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Guantánamo y las Convenciones de Ginebra

Lo de Guantánamo gana la calle... Aquí, manifestantes ante la Corte Suprema en Washington, el 9 de febrero pasado. Keystone

Donald Rumsfeld propone mejorar las condiciones carcelarias en la base de Guantánamo. La decisión sucede a la visita del presidente del CICR a Washington.

Este contenido fue publicado el 17 febrero 2005 - 17:24

Jakob Kellenberger se entrevistó con el ministro estadounidense de Defensa, así como con Condolezza Rice y el propio presidente George Bush.

En su comparecencia ante una comisión del Senado estadounidense, el jefe del Pentágono pidió al Congreso 42 millones de dólares para mejorar las condiciones de vida de los prisioneros en Guantánamo.

"El mejoramiento de las condiciones carcelarias, inscrito en el presupuesto 2006 para Guantánamo, quiere ajustarse a las reglas previstas por las Convenciones de Ginebra", explicó Rumsfeld.

Interrogado por swissinfo sobre si la decisión de Don Rumsfeld es una consecuencia de las presiones ejercitadas por el Comité Internacional de la Cruz Roja, el portavoz de la organización humanitaria en Washington, Simon Schorno, "prefiere no comentar" al respecto.

Sin embargo el anuncio de Don Rumsfeld fue hecho al día siguiente de la visita que hizo a Washington Jakob Kellenberger, la primera de un presidente del CICR desde 2003.

Visita al más alto nivel

Esa visita tuvo un carácter inhabitual porque ha permitido a Jakob Kellenberger entrevistarse no sólo con don Rumsfeld, Condolezza Rice y Steven Hadley, nuevo consejero presidencial en asuntos de seguridad nacional, sino con el mismo presidente George Bush.

Simon Schorno indica a swissinfo que Jakob Kellenberger conversó durante unos cuarenta minutos con Don Rumsfeld en el Pentágono, entrevista que giró en torno a lo que el portavoz del CICR denomina la "detención estadounidense".

Es decir el sistema carcelario de los prisiones de guerra "tanto en Guantánamo como en Irak y Afganistán". Simon Schorno añade que una delegación de 14 inspectores del CICR acaba de concluir, el miércoles, una misión de un mes en Guantánamo.

Renovar los contactos

La visita de Jakob Kellenberger estuvo visiblemente destinada a renovar el diálogo con la Administración Bush, después de un largo periodo de tensiones entre Estados Unidos y el CICR.

Las tensiones llegaron en diciembre a su punto más alto, cuando el New York Times reveló el tenor de un informe entregado por el CICR a la Casa Blanca, donde concluía que el trato a los detenidos en Guantánamo rayaba con la tortura.

La divulgación del informe a la prensa obligó a la Administración Bush a emitir un desmentido público enérgico, e incluso dio lugar a que algunos amigos de la Casa Blanca reprocharan al CICR de haber dejado su tradición de confidencialidad y de transformarse en movimiento partisano.

Si bien las divergencias entre Estados Unidos y el CICR volverán probablemente a un marco más confidencial, la Administración Bush está en un conflicto cada vez más abierto con otras instancias dentro del mismo Estados Unidos.

Además del CICR

El año pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos consideró que los detenidos en Guantánamo tenían los mismos derechos que los ciudadanos estadounidenses, sobre todo el derecho de recibir los consejos de un abogado, y éste de tener acceso a los expedientes y a las pruebas de cargo que eventualmente pesan contra ellos.

El decreto de la Corte Suprema suscitó después varias decisiones judiciales a favor de los presos en el marco de juicios iniciados en Estados Unidos por numerosos prisioneros que aún se encontraban en Guantánamo o que ya fueron liberados.

En la decisión más reciente, pronunciada el 31 de enero, la magistrado federal Joyce Green juzga que es ilegal la posición de la Administración Bush.

Ella considera que los tribunales militares especiales, formados por el Pentágono en Guantánamo, son contrarios al derecho estadounidense; que la Administración Bush debe conceder el beneficio de las Convenciones de Ginebra a los prisioneros y que, en todo caso, no se justifica la continuidad de las detenciones.


swissinfo, Marie-Christine Bonzom en Washington
(Traducción: Juan Espinoza)

Contexto

- El présidente del CICR Jakob Kellenberger se entrevistó en Washington con el secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld. La conversación giró sobre todo en torno a los presos detenidos en la base de Guantánamo, Cuba.

- Ambas autoridades abordaron también otros tres asuntos: la situación en la provincia sudanesa de Darfour, en Irak y en Afganistán.

- El lunes, el presidente del CICR evocó en su entrevista con el presidente Geroge Bush la suerte de los prisioneros detenidos en la base de Guantánamo.

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