Navigation

Formar para el mercado

Celinda Luna Paredes tiene 16 años y la esperanza de trabajar pronto en una fábrica swissinfo.ch

Sólo un tercio de 140.000 jóvenes peruanos que entran cada año al mundo laboral consigue un puesto. La capacitación acelerada asume el reto.

Este contenido fue publicado el 24 julio 2002 - 09:32

Una reciente valoración hecha entre 40.000 escolares del país, por encargo del Ministerio de Educación de Lima, delata que apenas 11% de los alumnos de sexto grado comprende en su totalidad un texto escrito y un escaso 22% resuelve correctamente las operaciones de aritmética.

Hecha la ecuación, ese nivel reduce inevitablemente las perspectivas de acceso a la 'profesión anhelada' y limita los caminos que permitan abrirse paso en un país sofocado por 7,4% de desempleo y 52% de subempleo. Por añadidura, un 40% de la población joven económicamente activa carece de oficio calificado.

Este cuadro poco alentador tiene, por supuesto, paralelos en muchos otros países de los 'tres mundos' del planeta.

"Queremos mejorar las posibilidades de empleo de las capas sociales más pobres", sostiene al respecto Norma Añaños Castilla, directora del programa denominado Capacitación Laboral (CAPLAB), un proyecto abordado desde 1994 por los Ministerios peruanos de Educación y de Trabajo y Promoción Social, así como la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).

Centros de Educación Ocupacional

Celinda Luna Paredes, una muchachita de 16 años dedica cinco horas diarias a su aprendizaje en el taller de costura, otros lo hacen en la panadería o en la sala de informática y algunos buscan empleo en la Bolsa de colocaciones en el Centro de Educación Ocupacional (CEO) del Colegio Técnico 'Presentación de María', en el Cono norte de Lima, domicilio de un millón de los ocho millones de habitantes de la capital peruana.

Un total de 990 CEO, 50 de los cuales funcionan con respaldo de COSUDE, preparan a unos 200.000 jóvenes con la mira puesta en las exigencias del mercado del trabajo, tanto que tras cumplir los tres o cuatro meses de formación en el CEO, el aprendiz absuelve un periodo similar de práctica en una fábrica o una PYME.

No es comparable con la formación dual (práctica y teórica) de 3 o 4 años que los jóvenes reciben en Suiza para optar a un certificado de eficiencia profesional reconocido en todo el país. Es más bien una alternativa viable que permite ofrecer posibilidades de capacitación acelerada.

Ante este desafío y el deber de ayudar en casa, queda poco tiempo para el ocio o la distracción. "Cuando estás metida en este afán tienes que privarte de muchas cosas. Yo no tengo el gozo de divertirme" nos dice Celinda Luna Paredes sin el más mínimo asomo de resignación. Insiste, en cambio, en que quiere seguir adelante para "ayudar a mi familia".

Despertar y consolidar la "autoestima" es el aspecto neurálgico que impulsa el propósito de CAPLAB en el empeño de reducir los índices de desempleo, y, por ende, de la pobreza.

Una red de información y de Bolsas de Colocaciones completa los instrumentos que pretenden dar eficacia a la formación, búsqueda y empleo del aprendiz.

No todos tienen la misma suerte, pero un 53% de los egresados consiguió trabajo en un taller o fábrica, y cerca de 100.000 personas obtuvieron una colocación a través de la red de información en los últimos tres años. Mejor aún, un 17% se atrevió a emprender su negocio propio.

Son datos de referencia que de ningún modo pueden dar lugar a conclusiones demasiado optimistas.

Programa de lácteos

La cooperación alimentaria extranjera a un país en vías de desarrollo es, sin duda, un tema polémico por las fibras sensibles que toca. Sin embargo, todo depende del prisma con el que se la vea.

A las madres y a los niños de Huaycán no parece molestarles recibir una ración de leche y un pedazo de queso proveniente de Suiza, ni a Sixto Zevallos fabricar puertas de las latas vacías con la leyenda: "Donación del gobierno suizo".

Dan la impresión de aceptarla sin miramientos, de cara a las difíciles condiciones socioeconómicas de este 'pueblo nuevo' que, como los desfavorecidos de cualquier sociedad, quiere abrirse paso en un entorno agreste. Tal vez por eso llegó a ser, durante siete años, refugio de la subversión.

La sonrisa de unos 40 niños de la guardería 'Mi Dulce Hogar' tampoco distingue la procedencia de su desayuno diario.

220 toneladas anuales de leche en polvo suiza benefician a unas 22.000 personas, atendidas por 20 organizaciones en todo el país.

Se trata, simplemente, de una acción de ayuda humanitaria en el más amplio sentido de la palabra, sostiene Peter Sulzer, director de la Oficina Regional de COSUDE en Perú, durante la visita de un grupo de periodistas suizos, incluido uno de swissinfo, a Huaycán 'Ciudad de la Esperanza'.

Tal afirmación no se antoja vacía ante la cruda realidad.

Juan Espinoza

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.