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Reconocimiento a Suiza del arte español

Alumnos de la Escuela de Bellas Artes en Madrid. (Aurelio Pérez Rioja, 1937 JDTA.)

España inaugura en Ginebra una muestra del arte resguardado en Suiza durante la Guerra Civil (1936-1939).

Con este gesto, Madrid reconoce la intervención de los ginebrinos, de los funcionarios internacionales y de Berna, para salvar un patrimonio cultural de primer orden.

Las relaciones entre España y Suiza son mucho más profundas de lo que muchos piensan. Prueba de ello es la recién inaugurada muestra de 'Arte Protegido' que, por disposición del gobierno de Madrid, se ha abierto en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Los documentos y fotografías exhibidas relatan como se salvó el patrimonio del Museo del Prado y de otras instituciones culturales a finales de la década de 1930. Y también da una idea de su viaje posterior hasta Suiza. Concretamente a Ginebra, que entonces albergaba la Sociedad de las Naciones.

Debido a los horrores de la Guerra Civil (1936-1939), los tesoros en cuestión estaban en peligro de ser destruidos.

Sin embargo, en las zonas dominadas por los republicanos se empezaron a organizar unas Juntas del Tesoro Artístico, Bibliográfico y Documental cuyo objetivo era la salvaguarda de los materiales del patrimonio artístico del país, que ya había sufrido algunas pérdidas.

Tan sólo en Madrid, la operación salvó más de 20.000 pinturas, 12.000 esculturas y objetos; más de 2.000 tapices y cerca de un millón de libros y manuscritos, así como las obras maestras atesoradas en las principales instituciones culturales del país.

En Ginebra, estas organizaciones encontraron un eco favorable y, gracias a esa solidaridad, se trasladaron infinidad de materiales a Suiza.

Convenio sobre protección de bienes culturales

Este trabajo conjunto hispano-suizo no fue anodino.

En España, las Juntas pusieron en práctica medidas eficaces de protección del patrimonio cultural para minimizar los riesgos de destrucción inherentes a la guerra. Así, se reforzaron in situ los edificios, monumentos y conjuntos artísticos.

Se redactaron inventarios y actas para facilitar el control de obras y su posterior devolución. Se crearon nuevos depósitos para las obras de arte en lugares aislados.

En Ginebra, los activistas suizos y los funcionarios internacionales se preguntaban qué otras acciones se podían hacer en el plano del derecho internacional.

El resultado de estos debates, sustentados por las medidas prácticas que se estaban tomando en España, fueron las disposiciones que surgieron del Convenio sobre Protección de los Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado, que se firmó en La Haya en 1954.

Cuatro bloques temáticos

La exposición Arte Protegido recuerda estos hechos por medio de documentos y fotografías.

El planteamiento de la misma sigue un desarrollo cronológico en torno a cuatro bloques temáticos: en Madrid bombardeado se ve el efecto de la guerra en las calles y edificios emblemáticos de la ciudad; en Salvadores de la cultura se da a conocer la labor pedagógica y las medidas de protección adoptadas en la capital ibérica.

Camino de Levante muestra los sistemas de embalaje y transporte empleados para el traslado de las obras maestras a Valencia; y finalmente en El largo viaje se muestra el traslado del Tesoro Artístico a Cataluña y su posterior evacuación hacia Suiza.

La muestra termina con imágenes de la exposición Obras maestras del Museo del Prado, que se celebró en Ginebra en 1939 y el regreso de las mismas a España cinco meses después de finalizada la Guerra Civil.

Muestra heroica y precursora

Ahora, a 66 años de distancia, España quiso recodar aquel gesto con esta muestra.

La vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se apersonó en Ginebra para darle realce a la inauguración y, citando a Goya, dijo a swissinfo que en Suiza hubo gente que, ante los "desastres de la guerra", tuvo la lucidez de comprender que proteger el patrimonio artístico de un pueblo es, también, proteger sus derechos culturales.

"La hazaña que describe esta muestra resultó heroica desde el punto de vista humano, y precursora, desde el punto de vista científico. Heroica, porque unas instituciones en estado de sitio, y también muchas personas, dieron lo mejor de sí mismas para salvar las obras de arte en momentos en los que salvar la vida exigía ya casi todos los esfuerzos. Y precursora, porque de ella se extrajo gran provecho, 15 años después, la Convención de La Haya para la Protección de Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado", afirmó.

swissinfo, Luis Vázquez, Ginebra


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