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El gobierno suizo dividido en la disputa fiscal con Alemania

El CD con datos robados de clientes alemanes con cuentas en Suiza pone a pruebas las relaciones entre Berna y Berlín. imagepoint

El Ministerio suizo de Finanzas condena la forma poco ortodoxa de la administración Merkel de acceder a los datos de 1.500 evasores alemanes con cuentas en Suiza, pero no se atreve a tomar represalias. Alemania es su principal socio comercial y destino del 33% de las exportaciones suizas.

Este contenido fue publicado el 05 febrero 2010 - 09:49

No obstante, la jefa de la diplomacia helvética, Micheline Calmy-Rey, reconoció que ella también habría comprado el CD que contiene datos robados.

La de Suiza y Alemania es una relación simbiótica. La una necesita de la otra, sin embargo, desde que inició la crisis económica que entra a su fase final en 2010, las fricciones entre ambas naciones se multiplican.

Condena… sin represalia

Suiza y Alemania enfrentan un nuevo conflicto económico detonado el pasado fin de semana.

El sábado (30.01), el diario germano ‘Frankfurter Allgemeine Zeitung’ abrió fuego al publicar que un informante –de origen anónimo- había ofrecido al Ministerio alemán de Finanzas, encabezado por Wolfgang Schäuble, un CD con el nombre de 1.500 evasores alemanes que poseen cuentas en Suiza. A cambio pedía la tranquilidad de no ser denunciado y un total de 3,2 millones de francos suizos como recompensa.

Para las arcas alemanas, acceder a dicha información es sinónimo de conseguir recursos evadidos por entre 150 y 300 millones de francos, según estimaciones del Ministerio de finanzas germano. De ahí que la canciller Angela Merkel haya manifestado de inmediato (01.2) su interés por hacerse de esta información, aun cuando sea de una forma poco ortodoxa.

Suiza recibió un golpe bajo de su principal socio comercial, pero decidió no aplicar represalias. El miércoles (03.02), el Consejo Federal (gobierno) condenó abiertamente la forma en la que serán obtenidos los datos, pero reconoció que no tomará medidas de castigo.

“La revisión del Convenio para Evitar la Doble Imposición (CDI) bajo reglas de la OCDE seguirá su curso”, afirmó el ministro de finanzas, ante la prensa helvética.

Hans-Rudolf Merz manifestó “su sorpresa e inconformidad” y dejó claro que en Suiza es considerado ilegal y condenable una estrategia de esta índole para acceder a información sobre contribuyentes evasores.

El Ministro de Finanzas helvético aclaró que Suiza es la primera desinteresada en atraer fondos extranjeros no declarados.
Dejó claro, asimismo, que “Suiza no aceptará ninguna solicitud de asistencia administrativa presentada por Alemania que se derive de la información (robada) que obtuvo”.

La respuesta de Angela Merkel fue puntual e inmediata: “La decisión no fue fácil para Alemania, pero creo firmemente que existe un interés común por conocer a los evasores involucrados”.

¿Durmiendo con el enemigo?

En pleno ambiente enrarecido por el enfrentamiento entre Suiza y Alemania, la jefa de la diplomacia helvética asestó un puntapié a su propio gobierno al declarar (03.02): “Como ministra de Finanzas habría hecho exactamente lo mismo que Alemania: comprar las coordenadas contenidas en el CD”.

Micheline Calmy-Rey fue invitada a un debate organizado por el semanario alemán ‘Die Zeit’ en Basilea donde explicó que tomar la decisión implicaría una larga reflexión previa pero que, desde su perspectiva, lo más conveniente habría sido adquirir la lista de evasores.

La misión de todo titular de Finanzas es obtener recursos para su gobierno y Calmy-Rey se mostró crítica sobre el gobierno del que forma parte al afirmar que le falta estrategia. “Tendríamos que mostrarnos más decididos”, remató.

