Incendio en Lesbos exige “una acción europea coordinada”

Gran parte del campo de refugiados de Moria fue destruido por las llamas. Keystone / Socrates Baltagiannis

Un incendio destruyó gran parte del campo de refugiados de Moria en la isla de Lesbos, Grecia. Un drama al que siguieron nuevos exhortos para evacuar el lugar y distribuir a los refugiados en Europa y, por lo tanto, también en Suiza.

Este contenido fue publicado el 10 septiembre 2020 - 17:18

Ya se podía intuir durante la noche, pero solo al amanecer se hizo visible el verdadero alcance de la catástrofe: el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos, fue casi completamente destruido por las llamas. En una noche, la mayoría de las aproximadamente 12 600 personas del campamento se quedaron sin alojamiento

“Alrededor del 80% del campamento está quemado”, estima Nicolas Perrenoud, que vive y trabaja en Lesbos para la ONG suiza One Happy Family. A Perrenoud no le sorprende lo que sucedió el miércoles por la noche: “Esta es una catástrofe anunciada desde hace mucho tiempo”.

Las tensiones han aumentado constantemente en los últimos meses. Debido al coronavirus, el campo terriblemente superpoblado ha estado encerrado desde marzo, y las medidas de aislamiento se vuelven cada vez más restrictivas. “Desde la semana pasada, cuando se produjeron los primeros casos de contagio, el campo está prácticamente cerrado. También se han cerrado los principales servicios y solo se han atendido las urgencias médicas”, explica.

Sin embargo, sin zonas de cuarentena en funcionamiento, el miedo y la inseguridad se extendieron por todo el campamento, señala Perrenoud. El malestar se ha convertido en parte en ira y en los últimos días se han producido diversas protestas y manifestaciones. El incendio fue la culminación del aumento paulatino de la tensión: el fuego se desató en el campamento, los fuertes vientos favorecieron su propagación y los bomberos no pudieron hacer mucho.

Nicolas Perrenoud trabaja en Lesbos para la ONG One Happy Family. zvg

Al mismo tiempo, había extremistas de derecha presentes en todo el campo, que agredieron a refugiados y trabajadores de ONG. “Otra organización distribuía sacos de dormir fuera del campo. Yo ayudé, pero tuvimos que detener la acción por razones de seguridad”, narra Perrenoud. La mañana después del incendio, el gobierno griego declaró el estado de emergencia en la isla y envió unidades adicionales de la policía antidisturbios desde Atenas.

Llamado a la solidaridad

“Ahora necesitamos una acción europea coordinada”, dice el diputado socialista Fabián Molina, que no solo se refiere a la ayuda humanitaria de emergencia. “Por supuesto, hay que aliviar el sufrimiento inmediato. Mucha gente ya no tiene techo”. Pero la situación ya era insoportable antes. Suiza, que como Estado parte en los Acuerdos de Dublín se ha comprometido con una política europea común en materia de refugiados, debe tomar la iniciativa y acoger de inmediato a personas de Moria.

Pedidos similares se han producido en otros países europeos. “No hay motivos racionales por los que Suiza no debería acoger a refugiados. Si no es ahora, ¿cuándo?”, pregunta Molina. El diputado no ve alternativas. La reacción no puede ser reconstruir el campo y esperar la próxima catástrofe.

Ocho ciudades suizas han anunciado su intención de recibir más solicitantes de asilo. También organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional piden la recepción urgente de personas del campo de Moria. “El hecho de que esto no se haya realizado todavía se debe en última instancia a un bloqueo del Consejo Federal [Gobierno suizo]”, dice Molina. Según el diputado, esto es el resultado de una campaña de desprestigio que se viene realizando desde hace años y que no solamente socava la solidaridad con los refugiados, sino que también ensombrece la tan cacareada tradición humanitaria de Suiza.

Fabián Molina ha estado dos veces en la isla de Lesbos y ha visto con sus propios ojos las derivas dentro y alrededor del campamento. Acudió primero por invitación de One Happy Family, en el otoño de 2018, y luego en el marco de una visita de la Comisión de Política Exterior, en la primavera de 2019. “Las condiciones ya eran inhumanas antes del coronavirus y ahora nos enfrentamos a una catástrofe humanitaria”. Nadie puede decir que no lo sabía.

Un tema también en el Parlamento

Otros parlamentarios también quieren aumentar la presión sobre el Consejo Federal. Por ejemplo, el miembro ecologista de la cámara baja, Balthasar Glättli tuiteó su última intervención parlamentaria en la que preguntaba si el Gobierno está dispuesto a aceptar “un gran contingente de refugiados” de Moria lo antes posible.

La cuestión de los refugiados es uno de los temas tratados por el Parlamento durante el actual período de sesiones. Una moción pide que se acoja a los refugiados de Grecia e invita al Consejo Federal a trabajar a nivel europeo para reformar los Acuerdos de Dublín, un tema abierto desde hace años y para el que no parece haber perspectivas de cambios inmediatos.

El Consejo Nacional (cámara baja del Parlamento suizo) aprobó la moción por una gran mayoría durante su sesión de verano. La propuesta pasa ahora al Consejo de Estados (cámara alta). No hay sorpresas: el Gobierno ha recomendado que se acepte, ya que Suiza ya se ha comprometido en esa dirección.

En los últimos meses, Suiza ha recibido a decenas de niños y jóvenes que han quedado varados en Grecia y que tienen familiares en Suiza. La Comisión también se ha pronunciado sobre estos menores no acompañados: “Suiza debería intensificar sus esfuerzos para acoger a un contingente más numeroso”.

La ayuda de emergencia europea también se dirige principalmente a ellos: el 9 de septiembre, Ylva Johansson, comisaria de Asuntos Internos de la UE, anunció en Twitter que la Comisión financiará la evacuación inmediata y el alojamiento en tierra de los 400 menores no acompañados restantes.

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Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín

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