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Condena alcalde suizo violencia en Colombia

Al exhortar al ELN a reanudar el diálogo de paz con el Gobierno, el alcalde de Ginebra, Rémy Pagani, denunció el aumento de homicidios en Colombia, algunas de cuyas zonas viven una situación comparable a la de los peores momentos del paramilitarismo, según observadores locales.

Este contenido fue publicado el 20 febrero 2018 - 11:05
ATS
El ejército colombiano resguarda la población de Corinto, suroeste de Colombia (foto de 2009/Archivo) Keystone

“Condeno firmemente cualquier recurso a la violencia”, subrayó el munícipe durante la presentación este lunes en Ginebra de un libro redactado tras una visita a Colombia, en el verano pasado, a invitación de la Comisión de Paz del Senado.

El alcalde lanzó un llamado al ELN a volver a la mesa de negociaciones, e instó al Gobierno a tener mejor en cuenta las demandas de la guerrilla. El ELN, subrayó, “no ha sido escuchado suficientemente”.

El texto reproduce las recomendaciones presentadas en noviembre pasado por Pagani, entre las cuales advierte que los activistas sociales y de derechos humanos “necesitan reconocimiento internacional para ser protegidos”.

A inicios de este mes, una treintena de ONG, incluidas suizas, lanzaron un llamado al Gobierno de Colombia para que sancionara a los responsables de la violencia contra los dirigentes sociales. Solamente desde el mes de enero, al menos nueve personas han sido asesinadas y 150 han recibido amenazas.

Riesgo de reciclaje de la violencia

La violencia en las ciudades ha disminuido en Colombia tras el acuerdo de paz entre Bogotá y las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero se ha incrementado en las zonas rurales abandonadas por esa guerrilla, de acuerdo con declaraciones a la ATS de un miembro de la Comisión de Garantías de Seguridad para el Acuerdo (del que también forma parte el presidente colombiano).

En algunas de ellas, los asesinatos se han incrementado en más del 50%, una situación comparable, “al pico de las violencias paramilitares” de hace dos décadas, subrayó el también directivo de una ONG local. En su opinión, el Gobierno ya no está ligado a los paramilitares, pero los miembros de los sectores públicos regionales sí lo están.

Denunció que los paramilitares mantienen una contrainsurgencia donde el ELN o los disidentes de las FARC están activos, además de que realizan actividades mafiosas contra la sustitución de cultivos que alimentan el tráfico de drogas, en áreas ocupadas antiguamente por las FARC y a donde el Estado no ha llegado.

Para el miembro de la Comisión, “las FARC ya no volverán”, pero existe el riesgo de un “reciclaje de la violencia” y, de no aplicarse las decisiones políticas del acuerdo, de una nueva movilización de exguerrilleros del ELN o de disidentes.

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