¿En Suiza todo es de mejor calidad?

© Keystone / Gaetan Bally

Una lectora nos pregunta si los productos que se comercializan en Suiza están sujetos a requisitos de calidad más estrictos que los que se venden en la Unión Europea.

Este contenido fue publicado el 02 febrero 2020 - 11:00
swissinfo.ch

La población suiza parece estar preocupada por la excelencia. Según un estereotipo muy extendido, en Suiza todo es un poco mejor que en otros lugares. Una lectora nos consulta si los artículos a la venta en Suiza están sujetos a estándares de calidad más elevados que los de la Unión Europea.

La respuesta es: depende. En primer lugar hay que decir que no es fácil precisar qué se entiende por “estándares de calidad”. Puede tratarse de la seguridad del producto, la transparencia, las obligaciones de los ingredientes, la protección de los animales y muchas otras cosas más. Por lo que, tal y como indican en la Oficina Federal de Consumo, a esta cuestión no se puede responder de manera general. Las normas serán probablemente más o menos estrictas dependiendo de los artículos y los aspectos tenidos en cuenta. Veamos algunos casos.     

Los productos europeos también pueden comercializarse en Suiza

Consultada por swissinfo.ch, la Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria dice que “en Europa, las exigencias de excelencia no están armonizadas. Cada país puede establecer sus propios criterios, por ejemplo, en cuanto a la proporción de zumo de fruta que debe contener un sirope de fruta”.

Sin embargo, el llamado principio Cassis de Dijon obliga a Suiza a permitir que género que cumpla los requisitos de la Unión Europea se comercialice sin obstáculos en su territorio. Por lo que no se puede decir que los productos que se venden en Suiza están sujetos a exigencias generalmente mayores, ya que en Suiza circulan sin un control previo muchos artículos europeos. Existen excepciones para los productos de alimentación y ciertos productos especiales (como los químicos). Y Suiza puede impedir que estos se importen, por razones de salud o seguridad de los consumidores. Pero no estamos hablando aquí de una calidad que sería “inferior”.       

Los suizos, los últimos en enterarse de productos retirados

Josianne Walpen, de la Fundación para la Protección de los Consumidores, conoce ejemplos en los que Suiza se está quedando atrás respecto a la UE. Suiza (a diferencia de Europa) no ha incluido en su legislación alimentaria la alimentación animal, por ejemplo. “Muchos de los principales escándalos alimentarios de las últimas décadas se han debido a la alimentación animal”, recuerda Walpen, citando los casos de la dioxina, la EEB [la enfermedad de las vacas locas] y el nitrofeno.   

También existen lagunas en materia de seguridad de productos. “Una gran desventaja para los consumidores helvéticos es que el país no está conectado a la base de datos europea, que recoge y difunde rápidamente mensajes sobre defectos y retiradas de productos alimenticios, cosméticos y artículos de uso cotidiano”.

Estos sistemas de alerta europeos son instrumentos importantes para garantizar la seguridad de los consumidores, explica Josianne Walpen, que lamenta que Suiza sea un mero “espectador” a este respecto. En otras palabras, “cuando resulta que un producto es peligroso, los suizos son los últimos en saberlo”.

Mejor protección de los animales

Por el contrario, Suiza tiene requisitos algo más estrictos para la declaración del origen de los ingredientes alimentarios, según Josianne Walpen.

Además, y aunque todavía se necesitan avances, Suiza se comporta mejor que la mayoría de los países de la UE en lo que al mantenimiento de los animales se refiere. Esto se debe a sus pormenorizadas leyes en la materia y a la alta densidad de granjas orgánicas y etiquetadas.

Suiza prohíbe, por ejemplo, las jaulas en batería para las gallinas ponedoras, el foie gras y el corte de las ancas de rana, al igual que el sacrificio de animales sin aturdimiento. Aunque esto no impide que alimentos elaborados a través de estos métodos se importen y comercialicen en Suiza.

Conclusión: no queda demostrado  

Para responder a la pregunta de si lo que se vende en Suiza está sujeto a estándares de calidad más altos que los de la UE, debería evaluarse cada producto de manera individual. Y contar en la obtención con unos estándares de calidad más altos no significa que todo lo que se vende en Suiza sea mejor; ya que el país importa una gran proporción de lo que consume.  

¿Por qué todos los países dicen que su carne es la mejor?

Los productores y restauradores suizos no son los únicos en defender su “carne 100% suiza”. En otros países la industria cárnica también promueve, de manera deliberada, el origen autóctono de sus artículos. ¿Por qué?

Josianne Walpen, de la Fundación para la Protección de los Consumidores, lo explica por el hecho de que muchos consumidores se muestran muy preocupados por las condiciones de la cría de animales. “Si la carne se produce en su propio país, se tiene la impresión de que la cría se adaptará mejor a los animales y a las especies, y que además será controlada y vigilada”. Los informes sobre los casos de crueldad animal, la ganadería industrial y el transporte de larga distancia a mataderos enfadan a muchos consumidores, hasta el punto de que prefieren comer carne autóctona. Incluso aunque en su propio país todo no sea perfecto.  

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