emisiones de la producción agrícola en casi un 40 por ciento para mediados de siglo.

Más optimista es la organización no gubernamental Carbon Action Tracker, que basándose en las políticas climáticas anunciadas por las grandes potencias como China, Japón y el nuevo presidente de EE.UU. Joe Biden, prediceEnlace externo un aumento de la temperatura terrestre de 2,1°C para 2100, por tanto casi en línea con el objetivo de París.

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"Con razón, el CO2 siempre ha sido el centro de atención, ya que es responsable de más del 65% del calentamiento debido a los gases de efecto invernadero y es el que más tiempo dura en la atmósfera. Sin embargo, ahora que nos hemos puesto de acuerdo en el objetivo de cero emisiones netas, tenemos que centrarnos más que nunca en otros gases también de efecto invernadero", escribe Pep Canadell, director de la organización internacional Global Carbon Project en un correo electrónico a swissinfo.ch.

Pero, ¿cuáles son esos gases y qué efectos tienen sobre el clima?

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Muy gracioso, pero no hay nada de qué reírse

El metano (CH4) es el gas que mayor impacto tiene en el clima después del dióxido de carbono. Producido por la degradación de material orgánico en ambientes libres de oxígeno, cerca del 40% del metano se forma por procesos naturales.

El 60% restante es de origen antropogénico y está vinculado a las actividades agrícolas -y en particular a la ganadería-, el tratamiento de residuos y la industria del carbón y del petróleo. Según WWF SuizaEnlace externo, "los eructos de metano de las vacas lecheras suizas y la producción de su pienso contribuyen al calentamiento global y, por lo tanto, ponen en riesgo nuestra propia existencia".

Por su parte, el óxido nitroso (N2O), también conocido como gas de la risa, se genera principalmente por la agricultura intensiva (fertilización), la utilización de combustibles fósiles y otros procesos industriales.

Gases de efecto invernadero

Los gases de efecto invernadero retienen la radiación solar reflejada por la superficie terrestre en la atmósfera. El efecto invernadero es un fenómeno normal y esencial para la vida en la Tierra: sin él, la temperatura media del globo sería de -18° C, en lugar de + 15° C.

Los gases de efecto invernadero pueden tener un origen natural o antropogénico. Los principales son vapor de agua (H2O), el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O), metano (CH4), hexafluoruro de azufre (SF6) y halocarbonos (por ejemplo, clorofluorocarbonos CFC).

Aunque están presentes en la atmósfera en concentraciones inferiores al CO2, el metano y el óxido nitroso tienen un potencial de calentamiento global mucho mayor.

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Sebbene nell'atmosfera siano presenti a concentrazioni inferiori al CO2, il metano e il protossido di azoto hanno un potenziale di riscaldamento globale molto più elevato. Il gas esilarante, ad esempio, ha un potere riscaldante di 265 volte superiore all'anidride carbonica.

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80% de las emisiones de la agricultura

El porcentaje de varios gases de efecto invernadero en las emisiones globales varía de un país a otro. Brasil, con sus vastas explotaciones ganaderas y cultivos extensivos, es el país industrializado que produce proporcionalmente más metano y óxido nitroso.

En Suiza, el 80% de las emisiones de óxido nitroso y el 83% de las emisiones de metano provienen de la agricultura, dice Agroscope, el centro de competencia de la Confederación para la investigación agrícola.

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Conflicto entre alimentación y clima

Al igual que con el CO2, las concentraciones de metano y óxido nitroso en la atmósfera continúan aumentando. Desde la era preindustrial han crecido un 260% y un 23% respectivamente.

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La principal causa del aumento de óxido nitroso es la creciente demanda de alimentos y piensos. Más precisamente, el uso cada vez más generalizado de fertilizantes nitrogenados y el desarrollo de la ganadería, señala Fortunat Joos, profesor de Física del Clima en la Universidad de Berna y coautor de uno de los estudiosEnlace externo más completos sobre fuentes de N2O en el mundo.

Sin embargo, el aumento de las emisiones no es generalizado y afecta principalmente a países emergentes como China, Brasil e India. Europa es la única región donde las emisiones de N2O han disminuido en los últimos 20 años. Esto también es cierto para Suiza, donde hubo una reducción del 10% entre 1990 y 2010, y posteriormente una estabilización, debido a la disminución del número de cabezas de ganado y al uso de fertilizantes minerales.

Por su parte, el metano ha alcanzado niveles nunca antes registradosEnlace externo debido a las emisiones relacionadas con la agricultura intensiva y la extracción y producción de combustibles fósiles. Aquí también se observan diferencias regionales y Europa es el único continente donde las emisiones de CH4 han disminuido.

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¿Qué soluciones hay para reducir las emisiones?

Las tecnologías innovadoras, como la desarrollada por la start-up suiza Climeworks, permiten eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, no hay nada parecido para el metano y el óxido nitroso, aunque no faltan ideas para reducir su cantidad, apunta Pep Canadell.

Las industrias de extracción de carbón y producción de gas natural, afirma el director del Global Carbon Project, podrían reducir fácilmente sus pérdidas sistémicas de metano. Esto tendría un efecto rápido sobre el calentamiento global, ya que el metano tiene una duración en la atmósfera de solo diez años, aproximadamente una décima parte de la del CO2.

En el caso del óxido nitroso, es necesario utilizar los fertilizantes con mayor precisión y efectividad, sugiere Canadell. Un grupo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) argumenta que muchos países, incluida Suiza, podrían usar menos fertilizantes nitrogenadosEnlace externo en la agricultura, sin comprometer por ello su rendimiento agrícola.

Cambiar la alimentación del ganado

Fortunat Joos, de la Universidad de Berna, también recomienda un uso más juicioso de los fertilizantes. Las emisiones industriales de N2O, como las de la empresa Lonza en Suiza, deberían eliminarse por completo mediante el uso de catalizadores. El 10 de diciembre, la empresa química anunció que de aquí a finales de 2021 entrará en funcionamiento un catalizador capaz de reducir las emisiones de gas hilarante en “al menos el 98%”.

En cuanto al metano, el profesor menciona la posibilidad de modificar la alimentación de los rumiantes. Algunas empresas suizas se han lanzado a la producción de aditivos alimentarios naturales y compuestos alimentarios sintéticos, que calculan que podrían reducir las emanaciones de metano del ganado bovino en un 30%.

Comer menos carne no es suficiente

Cambiar la alimentación del ganado no será suficiente, señala Fortunat Joos. También será necesario evitar el desperdicio de alimentos y consumir menos carne.

"Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París es importante reducir las emisiones de varios gases en distintos sectores. Sin embargo, si no logramos reducir las emisiones de CO2 asociadas al uso de combustibles fósiles, todos los demás esfuerzos, como plantar árboles, comer menos carne o producir menos residuos no nos permitirá limitar el calentamiento global", argumenta Joos para swissinfo.ch.

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