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¿Qué caracteriza a un buen diplomático suizo?

Erich Lessing / Magnum

El Ministerio de Asuntos Exteriores comenzó el reclutamiento de jóvenes diplomáticos que representarán los intereses de Suiza en el extranjero. El método de selección ha recibido críticas por no ocuparse de formar a un mayor número de personal femenino y especializado.

Este contenido fue publicado el 04 marzo 2013 - 11:00
swissinfo.ch

Un artículo publicado a principios de este año por el semanario alemán Die Zeit  brindó a los críticos una plataforma sorprendentemente amplia para desahogar su ira y decepción.

“Un proceso de selección como este es obsoleto y nada profesional […] Ya no podemos permitirnos este tipo de diplomático. Necesitamos lo mejor“, recalca el artículo firmado por candidatas rechazadas.  Las tres mujeres quedaron excluidas al no aprobar el examen escrito de la primera vuelta selectiva.

Ellas acusan al comité de selección, integrado por once miembros,  de ignorar sus credenciales académicas y su experiencia profesional, e instan a que reincorporen un sistema de cuotas para aumentar el número de mujeres en la diplomacia helvética.

El presidente del panel, Dominik Furgler, ha tomado esas críticas con calma.

“No es la primera vez que escuchamos críticas como esas“,  señaló el embajador suizo en Egipto durante la entrevista telefónica mantenida desde el Cairo con swissinfo.ch. Furgler se dice convencido del método de selección aplicado por décadas y adaptado periódicamente, aunque no excluye errores.

El diplomático remarca que el Ministerio de Exteriores elaboró hace aproximadamente diez años un “modelo de competencia“ hecho a la medida, un instrumento de planificación de carrera necesario para la búsqueda y posterior preparación de los candidatos aptos. El modelo determina las aptitudes especiales, incorpora los talentos interculturales y de hospitalidad, así como la capacidad de trabajo en situaciones de crisis.

Una empresa de evaluación ha certificado la alta calidad del procedimiento. “Eso confirma que nuestro método de selección es, en líneas generales, muy bueno“,  precisa Furgler, quien preside el comité de selección compuesto esencialmente por mujeres.

Sin embargo, no excluye que algunos candidatos excelentes para la formación diplomática queden al margen, porque los documentos presentados no fueron suficientemente convincentes.

“Para nosotros es crucial asegurarnos de que a la evaluación inicial invitamos a los candidatos adecuados  antes de proceder a la selección posterior“, dice.

Furgler argumenta que los obstáculos de mayor dificultad para el postulante están en el comienzo, en la primera ronda de pruebas.

“De los más de 280 solicitantes presentados en el 2012, sólo 80 fueron invitados al primer examen“, explica.

Requisitos esenciales

Un total de 282 candidatos presentaron el año pasado sus solicitudes al servicio diplomático: 22 de ellos fueron admitidos,  incluidas cuatro mujeres.

El Ministerio de Exteriores tiene como regla la admisión anual de unos diez candidatos. El número de solicitudes ha variado mucho con el tiempo, a menudo como una reacción a la situación económica.

En el marco de un artículo constitucional sobre igualdad de oportunidades,  se introdujo en el 2003  una cota indirecta para embajadoras. Fue suspendida el año pasado. Se había establecido una paridad de género entre hombres y mujeres en el reclutamiento de diplomáticos.

Otro intento controvertido para facilitar el acceso de participantes ajenos al servicio diplomático fue suspendido en el 2011.

El actual procedimiento de evaluación diplomática fue introducido en 1956 y ligeramente adaptado conforme fueron pasando los años.

Los postulantes deben poseer la nacionalidad suiza y no tener más de 35 años de edad. Se excluyen las solicitudes reiteradas.

Otros requisitos: competencia en tres idiomas (dos de ellos idiomas nacionales: alemán, francés, italiano), diploma universitario, experiencia profesional certificada. No tener antecedentes penales.

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Academia diplomática

Una crítica diferente surge de Foraus, centro de estudios integrado básicamente por estudiantes extranjeros.

Su presidente, Nicola Forster, considera que es necesaria una revisión general del sistema de formación diplomática, no tanto del sistema de reclutamiento o de la reintroducción de la cota de género.

Aboga por un sistema global flexible para adaptarlo a las necesidades de cambio de la diplomacia.

“Hacen falta más mediadores con conocimientos especiales, capaces de partir en poco tiempo hacia zonas en conflicto“, recalca. Ellos complementarían a los diplomáticos tradicionales que durante un periodo establecido representan los intereses de Suiza en el extranjero.

