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Rigurosos controles para detectar eventuales vacas locas

Su alimentación será vigilada. Keystone

Suiza registró 33 casos de vacas locas en el año 2000, es decir 17 menos que el año precedente. En total, fueron 365 los bovinos contaminados en Suiza por la encefalopatía espongiforme bovina, EEB, desde el primer diagnóstico de esta enfermedad en 1990.

Este contenido fue publicado el 02 enero 2001 - 14:31

Según la Oficina Veterinaria Federal, en Berna,de los 33 casos detectados en el 2000, 16 lo fueron en el marco de un programa de investigación y de vigilancia a través de pruebas, iniciado el 1 de enero de 1999 y desarrollado por la sociedad suiza Prionics, cuyas pruebas son igualmente utilizadas en Francia.

Los otros 17 casos son llamados clínicos, es decir que fueron señalados por ganaderos y veterinarios, y aparecieron después de la prohibición total de las harinas animales en la alimentación de bovinos, del 1 de diciembre de 1990, precisa la Oficina Veterinaria.

Las pruebas han sido realizadas sistemáticamente en todos los animales llamados de riesgo y de manera aleatoria sobre los animales sacrificados para el consumo, subraya la Oficina, sin precisar cuántos bovinos existen en Suiza.

Por otro lado, la Oficina indica la presencia de tejidos cerebrales no declarados de puercos y de vacas en salchichas y conservas importadas y comercializadas en Suiza durante el año 2000.

De las 132 muestras tomadas, 7 contenían sesos de puerco sin que se indicara en las etiquetas y una muestra poseía seso de ternera. La Oficina Veterinaria pidió a las dos sociedades importadoras que remedien esa falta de información. Esos tejidos no están prohibidos pero deben ser mencionados.

Por el contrario, ninguna de las muestras contenía seso de vaca, cuya utilización está rigurosamente prohibida en Suiza desde 1990, mientras que Alemania la prohibió solamente desde el mes de octubre pasado.

A partir de este martes, Francia ha lanzado su campaña de detección sistemática de la encefalopatía espongiforme bovina, EEB, en todos los bovinos franceses de más de 30 meses. Se realizarán más de 20.000 pruebas cada semana, en espera de una aplicación rápida del dispositivo.

De parte de los consumidores, esa campaña masiva deberá traducirse por un aumento de los precios de la carne.

En Francia se está aplicando tanto el test suizo Prionic como el franco-americano Biorad. En función de los avances científicos y técnicos se podrán aplicar otras pruebas. Por le momento cada test cuesta unos 115 francos suizos, de los que una quinta parte correrá a cargo del Estado francés.

Durante el año 2000, se registraron 153 casos de vacas locas en Francia, según
el Ministerio de Agricultura.

swissinfo y agencias


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