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El pueblo no decidirá las naturalizaciones

El pueblo no debe decidir en el caso de las naturalizaciones. Keystone Archive

El Tribunal Federal consideró como anticonstitucional que la naturalización sea sometida a sufragio popular.

Este contenido fue publicado el 10 julio 2003 - 09:37

Un veredicto destinado a poner término a la discriminación según los orígenes de los candidatos a ser suizos.

El Tribunal Federal se pronunció este miércoles (09.07) acerca de una controvertida decisión comunal, la de someter a votación popular las demandas de naturalización de los extranjeros. La Corte suprema consideró de anticonstitucional el sistema por su carácter arbitrario y discriminatorio.

Los jueces decidieron así una controversia que desde hace dos años oponía a los partidos ultra nacionalistas de la derecha dura, a los partidarios de una mayor integración de los extranjeros.

El caso de Emmen

Todo comenzó el 12 de marzo del 2000, cuando el ejecutivo municipal de la comuna de Emmen, (cantón de Lucerna) decidió de someter a votación popular la demanda de naturalización presentada por extranjeros provenientes de diferentes países.

En referéndum los ciudadanos aceptaron únicamente las candidaturas de italianos, españoles y de un francés, rechazando aquellas presentadas por personas originarias de la ex Yugoslavia.

Los afectados, que en su mayoría eran jóvenes de la segunda generación, con estudios y formación completa en Suiza, recurrieron a las máximas autoridades locales, pero en vano. Estas argumentaron que en virtud de la constitución cantonal, la decisión del pueblo era soberana.

El asunto se transformó enseguida en polémica nacional, donde se enfrentaron los defensores de la democracia directa, con aquellos que cuestionaban los límites del sistema helvético, que somete a votación popular casi todo lo que atañe a la cosa pública.

Los partidos de extrema derecha y los movimientos nacionalistas y xenófobos se atrincheraron en torno a la primera postura, mientras que los partidos centristas y de izquierda, defendieron la tesis de que en el caso de Emmen, la decisión popular se transformó en un acto discriminatorio fundado por consideraciones raciales.

Al Tribunal Federal

Los afectados recibieron el apoyo de estos partidos y presentaron ante la máxima Corte del país, el Tribunal Federal un recurso el que fue fallado en su favor este miércoles, y que constituye una verdadera revolución, pues pone límites a las decisiones populares.

Los jueces consideraron las naturalizaciones deben contar con garantías constitucionales, y que el derecho constitucional debe ser respetado bajo todas circunstancias. Es decir que la persona debe ser escuchada y debe recibir una decisión motivada en derecho.

En el caso de la votación popular de Emmen, estos requisitos no habían sido tomados en cuenta. El Tribunal consideró además que la naturalización no debe ser sometida a referéndum porque afecta los derechos humanos individuales de las personas.

Los jueces sostienen que los candidatos rechazados estuvieron en desventaja a causa de sus orígenes, y en consecuencia discriminados por ese sólo factor. “Esta diferencia de trato no se justifica en virtud del derecho constitucional federal” estima el veredicto.

En consecuencia, la decisión de los habitantes de Emmen fue anulada, y las candidaturas rechazadas deberán ser de nuevo examinadas.

"Era tan absurdo como si el pueblo votara para otorgar un permiso de conducir," señaló tras conocer la decisión, Jean Claude Cornu, diputado radical de Friburgo en el Parlamento.

swissinfo y agencias

Datos clave

La democracia directa debe respetar el derecho humano individual.
Tribunal estimó discriminatorio el rechazo de la naturalización de ex-yugoslavos.

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