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Menos basura, más reutilización

Menos desechos para quemar en Suiza. Planta de incineración Aubrugg

Suiza no produce suficiente cantidad de basura para aprovechar la capacidad total de sus plantas de incineración existentes.

Este contenido fue publicado el 23 junio 2003 - 10:01

Cada hogar suizo gasta 35 francos por mes para la eliminación de su basura.

Los 7 millones 300 mil habitantes de Suiza producen una montaña de basura de 4,7 millones de toneladas cada año. Casi la mitad de los deshechos, 2,1 millones de toneladas, son reciclables: papel, vidrios, botellas de plástico, aluminio, acero, hojalata.

600 mil toneladas de los deshechos orgánicos producidos por los hogares privados suizos se transforman en biogas. En general, la conciencia ecológica de la población helvética es excelente.

La tendencia a reciclar cada vez más deshechos se ha reforzado en los últimos años, con una excepción. De las 3 mil 500 toneladas de baterías vendidas en Suiza, una gran cantidad de ellas se tira al cesto de basura ordinario, sin llegar a las plantas para su tratamiento.

Menos basura, más ecología

Mientras que grandes urbes luchan sin tregua contra el constante crecimiento de la basura, Suiza tiene un problema sorprendente: El país no produce suficiente basura para aprovechar totalmente la capacidad instalada de las plantas de incineración.

La capacidad de estas plantas es de 3,2 millones de toneladas; pero la basura incinerable de Suiza llega apenas a 2,6 millones de toneladas.

La tendencia regresiva en la producción de basura tiene que ver con el estancamiento económico que se observa desde hace casi 4 años en el país.

Las plantas industriales generan menos deshechos y la reducción del consumo privado también disminuye la cantidad de basura generada en los hogares privados.

¿Quién incinera más barato?

La subocupación de las plantas de incineración ha desatado una feroz competencia entre las diferentes comunidades que operan las plantas.

La región de Zúrich, por ejemplo, cuenta con seis instalaciones de incineración. Todas ellas tienen que buscar nuevas opciones para garantizar su rentabilidad.

El factor determinante es el precio por tonelada incinerada de basura. En 1995 el costo por incinerar una tonelada de basura era de 310 francos; hoy ha bajado a casi la mitad.

A partir del próximo año, cada comunidad podrá escoger la planta donde desea incinerar su basura. Los expertos esperan que la liberalización en el tratamiento de los deshechos aumentará aún más la presión sobre los precios.

El procesamiento de la basura es definitivamente un negocio. Cada hogar suizo integrado por un promedio de cuatro personas gasta 416 francos anualmente por la eliminación de la basura.

Varios grupos ecologistas temen que las comunidades que operan las plantas de incineración pudieran poner en marcha el “turismo de basura” para hacer rentable sus instalaciones.

Este “turismo” consiste en el acarreamiento de los desechos a través de largas distancias. Al respecto, existe ya un precedente: Alemania acarreó basura hacia Suiza para que fuese quemada aquí. Una acción desfavorable al balance ecológico.

swissinfo, Erwin Dettling

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