Los banqueros privados se oponen al gobierno

Los banqueros Niklaus Baumann (izq), Ivan Pictet y Pierre Mirabaud, este jueves (16.01) en Berna. Keystone

Los banqueros privados amenazan con el referéndum si Suiza hace nuevas concesiones a la Unión Europea en materia de fiscalidad del ahorro.

Este contenido fue publicado el 17 enero 2003 - 09:36

Este expediente polémico es objeto de discusiones en el marco de las negociaciones bilaterales entre Berna y Bruselas.

"El Gobierno sabe que si va más allá de lo aceptable para el sector financiero, habrá referéndum", sentencia Ivan Pictet, socio del Banco privado, Pictet & Cie.

"No olvidamos ciertamente que 72% de los (electores) suizos votaron contra una adhesión a la UE en su forma actual. En una democracia directa como la nuestra no estoy seguro que el gobierno tenga tanta libertad como para ir más allá de lo que la población quiere realmente", precisó el banquero ginebrino.

El tabú del secreto bancario

El próximo martes (21.01) se reúnen los ministros de finanzas de la UE para tratar de cerrar el expediente sobre la fiscalidad del ahorro, que atañe también a países terceros como Suiza.

Berna ha propuesto retener en la fuente una tasa de 35% sobre los haberes depositados por ciudadanos comunitarios europeos en cuentas suizas. Pero Suiza conserva su postura firme con respecto a la defensa de su secreto bancario.

No ceder a presiones

"Debemos preguntarnos si los negociadores suizos en Bruselas no han llegado ya hasta un punto que nosotros consideramos el límite infranqueable", declaró a su vez Michel Dérobert, secretario general de la Asociación Suiza de Banqueros(ASB), en rueda de prensa celebrada en Berna.

A juicio de Michel Déberot, Suiza no debe ceder a las presiones, so pena de perder su credibilidad en las negociaciones futuras. Para el banquero, se trata simple y llanamente de la soberanía del país.

"Lo más importante, si encontramos un acuerdo con la UE, es que sea negociado de buena fe y pueda ser duradero. Así nos aseguraremos de que la UE no volverá a la carga a través de otra organización como la OCDE", recalcó el alto personero de la ASB.

"Suiza debe negociar sin dejarse impresionar por la UE ni por ninguno de sus miembros (de la UE)", concluye Michel Déberot.

Un sistema probado

Ivan Pictet califica por su parte de "generosa" a la oferta presentada por los negociadores helvéticos en Bruselas.

"Si el acuerdo no es firmado, es porque los países de la Unión Europea no logran entenderse entre ellos. Suiza está dispuesta a cooperar en todo lo posible", señaló el banquero ginebrino.

"Con una tasa de 35, Suiza tiene la tributación impositiva en la fuente más alta del mundo. Y es muy poca la evasión fiscal en este país, porque nuestro sistema es bien aceptado por la población. Entonces ¿qué utilidad tiene adoptar el de otro país, sabiendo además que no funcionará?, se pregunta Pictet.

Sentimiento de injusticia

En el mes de diciembre pasado, Michel Déberot escribía en una carta de la ASB que la amenaza de sanciones europeas contra Suiza no hacen sino reforzar un cierto sentimiento de injusticia.

En opinión de Déberot, es erróneo pretender que el proyecto de directiva europea sobre armonización fiscal constituya un instrumento eficaz de lucha contra la evasión fiscal que, además, no es considerado como un delito penal en Suiza.

Michel Déberot añadía que el texto elaborado minuciosamente en Bruselas no respondía a los imperativos de justicia fiscal, sino más bien a la preocupación de defender los intereses comerciales de las plazas financieras europeas.

Tres escenarios posibles

Consultado este jueves (16.01) sobre la posible salida a este pulso de hierro, Michel Déberot prevé tres escenarios: "Lo mejor sería llegar rápidamente a un acuerdo, pero pienso que no será tan sencillo. Si eso es imposible, preferiríamos que no haya acuerdo alguno. Lo peor sería un acuerdo malo, al que tendríamos que oponernos", resume el secretario general de la ASB.

Swissinfo, Robert Brookes
Traducción:Juan Espinoza

Datos clave

La ganancia de los banqueros privados suizos cayó 35% en el 2001, frente a entre 20 y 30% del año precedente.
El sector bancario suizo en su conjunto perdió, el año pasado, 10.000 de sus 120.000 empleos.
Según los especialistas, las perspectivas siguen sombrías.

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