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No son todavía redituables los pagos a través de la red

gráfico swissinfo.ch

Los pagos con tarjetas de crédito a través de Internet, distan mucho todavía de generalizarse. Pocas personas recurren a esas transacciones en virtud de la frecuencia con que se producen actos fraudulentos.

Este contenido fue publicado el 04 agosto 2000 - 17:38

Las sociedades emisoras de tarjetas de crédito no registran todavía ganancias derivadas de las operaciones efectuadas a través de Internet y al final de cuentas los gastos administrativos son mucho mayores que los beneficios.

Menos del uno por ciento de los ingresos de las sociedades suizas de tarjetas de crédito llegan a las empresas mediante pagos por la vía del web, según una encuesta realizada por la agencia suiza de noticias ATS.

Peor aún, entre una quinta parte y la mitad de esos pagos "en línea" dan pie a reclamaciones de las cuales apenas el 5 por ciento tiene fundamento, de acuerdo con Felix Oeschger, portavoz del centro de tarjetas de crédito del UBS, uno de los bancos principales en Suiza.

Además, y en vista de que en la mayoría de los casos las quejas tienen que ver con sumas modestas, los costos administrativos adquieren dimensiones que superan enormemente las cantidades de pago en juego.

Por si fuera poco, hace algunos días, el responsable del sistema de tarjetas EURO en Alemania, Mangred Krüger, advirtió que una de cada 10 transacciones realizadas con Eurocard mediante Internet, era fraudulenta.

Para Oeschger, la proporción de ilícitos en la compañía que representa es considerablemente inferior y en opinión de Jean-Marc Hensch, de Swisscard-AECS, una empresa mancomunada de Credit Suisse y American Express, los señalamientos de Krüger son exagerados. "Pero es indiscutible que hay un problema", reconoció.

Cabe mencionar muy en particular el caso de los sitios eróticos en los cuales, "apasionado por sus descubrimientos" al visitar este tipo de páginas, el amateur olvida consultar las condiciones escritas en caracteres pequeños antes de proporcionar sus datos. Resultado: la pequeña sesión gratuita de voyeurismo, "sólo para ver", se transforma en un abono pagable.

En ese caso el cliente quiere anular la transacción, explica Oeschger. En un plazo de 30 días a partir de la recepción de la factura, puede plantear su queja a la empresa de su tarjeta de crédito, en cuyas manos queda el problema.

swissinfo y agencias

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