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Técnicas de supervivencia Ayudar a los ejecutivos a lidiar con el estrés

El estrés es una constante en la vida de muchos directivos.

El estrés es una constante en la vida de muchos directivos.

(Reuters)

El problema de los directivos y el estrés se volvió candente en 2013, tras el suicidio de dos destacados líderes empresariales. Prevenir y tratar este mal se ha convertido en un negocio rentable en Suiza. Cada vez más directivos acusan los estragos de vivir bajo presión.

El llamado estrés ocupacional fue reconocido como un problema de salud en la década de 1960, pero tardó más tiempo en ser considerado como una dolencia que requiere atención. “Ahora las compañías os contactan para pedirnos consejo”, dice Norbert Semmer, del Instituto de Psicología de la Universidad de Berna. “Esto hubiera sido impensable hace 30 años”.

En la lista de factores que generan estrés entre los ejecutivos se cuenta el efecto de la globalización sobre los negocios, la obligación de estar disponible las 24 horas del día, el impacto de las rupturas familiares o de los escándalos industriales, así como el efecto que generan los enfrentamientos personales en una compañía y la presión que ejercen los accionistas.

“Algunas veces la gente -los hombres, en particular- se muestra poco sensible a las primeras señales, como el no dormir apropiadamente, que es una señal importante. Una de las cosas que enseño a los ejecutivos es que escuchen sus propias señales”, dice Semmer.

“Recibo a personas que durante las entrevistas me dicen: Yo no estoy en absoluto estresado. Pero a los 10 minutos comienzan a hablar sobre noches en las que se despiertan bañados en sudor rumiando los problemas de su oficina”.

El desequilibrio entre los esfuerzos y las recompensas que obtiene un empleado de alto nivel puede generar desgaste. Semmer advierte que las dos principales herramientas para ayudar a un ejecutivo a enfrentar el estrés son el control laboral -que sea escuchado con respecto a las responsabilidades y presión que lleva a cuestas- y el apoyo social.

Aunque Semmer aclara que hablar sobre el estrés no siempre es fácil y el hecho de recibir apoyo social aún puede tener la connotación de que la persona en cuestión “no es suficientemente competente”.

Y está también, explica el especialista, la influencia positiva que ejerce sobre las personas el estímulo derivado del éxito laboral. Una motivación individual que con frecuencia conduce a ignorar los síntomas del estrés.

Punto de inflexión

Rudolf Wötzel conoce de primera mano los estragos que puede provocar el estrés. El exdirectivo de la banca de inversión vivió directamente la venta de la aerolínea Swiss a Lufthansa y experimentó una grave crisis personal cuando tenía poco más de 40 años.

Solía despertarse a medianoche preso de ataques de pánico y con el pulso acelerado. Su sistema inmunológico se hallaba extenuado y tenía serios problemas de espalda. Pese a ello, pasó cuatro años “caminando en círculo” y ocultando que no se encontraba bien.

“De alguna forma sentía que mi vida estaba tomando un camino errado”, confiesa. “Iba corriendo detrás del reconocimiento, de los títulos y de los bonos. Y, en algún modo, me estaba perdiendo cosas mucho más importantes en la vida, como las relaciones, la vida familiar, la autorrealización personal o darle un sentido a mi existencia”, recuerda.

Finalmente, tras sufrir un “colapso físico y mental”, Wötzel hizo lo que muchos ejecutivos estresados temen: renunciar. Dijo adiós a un trabajo bien remunerado y que exigía de él un elevado nivel de rendimiento para encaminar sus pasos de Salzburgo a Niza.

“Aprendí mucho sobre la forma en la que funciono y sobre lo que me motiva”, anota. En la actualidad, Wötzel es propietario y regentea una posada en el cantón de los Grisones. Además, asesora a directivos que atraviesan crisis personales como la que él experimentó.

Prestar atención al problema

Wötzel dice que ayuda a sus clientes a “salir de la situación y a mirarse a sí mismos para concienciarlos de que disponen de otras opciones”. Esto también les ayuda a ver que “para resolver el problema no es necesario cambiar lo que está alrededor, sino en lo que está dentro de ti”.