Interdependencia comercial

La “falta de decisión” del Ministerio de Finanzas helvético tiene un trasfondo 100% económico y comercial.

En 2009, las exportaciones helvéticas vivieron su peor año en siete décadas. El año pasado, según datos de la Administración Federal de Aduanas (AFA), las exportaciones suizas sumaron 180.300 millones de francos suizos, lo que implicó una caída del 12,6% con respecto al año previo.

Todas las ramas productivas fueron tocadas por la crisis, pero fueron los servicios y la producción de relojes y productos farmacéuticos los más afectados con caídas de hasta un 31% anual el verano pasado.
Y salvo el continente africano, donde Suiza consiguió aumentar un 3,2% sus ventas, Europa (-14,7%), América Latina (-12,6%) y Asia (-6,1%) se manifestaron como mercados en crisis para el país alpino.
Y Alemania es, por mucho, el principal socio comercial de Suiza.

No obstante, mientras en 2010 el 33% de las exportaciones helvéticas se dirigirá a Alemania, según previsiones de la Secretaría de Estado de Economía (Seco) -lo que equivaldrá a una entrada de divisas del orden de 60.000 millones de francos-, sólo el 20% de las exportaciones germanas irán a Suiza.

En consecuencia, la dependencia de Suiza con respecto a Alemania es mayor que la que existe a la inversa. Romper relaciones o aplicar represalias significaría pues para Suiza un nuevo bache en sus exportaciones este año.

Y dada la fragilidad de las finanzas alemanas, el Gobierno de Angela Merkel no cesará de buscar cualquier recoveco internacional para obtener recursos frescos. Más aún, detrás de Alemania, los gobiernos de Austria, Bélgica y Holanda han manifestado ya su interés por tener acceso a la misma información. Todo un reto para Suiza.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

TENSIÓN FRANCOALEMANA

Los enfrentamientos entre Suiza y Alemania por razones fiscales comenzaron en octubre de 2008, cuando el entonces ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, afirmó en París que Suiza debía ser incluida en la ‘lista negra’ de la OCDE por su falta de transparencia y poca colaboración con otros gobiernos para la detección de evasores.

Suiza se inconformó, pero no hizo nada.

En marzo de 2009, tras conocer que la plaza financiera helvética sí sería incluida en la ‘lista negra’ de la OCDE, Suiza anunció una ambiciosa reforma a su secreto bancario con miras a intercambiar información fiscal con otros gobiernos ante sospechas de evasión de sus contribuyentes.

Y desde entonces ha firmado 17 Convenios para Evitar la Doble Imposición (CDI) transparentes, bajo reglas de la OCDE.

Suiza abandonó la ‘lista negra’ en septiembre pasado, pero la cruzada contra evasores alemanes prosigue en el gobierno de Angela Merkel.

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CONTEXTO

El anuncio de Alemania de que comprará un CD con el nombre de 1.500 evasores con cuentas en Suiza busca un doble objetivo: cazar defraudadores del fisco y motivar la denuncia voluntaria.

El fisco germano tratará benévolamente a quien acuda por su propia decisión a revelar sus cuentas y el monto de sus inversiones en territorio helvético.

El ‘Financial Times Deutschland’ (03.02.) ha barajado datos sobre los bancos a los que podrían haber sido robadas las coordenadas de sus clientes. Los más importantes son: HSBC, Julius Bär y Credit Suisse.

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DATOS CLAVE

Suiza tiene actualmente convenciones para evitar la doble imposición (CDI) firmadas con Austria, Dinamarca, Francia, Finlandia, Gran Bretaña, Luxemburgo, México, Qatar, España y Noruega, entre otros.

El Tesoro alemán estima que podría ingresar entre 150 y 300 millones de francos suizos producto de la persecución de los evasores contenidos en el CD que decidió comprar a una fuente anónima.

En 2008, Alemania compró ya un CD con información de contribuyentes sospechosos de evasión a través de cuentas en Liechtenstein.

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