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Entrada a la ONU, nuevo intento

En septiembre, Adolf Ogi anuncio en Nueva York el interes de Berna por ser miembro de la ONU. Keystone

El presidente suizo, Adolf Ogi, y el ministro de Exteriores, Joseph Deiss, anunciaron la nueva campaña de adhesión a la ONU. Esta vez esperan que el pueblo apoye la decisión, rechazada ya hace 14 años por la ciudadanía.

Este contenido fue publicado el 08 diciembre 2000 - 11:48

Suiza, además del Vaticano, es el único país que no pertenece a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Eso no le ha impedido a Ginebra albergar la segunda sede onusiana más importante, después de la de Nueva York.

Pero el Gobierno de Berna quiere que Suiza sea miembro pleno de la ONU y por ello inicia su campaña a favor de la adhesión. A principios de semana presentó al Parlamento su mensaje para lanzar el proceso político en busca de obtener el apoyo de los helvetas para este objetivo.

La fecha límite señalada para evaluar, a través del voto popular, el interés de los suizos por un entrar a la ONU será el año 2003.

Defensa de la neutralidad

El principal factor que deberán demostrar las autoridades helvéticas a los suizos es que la adhesión a la ONU no afectará la tradicional neutralidad helvética, que se remonta a 1815.

El presidente Ogi y el ministro de Exteriores, Joseph Deiss, advirtieron este viernes que los objetivos de la ONU se corresponden con los de la política exterior helvética.

Ambos argumentaron que Suiza participa cada vez más en las actividades de todos los órganos subalternos de Naciones Unidas, pero sufre una desventaja debido a su estatus de observador.

Bajo este título, Suiza no puede hacer escuchar su voz en la Asamblea General de la ONU, situación que le impide intervenir en el inicio de las negociaciones para definir el derecho internacional público.

El Gobierno suizo defiende que, si se adhiere a la ONU, Suiza podrá ser un abogado eficaz de la paz, la seguridad y el desarrollo, valores básicos de la política exterior para los próximos años de la Confederación.

Además, Suiza no será obligada a participar en las operaciones armadas de la organización, caso que ocurre con Suecia y Austria, miembros ya de la ONU pero que, bajo la bandera de la neutralidad, no han perdido su credibilidad.

La adhesión, 10 por ciento más cara del costo actual

El factor financiero para convertir a Suiza en miembro de la ONU tampoco preocupa al Gobierno, que calcula los costos suplementarios en 50 o 60 millones de francos anuales.

Esa suma corresponde sólo al 10 por ciento más del dinero que actualmente, y año tras año, destina el país alpino a la ONU: 500 millones de francos suizos.

Una cifra nada reprochable y que, como otro argumento de las autoridades, podría ser mejor utilizada si Suiza incrementara su influencia en el seno de la ONU como miembro pleno.

En Berna, los debates parlamentarios iniciarán el año próximo y como muy tarde la votación popular se desarrollaría a mediados de 2003, según los pronósticos.

Naturalmente Ogi y Deiss esperan que en esta ocasión la ciudadanía apoye este objetivo fundamental de la política exterior suiza y se reabra el camino cerrado en marzo de 1986, cuando el pueblo rechazó por 75,7 por ciento de votos la adhesión a la ONU.

swissinfo y agencias

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