Para mucha gente esta no es una reacción espontánea o intuitiva. “Cuando están en crisis, los directivos que ocupan posiciones de liderazgo tienden a funcionar de forma automática”, afirma Wötzel. “Si ayudas a la gente a conseguir que abra sus sentimientos, sus emociones y sus sentidos, les permites recuperar la autonomía y el control sobre sus vidas”.

No debe asombrar que tratar el estrés y el agotamiento se esté convirtiendo en un gran negocio en Suiza: Clínicas privadas y el sector farmacéutico ofrecen diversos tipos de alivio a este mal.

Apoyo en la empresa

Tratar con ejecutivos estresados es un tema delicado para las compañías. El principal corporativo suizo de las telecomunicaciones, Swisscom, al igual que muchos otros grandes grupos, ofrece ayuda a sus directivos para evitar el estrés. Esto incluye asesoría para resolver problemas personales, talleres de promoción de la salud y de prevención de enfermedades, un servicio de asesoramiento social, derecho a un periodo sabático pagado cada cinco años y horarios laborales flexibles.

“Aunque las herramientas de comunicación actuales nos permiten leer y responder los correos electrónicos y documentos de trabajo en cualquier momento y sitio, no esperamos en absoluto que los empleados trabajen durante su tiempo libre”, señala el portavoz de Swisscom, Carsten Roetz.

Pero el hecho de brindar ayuda no significa que sea aceptada. “Yo ni siquiera sabía que algo así estaba disponible, y aunque lo hubiera sabido, no hubiera solicitado este tipo de apoyos. Mientras estás en esta batalla mental, te rehúsas incluso a mirar este tipo de opciones”, recuerda Wötzel.

En su opinión, habría que preparar a los trabajadores para el estrés y el agotamiento cuando inician su carrera profesional. Hacerlo después equivale a “haber vivido en una casa durante 20 años, ver que estalla un incendio y no tener ni idea de dónde se encuentra el extinguidor.

En 2005, los autores –entre ellos Semmer- de un estudio realizado para examinar el equilibrio que existe entre la vida laboral y familiar de 143 altos directivos de compañías internacionales, con sede en Suiza,  concluyeron: “Se necesita desarrollar una cultura del trabajo donde se discuta cuáles son los límites razonables de la resistencia” y que rebasarlos no se considere como la evidencia de una falta de capacidad de ser competitivo.

Compañías amigables

Una organización que trabaja desde Zúrich para que esto se haga realidad es el Great Place to Work Institute, firma internacional consagrada a la  investigación global, la consultoría y el entrenamiento. La empresa se dedica a “ayudar a las organizaciones a identificar, crear y mantener entornos laborales de alta calidad, a través del desarrollo de culturas laborales basadas en elevados niveles de confianza”.

En 2012, dicha entidad concedió a la multinacional estadounidense eBay (que tiene su sede europea en Berna) el tercer lugar en la lista de las Mejores compañías para trabajar en Suiza.

Laurent Saginaw es una joven directiva que ha trabajado para eBay los últimos seis años y que forma parte del selecto grupo de ejecutivos elegidos por el corporativo para liderar de forma rotativa un programa de desarrollo de talentos en materia financiera. Promovida recientemente como jefa de Desarrollo de Negocios en Europa –labor que realiza desde Zúrich-, Saginaw trabaja  una media de 12 horas diarias y viaja 50 días al año.

Al igual que en Swisscom, eBay ofrece a sus ejecutivos un mes sabático cada cinco años de servicio. Saginaw ya gozó de esta pausa que pasó en Japón. “(La experiencia) me abrió una perspectiva sobre lo que es importante y me ayudó a liberar un poco de presión”, afirma.

Pero útilmente, para Saginaw –como para muchos otros directivos- el estrés vuelve a la carga como parte inherente al trabajo que desempeña, sin dar señales de que cederá en el futuro.

“Trabajo con ejecutivos y la responsabilidad que desempeño exige el máximo nivel de rendimiento todos los días”, puntualiza.


(Traducción del inglés: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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