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Micheline Calmy-Rey o la diplomacia de provocación

Micheline Calmy-Rey ante los embajadores helvéticos. Keystone

Ante sus embajadores, la ministra suiza de Exteriores mencionó un hipotético diálogo con Osama Bin Laden, suscitando una tormenta. Una estricta cuestión retórica, asegura su ministerio. ¿Salida de tono o cálculo diplomático? Dictamen de expertos.

Este contenido fue publicado el 28 agosto 2008 - 12:09

Ocurrió el lunes (25.08) ante los embajadores suizos. En un discurso de 18 páginas, la Ministra de Exteriores aboga por el diálogo como instrumento central de la política exterior de Suiza.

En ese discurso, Micheline Calmy-Rey pregunta si es necesario escuchar a los "moralistas" y los "bien-pensados", a riesgo de no hacer avanzar ningún expediente, o "buscar el diálogo sin discriminación – ¿hasta sentarse a la mesa con Osama Bin Laden?"

Ni una ni otra, la idea es transmitida por los medios de comunicación. "Suiza aboga por un diálogo con Bin Laden", titula el semanario 'Le Nouvel Observateur'. "La ministra suiza de Exteriores se apresta a sentarse a la mesa de Bin Laden", destaca 'Le Monde'.

La Agencia France Presse (AFP) menciona incluso la caída de un tabú. Suiza sería el primer país democrático en contemplar un diálogo con Bin Laden. El despacho de la agencia se traduce y es difundido incluso en los países árabes.

El martes (26.08), ante la creciente polémica, el Ministerio de Exteriores publica una aclaración. "De manera retórica", su titular planteó la pregunta sobre la eventual posibilidad de prever la aceptación de un diálogo con Osama Bin Laden.

"No dijo nunca que favorecería un diálogo semejante, nunca ha propuso tal diálogo. Para poner fin a la polémica, está fuera de discusión, en la práctica, para el Ministerio de Exteriores, mantener un diálogo con Osama Bin Laden"."

"El ejemplo extremo"

¿Entonces, salida de tono o cálculo? Antiguo embajador y profesional de la comunicación, Raymond Lorétan considera que el Ministro quería sacudir los espíritus. Quería insistir "en el diálogo y el hecho de que debemos ser un intermediario, un creador de puentes. Tomó el ejemplo extremo, era un mal ejemplo."

Para el ex embajador, "hay nota falsa, es evidente. La observación fue sacada del contexto de su conferencia. Y, si vemos su efecto, esta frase fue desafortunada. El ministerio hizo bien en corregir."

Raymond Lorétan no cree en la versión de cálculo diplomático. Para él, la diplomacia suiza y su titular no pretendieron, por ejemplo, darse relieve en los países árabes.

"Era una provocación extrema para conmover los espíritus y responder indirectamente a los que lo critican acerca de una o dos operaciones - Colombia e Irán. Era todo."

"¡No había que hacerlo!"

Con una larga trayectoria en el Ministerio de Exteriores y especialista en el Oriente Próximo, Yves Besson se sorprende de que el nombre de Bin Laden figure en la versión escrita del discurso ministerial. "¡No había que hacerlo!"

Precisa que la redacción de tal discurso no está codificada. "Todo depende del jefe del ministerio. Puede hacer circular antes el texto en un círculo reducido o más amplio, o no hacerlo. Al parecer, no circuló mucho. Porque no habría sido aprobado."

Para Yves Besson, la observación "atroz" de la ministra sólo tenía por objeto destacar - "en familia" - una idea: "Se puede hablar con todo el mundo. (...) No hubo ningún cálculo, en mi opinión."

Pierre de Senarclens tiene más colmillo. El profesor emérito en Relaciones Internacionales de la Universidad de Lausana considera que las observaciones de Micheline Calmy-Rey no fueron "necesariamente un desliz. (La ministra) tiene la sensación de que es posible negociar con cualquier actor político, cualquiera que sea."

Impulso inadecuado

De Senarclens considera que el Ministerio hizo bien en corregir. "Pienso que los diplomáticos que rodean a la señora Calmy-Rey se inquietan a veces por sus iniciativas. El ministerio quizá corrigió un impulso, si bien preparado con anterioridad, que no fue adecuado."

El riesgo era, a su modo de ver, dar la imagen de un país cuyo Ministerio de Exteriores está dirigido por una persona que no mide los problemas planteados por el terrorismo de Bin Laden.

El profesor considera, en efecto, "muy difícil, ilusorio y absurdo negociar con Bin Laden, apegado a una esfera esencialmente patológica y de un sistema de pensamiento falto de toda lógica." Lo que no es el caso del Hamas o el Hezbollá, por ejemplo.

El responsable de la redacción árabe de swissinfo, Kamel Dhif, constata por su parte que la mayoría de los medios de comunicación en lengua árabe retomaron el despacho de la AFP, y algunos, luego, la aclaración, sin más.

Los comentarios de los lectores sobre las páginas web de información están divididos, "pero lo que quedará seguramente en las opiniones públicas árabes, es que en un mundo unipolar, Suiza es diferente. En diez años quizá, algunos se acordarán...", observa Kamel Dhif.

Apenas sonrisas

Para Yves Besson, por el contrario, la salida de tono ministerial no cambiará nada para la diplomacia suiza en la región. "La observación debió asombrar a la oficialidad árabe. Probablemente, en el próximo cóctel o en la próxima cena, donde estén presentes diplomáticos suizos, un representante árabe de Exteriores hará alguna alusión, con una sonrisa en los labios. Será todo."

"Si el ciudadano común se entera, eso puede despertar algunas sonrisas o un poco de atención, añade. Pero no es necesario dar más importancia a este asunto."

En todo caso, para Raymond Lorètan, la credibilidad de Micheline Calmy-Rey, más que la de Suiza, es la que podría sufrir por esa salida de tono. La ministra "podía decir exactamente lo mismo, pero de una manera diferente".

El ex embajador observa también que "en Suiza se confunden diplomacia secreta y diplomacia pública. No todo debe decirse. Hay cosas que es necesario hacer, sin decirlo. Y es allí, donde se constatan muchos deslices..."

swissinfo, Pierre-Francois Besson
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

La política de resolución de conflictos de Suiza pretende promover el diálogo, incluso con algunos grupos islamistas. Suiza es actualmente el único Estado occidental que, de hecho, eligió no aislar al movimiento islamista palestino Hamas.

La Ministro de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, fue reciente blanco de ataques vinculados con los casos de Colombia o Irán, donde asistió a la firma de un acuerdo comercial entre ese país árabe y una empresa suiza.

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