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La banca helvética se reinventa

El banco Julius Bär amplía su horizonte. Keystone

Al vender su división de banca privada, el UBS busca recursos para apostar con fuerza por la banca china. Su comprador, Julius Bär acepta pagar un precio alto para convertirse en el primer administrador de fortunas del sistema.

Este contenido fue publicado el 06 septiembre 2005 - 08:41

Los perdedores: los empleados y la clientela, según expertos de la OIT.

Suiza ofrece al mundo un abanico de 400 bancos de todas las tallas y vocaciones. Del total, 60% son nacionales y 40% de origen extranjero.

Sin embargo, sólo dos instituciones, el UBS y el Credit Suisse Group, concentran más del 50% de la actividad financiera del país, razón por la que las decisiones que toman los dos gigantes financieros cimbran a los mercados.

Como es sabido, este lunes (05.09) el UBS hizo pública la decisión de vender su división de banca privada a su rival, la helvética Julius Bär, quien le pagará 5.600 millones de francos por esta operación.

Así, el mercado bancario nacional se recompone a favor de los accionistas de dichas instituciones, pero no así de sus clientes y empleados.

Qué gana Julius Bär

De acuerdo con el Eurostat, autoridad estadística de la Unión Europea (UE), cada año se realizan unas 4.000 fusiones o adquisiciones en el mundo; el 40% de ellas tiene lugar en Europa.

Según lo anunciado, el UBS venderá cuatro instituciones en un solo paquete: el Banco di Lugano; Ehinger and Armand von Ernst; Ferrier Lullin; y la administradora de activos especializados GAM.

A cambio, el banco helvético Julius Bär desembolsará un total de 3.800 millones de francos (en efectivo), y liquidará los 1.800 millones de francos restantes con acciones de su propia institución.

Es decir, el 21,5% de las acciones del nuevo Julius Bär pasarán a manos del UBS, quien no tendrá derecho a voz ni voto durante las asambleas de accionistas, pero sí tomará parte de las ganancias anuales de Bär.

Con esta operación –que quedará concluida a finales del 2005-, Julius Bär se convierte en el número uno de Suiza en materia de gestión de fortunas (con un capital de 270.000 millones de francos) y en el tercer grupo bancario más importante de Suiza.

Sin embargo, revisando los detalles financieros de la oferta de compra, queda claro que Bär pagará 5,6 veces el valor en libros de las instituciones del UBS. ¿Qué significa esto?

Lo mismo que adquirir un auto o una casa por 5,6 veces el valor que señala la factura o las escrituras.

Cuando un banco decide algo así es porque tiene la certeza de que recuperará los recursos, muchas veces a costa de las comisiones a su clientela.

El premio para el UBS

UBS acepta perder su trono como el principal gestor de fortunas de Suiza para seguir adelante en su estrategia de redefinición de negocios.

En palabras de Clive Standish, director financiero del UBS: "Tenemos todos los motivos para pensar que 2005 sea un nuevo año de resultados sólidos para el grupo y para sus accionistas".

Hace menos de un mes (16.08), el UBS –junto con otras tres firmas de corretaje financiero- anunció su intención de invertir en la Bolsa de Valores de Filadelfia, por cierto, la más antigua de los Estados Unidos.

UBS invirtió 5 millones de francos suizos en este proyecto, que resultan un monto muy pequeño para la institución, pero que habla de su interés en buscar oportunidades en otros mercados.

Otro de los "blancos" que tiene en la mira en 2005 es invertir 620 millones de francos suizos en el Banco de China. La venta a Julius Bär le generará recursos frescos para materializar la operación.

Los perdedores del juego

Todas las historias de fusión o adquisición bancaria están escritas más o menos con la misma tinta.

En un acucioso análisis llamado "La incidencia en el empleo de las fusiones y adquisiciones en el sector financiero y la banca", la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizado por primera vez en el año 2000 y actualizado en 2005 afirma:

"Las fusiones y ventas de bancos permiten reducir costos, pero implican también la desaparición de puestos de trabajo y el cierre de sucursales.

"Para los clientes, la calidad no mejora. De hecho, se ven afectados por el cierre de sucursales en zonas rurales y en zonas urbanas de bajos ingresos, y son los más perjudicados por el descenso generalizado de la calidad resultante de la reducción de esfuerzos en ciertas gamas de productos o modalidades de servicios (por ejemplo, el servicio de cajeros, el cobro de cheques, las transacciones y otros servicios básicos).

Y las grandes instituciones financieras que compran a otro banco tienden a cobrar más comisiones que las instituciones de menor talla que les hacen competencia.

En cuanto a los empleados, la creación de sinergias siempre tiene como objetivo reducir el personal para realizar ahorros financieros permanentes.

Y la realidad, lo confirma.

El nuevo grupo Julius Bär tiene previsto recortar 350 empleos en los próximos dos años, algo así como el 10% de su fuerza laboral. Con ello, dicen sus directivos, se ahorrará 150 millones de francos anuales a partir del 2008.

swissinfo/Andrea Ornelas

Datos clave

·En Suiza existen poco más de 400 bancos.
·El 60% de ellos son nacionales y el 40% extranjeros.
·Sólo dos instituciones, UBS y CSG, controlan 50% del mercado.
·UBS decidió vender su división de banca privada a Julius Bär por 5.600 millones de francos suizos.

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Contexto

· Las fusiones y adquisiciones bancarias buscan la construcción de gigantes financieros capaces de concentrar grandes porcentajes de un mercado.

· Con la adquisición de Banco di Lugano; Ehinger and Armand von Ernst; Ferrier Lullin; y la administradora de activos especializados GAM, a Julius Bär, este último se erige como el principal gestor de fortunas privadas.

· Con la venta de la citada división de banca privada, el UBS se fortalece financieramente para poder apostar con todo a la compra parcial del Banco de China durante el segundo semestre del 2005.

· De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este tipo de operaciones afectan sobre todo a los empleados, que pierden su plaza; y a los clientes que los gigantes bancarios "olvidan" por ser poco rentables o por vivir en zonas menos urbanizadas.

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