A su juicio, una reforma tendría que buscar modelos de trabajo más compatibles con la familia y más convenientes para personas con talentos extraordinarios.

Forster se declara contrario a la edad máxima establecida para los aspirantes a diplomáticos: 35 años. Argumenta que si se elimina este límite, se acrecentarían las posibilidades de otras personas bien cualificadas.

Recomienda sobre todo la creación de una “Academia diplomática“ para remplazar lo que considera “aprendizaje práctico“ de los diplomáticos suizos.

Generalistas

En su oficina de la Dirección de Recursos Humanos – departamento de personal del Ministerio de Asuntos Exteriores en la capital suiza Berna-, Markus Reubi defiende la política de diplomáticos generalistas.

Es debido a las restricciones impuestas por el tamaño limitado del cuerpo diplomático suizo. Acudiendo a su experiencia personal de hace dos años en una situación de crisis en Japón, Reubi elogia el sistema suizo. “Ha demostrado que los generalistas son capaces de adaptarse a una situación de emergencia y de familiarizarse rápidamente con un tema nuevo“.

Añade que Suiza permite establecer cierta diferenciación de los diplomáticos asignados en organismos internacionales o como expertos en asuntos financieros y económicos. “Necesitamos diplomáticos generalistas preparados para especializarse. Y en última instancia esa es la clave para encontrar la combinación apropiada de generalistas y especialistas en cualquier misión“.

El gobierno, dice  Reubi, considera que la presencia continua de la representación diplomática en el terreno, aunque sea con un grupo pequeño, es crucial para la creación y el mantenimiento de una red de contactos.

Y, en su opinión, un sistema ad-hoc con los denominados diplomáticos móviles, llevados y sacados de una región,  no servirían a los intereses de Suiza.

Historia

En la actualidad hay 348 diplomáticos suizos activos en 173 embajadas en el extranjero, organizaciones internacionales y en la Central de Berna.

La embajada más numerosa está en Moscú con unos 100 empleados.

En el año 2012, Suiza  abrió nuevas embajadas en Myanmar, Qatar y Kirguistán. No obstante, hay planes en marcha para cerrar la embajada en Guatemala y reducir la red de consulados suizos en el mundo.

La primera mujer que ascendió al cargo de embajadora fue Francesca Pometta en 1977.  El actual número de mujeres constituye casi el 30% del cuerpo diplomático. 18 de ellas tienen el título de embajadoras y están al frente de una Misión suiza.

Los comienzos de la diplomacia suiza fueron muy modestos. Hasta 1860 contaba únicamente con dos enviados permanentes, en Viena y en París.

Un primer intento de profesionalizar el sistema fue descartado antes de que comenzara el nuevo siglo. La red diplomática se extiende sustancialmente solo después de las Primera y Segunda Guerra Mundiales y llega al punto máximo en los años 1990.

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La carrera

“El diplomático es una persona que piensa dos veces antes de decir algo“, sostiene el juego de palabras atribuido al ex Primer Ministro británico Edward Heath.

El embajador Furgler afirma, por su parte, que la tarea de un diplomático, sea suizo o de otra nacionalidad, es la misma: representar los intereses de un país específico, por muy distintos que puedan ser. “Suiza ya no es único por sus buenos oficios  o por ser un país neutral“.

El rol y el estatuto de un embajador han cambiado en el curso del tiempo. Los diplomáticos solían ser parte de una élite, pero el glamour ha ido quedando en el pasado.

“Los diplomáticos tienen que actuar cada vez más como gestores en un entorno muy complejo“, explica Reubi.

A diferencia de los Estados Unidos, en Suiza no hay nombramientos políticos para ocupar cargos diplomáticos. “Eso sería incompatible con el sistema político suizo de gobierno que consta de varios partidos“, precisa.

Son raras las designaciones de ajenos para puestos diplomáticos.

Gestores

Aparte de la tarea clásica de negociador y mediador con talento social altamente desarrollado, el diplomático de hoy en día debe ser competente en el trato con los distintos medios de comunicación y al tomar en cuenta los intereses extranjeros y nacionales, precisa Reubi.

Además, el atributo de dirección y la capacidad natural para hacer un buen trabajo en situaciones críticas –especialmente si se encuentran en zonas peligrosas-, son cada vez más indispensables.

La carrera de diplomático ha dejado de ser tranquila. Se ha vuelto mucho más dura la competencia entre los miembros de un cuerpo diplomático para ascender a cargos de prestigio.

“Se puede manifestar las preferencias personales,  pero eso no significa que  todos lleguen al rango máximo de embajador“, concluye Reubi.

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