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Empresa: ABB, en busca de los robots inteligentes

El sitio donde fue construido ABB en 1891. El primer edificio. ABB

Charles Brown, ingeniero y poeta, fundó en el siglo XIX la empresa BBC. Sin ella, jamás habría arrancado el primer ferrocarril en Suiza

Este contenido fue publicado el 27 mayo 2004 - 10:21

En 1988 se convirtió en ABB, una de las 10 empresas helvéticas más rentables. Tras dos años en “números rojos”, hoy apuesta con sus productos en el mercado chino.

El suizo Charles E. Brown fue hombre de la era industrial. Su lema: no existen límites para la tecnología.

Curioso y excéntrico, vivió toda su niñez y juventud en Römerburg, una mansión perteneciente a la familia, que era conocida en los alrededores de Baden porque inspiraba múltiples leyendas sobre fantasmas y fenómenos desconocidos.

Nacido en 1855 e ingeniero de profesión, Charles era un apasionado de todo aquello que tuviera movimiento: los autos, la aviación.
Dos veces casado y padre de seis hijos.

La primera etapa de su vida la pasó en Baden y la segunda, por petición de Hilda, su segunda esposa, radicó en el Ticino.

Extraño personaje amante de la música, el arte y la poesía, fue el fundador de la empresa de energía eléctrica llamada BBC que, con el paso de las décadas, daría vida a ABB, una de las 10 compañías más sólidas y rentables de Suiza.

La primera central eléctrica

BBC tomó parte activa de inventos como la primera central eléctrica o la primera turbina que permitió desplazar a un ferrocarril en Suiza.

En 1912, la compañía consiguió ser líder en la construcción de generadores de turbina y en 1923 presentó el primer turbo cargador, obra técnica que permitió aumentar la eficacia de los motores diesel.

La Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción posterior fueron un acicate para el desarrollo de la tecnología del movimiento.

Unos cuarenta años más tarde, ya en 1987, una empresa llamada ASEA AB, basada en Suecia, se acercó a BBC en Baden, Suiza, en la búsqueda de una alianza que permitiera fortalecer la posición de ambos proyectos en el mercado.

El acuerdo se concretó y a partir de entonces se estableció en Zúrich, Suiza, la empresa que hoy conocemos como Asea Brown Boveri (ABB).

La etapa moderna de ABB comienza por lo tanto en 1988, año en el que realizan 15 adquisiciones, entre ellas el control del grupo Fläkt AB de Suecia y fabricante ferroviario Scandia-Randers de Dinamarca.

La década de los 90 fue de expansión a Europa, Asia, Rusia, América y el Pacífico Asiático.

El presente de ABB

En el siglo XXI, los productos de ABB se venden en 120 países y tiene oficinas en 87 naciones. De este total, 15 son países latinoamericanos, como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Paraguay y Venezuela.

Hoy tiene más de 150.000 empleados y sus productos se han sofisticado.

Lo último en la tecnología de ABB son los robots que venden a empresas como Lindt o Nestlé para la fabricación de chocolates, las que empaquetan los comprimidos de Novartis o Bayer, o aquellas que organizan el correo del servicio postal estadounidense.

Otra de sus ramas fuertes está ligada a la maquinaria pesada. Equipos que cortan piezas o sueldan para Ford Motor o Daimler-Chrysler.

Actualmente trabajan en el reto de agregar “cerebro” a todos sus productos, esto es, generar aparatos inteligentes que, vía sensores, señales y software, permitan a las empresas mejorar sus producción.

Sin embargo, como muchas otras empresas suizas e internacionales, en general, el periodo 2002-2003 no fue nada fácil para ABB.

Números rojos

Los estados financieros del 2003 fueron implacables: ABB perdió 948 millones de francos suizos entre enero y diciembre, monto equivalente a 767 millones de dólares.

Esto se debió en gran media a que ABB ya venía arrastrando unas finanzas frágiles desde el 2002, cuando sus pérdidas sumaron 975 millones de francos.

Inversiones mal elegidas, deudas que se encarecieron y sobre todo, una economía mundial estancada que frenó sus ventas, fueron los principales factores del desequilibrio en sus finanzas.

El 2003, sin embargo, marcó un cambio de tendencia que en teoría habrá de reflejarse en los resultados del 2004 y de los años posteriores, al decidir la empresa concentrarse en la energía renovable y la automatización industrial.

Este 2004, ABB tendrá más de 1.100 científicos y técnicos trabajando en el mundo para mejorar sus tecnologías.

El presidente del Consejo de ABB, Jürgen Dormann, es bastante optimista pese al gris panorama. Reitera que la política de reducción de costos sigue vigente y a su juicio: “La base de capital que tiene ABB (que es el respaldo financiero de una empresa) es la plataforma perfecta para crecer, competir y volvernos rentables nuevamente”.

Actualmente, sus ventas totales suman 23.295 millones de francos suizos (datos al cierre del 2003), 8% arriba del 2002.

Y para regresar a competir en el mercado han elegido “reinventarse” y ganar terreno en mercados poco explorados, como el asiático. China es, de hecho, la más grande de sus apuestas para el 2004.

swissinfo, Andrea Ornelas

Datos clave

ABB: Del ferrocarril al robot “inteligente”.

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Contexto

·Charles Brown, nació en la región suiza de Baden y fue fundador de la empresa BBC en el siglo XIX, su objetivo era optimizar el uso de la energía eléctrica y desarrolló la turbina que desplazaría al primer ferrocarril suizo.

·En 1987, la empresa sueca ASEA AB, se acercó a BBC en la búsqueda de una alianza estratégica. Nació así en 1988, basada en Zúrich, lo que conocemos como Asea Brown Boveri (ABB).

·Actualmente sus productos se venden en 120 países y tiene oficinas en 87 naciones, 15 de ellas latinoamericanas.

·Lo último en la tecnología de ABB, son los robots que venden a empresas como Lindt o Nestlé para la fabricación de chocolates, las que empaquetan los comprimidos de Novartis o Bayer, o aquellas que organizan el correo del servicio postal de EU.

·El 2002 y el 2003 fueron años de “números rojos” para ABB quien vio golpeadas sus ventas por la desaceleración económica mundial y por deudas contraídas a finales de los 90. Ahora se esfuerza por salir del bache y apuesta en el 2004 a conquistar el mercado chino.

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