Suiza de nuevo en la Comisión sobre Drogas de la ONU

A partir de 2018, Suiza regresa al gremio más importante de la ONU sobre política de estupefacientes. De este modo, Berna podrá promover su política antidrogas centrada en la salud y el respeto a los derechos humanos.

Amapolas en México, de donde surge la sustancia esencial de opio y la heroína. Keystone

Berna ha sido miembro de la Comisión sobre Drogas Narcóticas (CND, en sus siglas en inglés) en cuatro ocasiones, la última vez, durante su periodo de actividad de 2004 a 2011. 

La CND, con sede en Viena, Austria, se ocupa de formular recomendaciones de política antidrogas a los Estados miembros de Naciones Unidas, dirige el Programa de Política de Drogas de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONODC) y decide sobre los controles y la clasificación de los estupefacientes y substancias psicotrópicas y precursores químicos de la ONU.

El Gobierno helvético anunció este jueves su elección vía un comunicado en el que asienta que su elección (19.04) en este gremio le permitirá contribuir activamente en el diseño y evolución de los esfuerzos contra el consumo de estupefacientes.

Desde hace 25 años, Suiza aplica la política conocida como de los ‘cuatro pilares’: prevención, terapia, reducción de riesgos y represión.

Prevención: El público es sensibilizado, a través de la educación, asesoría y programas nacionales de prevención. Objetivo: reducir el consumo de drogas y evitar nuevos consumidores.

Terapia: Los toxicodependientes reciben atención médica y psicológica, además de la prescripción médica y controlada de la heroína. De esta manera, puede mejorarse su integración social y laboral.

Reducción de riesgos: Los cantones deben poner a disposición la infraestructura necesaria o apoyar a las instituciones privadas que lo hagan, para reducir las consecuencias sanitarias y sociales del consumo de drogas.

Control y sanción: Las consecuencias negativas para la sociedad del consumo de estupefacientes deben ser reducidas con las medidas necesarias para hacer cumplir la prohibición de las drogas ilegales.

Esta estrategia pragmática helvética es en gran parte la respuesta al flagelo de las drogas que asoló la ciudad de Zúrich en 1980 y 1990. En 1994, Suiza inició entre los adictos la distribución controlada médicamente de heroína.


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