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Exitosa expedición alpina con atuendo del siglo antepasado

El carácter extraordinario de la excursión atrajo la atención de los medios helvéticos. swissinfo.ch

Un selecto grupo de 7 alpinistas británicos y guías suizos escalaron los Alpes helvéticos con la vestimenta y herramientas de sus predecesores del siglo XIX en una hazaña de 10 días que concluyó este martes en Interlaken.

Este contenido fue publicado el 04 septiembre 2001 - 13:41

El grupo inició su recorrido el 26 de agosto durante una sofocante pero bella tarde de verano en el poblado de Mörel, en la verde zona prealpina situada en el cantón del Valais. La primera meta de esta larga excursión fue el glaciar Aletsch.

El buen clima acompañó a los aventureros los primeros cuatro días del recorrido, para llegar exitosamente a la cima del Jungfrau, la más alta de los Alpes berneses, a 4.158 metros sobre el nivel del mar, y al Mönch, de 4.099 metros.

Vestida con atuendos de su padre e única mujer dentro del equipo de la expedición denominada Caminata por los Alpes, Alison Henry indicó durante el ascenso a la cúspide del Mönch que ante la ventajosa perspectiva del panorama alpino se puede ver incluso "el mundo entero".

Prueba de espíritu de equipo

Ante el mal tiempo en la segunda mitad del recorrido alpino, Philip Martineau, uno de los tres escaladores británicos en el equipo, advirtió que ni la nieve ni lluvia hicieron mella en el espíritu del grupo.

"El ascenso al Jungfrau y al Mönch fue verdaderamente divertido", dijo, "sin embargo pienso que el valor de la expedición hace 150 años es más considerable si se piensa en los cambios que hasta ahora se han dado en la región alpina".

Aparte de la ocasión de tomar vistas emocionantes de los picos alpinos, uno de los objetivos principales del proyecto Caminata por los Alpes era mostrar la transformación del montañismo desde la era dorada de ese deporte al entrar en un nuevo siglo.

Emplear el equipo del siglo XIX no era un mero truco en el siglo XXI, sino un experimento para determinar si el montañismo se ha vuelto más sencillo.

El grupo descubrió pronto, por ejemplo, que sus auténticas piquetas de alpinistas de principios del siglo son dos veces más convenientes que los bastones al pasar los glaciares, pero incómodos en las pendientes pronunciadas del Jungfrau.

Aun cuando el equipo pudo haber cambiado con el paso del tiempo, el grupo encontró algunos sitios que apenas cambiaron en los últimos 150 años.

Condiciones primitivas

Durante los días que permanecieron en rústicas cabañas de montaña, pasando noches gélidas con una taza de té preparado con agua de hielo y sentados junto al fuego con leña cortada por los guías, el grupo se dio cuenta de cuánto se habían distanciado de la civilización en Suiza.

El paisaje y las condiciones de alojamiento que disfrutó el grupo fueron tan variadas como tan numerosos son los picos alpinos. "Ha sido un viaje de enormes contrastes", dijo Alison Henry.

"Desde la más agradable sencillez de la cabaña de montaña (Bergli Hut) hasta el levemente desvanecido esplendor del Hotel Bellevue-Des Alpes en el Kleine Scheidegg, desde los escarpados paisajes nevados en la cúspide del glaciar Aletsch hasta las apacibles escenas de pastoreo a los pies del Faulhorn, y desde el sofocante brillo solar a las violentas tormentas", comentó la alpinista.

A pesar del peligro que encierra el alpinismo en buenas o malas condiciones climáticas, el equipo de Caminata por los Alpes (Alps Walk) terminó la expedición virtualmente indemne.

Les Swindin, quien desde el comienzo de su carrera de montañista, en 1965, ha escalado todos los picos alpinos de 4.000 metros, fue el único miembro del equipo que se lesionó al caer sobre su rostro, tras resbalar, no en el difícil camino alpino, sino en una esterilla congelada fuera del hotel.

Momentos de camaradería

Swindin es el primero en admitir que su caída es el clásico ejemplo en el momento cómico inoportuno y señala que el resto del equipo se dedicó a cuidarlo desde entonces.

Pero la camaradería del equipo, dice Swindin, prueba que los siete miembros del grupo se unieron pronto a través de su cariño compartido por el alpinismo y su afecto a la montaña.

Para Henry, la expedición fue algo más que una serie diaria de partida temprana y ascensos tortuosos por pendientes empinadas.

"Realmente fue un viaje de descubrimiento personal", anotó Henry. "Llegué a mis límites físicos, pero alentada por el resto del equipo recobré siempre la decisión para continuar. Creo que las alegrías más grandes no están necesariamente en la conquista de las altas cimas."

swissinfo

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