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San Valentín tras bastidores

Flores y corazones, símbolos universales de amor.

(Keystone)

Uno de cada tres suizos regalará un ramo de flores en la tradicional fiesta de los enamorados. La mayoría ignora en qué condiciones se cultivan.

Según el director de 'Fleurop-Interflora Suiza', Andreas Lehnherr, el sector de la floristería facturó en el pasado año 60 millones de francos suizos, mucho más que en el Día de la Madre, que fue de 15 millones de francos. Para este año Lehnherr estima que las ventas crecerán un 10% para alcanzar los 65 millones de francos.

Sin embargo, detrás de lo que simbolizan las flores - amor, ternura, belleza... - hay todo un submundo sutilmente entretejido de conflictos e intereses entre productores, distribuidores y comercios. Divergencias muy lejanas a la pasión romántica que representan y despiertan las flores, y que el consumidor normal y corriente desconoce.

Ecuador: principal exportador de rosas a Suiza

'Biennaflor', una de las mayores firmas suizas importadoras de flores, se abastece principalmente de rosas procedentes del Ecuador y que hacen parte del denominado 'Proyecto Indio', que esta empresa respalda.

La fundación 'Max Havelaar Suiza', por su parte, impulsa un proyecto piloto desde abril del 2001, en el cual participa también Ecuador, entre otros países del sur, de acuerdo con sus principios de comercio justo, y planifica importar en un futuro rosas de esa nación latinoamericana.

Conforme a una portavoz de la campaña de flores del FIAN, organización de derechos humanos con sede en Alemania, en el año 2000 Suiza compró flores a Ecuador por un monto total de 13,4 millones de francos.

Condiciones de producción favorables

Ecuador inicia su proceso de producción de flores a inicios de los años 80 como exigencia del Banco Mundial. Este país cuenta con preferencias arancelarias en EE UU y en la Unión Europea lo que, además de las óptimas condiciones climáticas y la oferta de mano de obra barata, ha facilitado la expansión de estos cultivos.

Las rosas, apreciadas por su belleza y duración, representan dos terceras partes del mercado. En el año 2001 se registraron en Ecuador 420 empresas de flores con un total de 3.450 hectáreas cultivadas, lo que indica un crecimiento de un 20% anual.

Los principales mercados son Estados Unidos, Holanda, Alemania, Suiza, Rusia y Japón. Las exportaciones a esos países alcanzaron 94.388.882 de dólares estadounidenses hasta julio del 2001.

Para Suiza el año pasado se exportaron las siguientes variedades y cantidades (en toneladas): rosas 398.275, claveles 1.547 y crisantemos 0,238, según datos del Banco Central de Ecuador.

Mano de obra femenina

Un 70% de la mano de obra en las floriculturas la componen las mujeres, porque como indica J. Mario Velásquez, educador y activista de una ONG ecuatoriana, se cree que tienen más habilidad para desarrollar este tipo de labores.

Se trata, subraya, de tareas que requieren control, precisión y supervisión sobre el crecimiento de las plantas y el delicado cuidado de la clasificación y el empaque.

Como muchas otras ramas de la industria, también el sector de las flores reproduce el esquema de división de trabajo por género y se basa en los conceptos tradicionales de sumisión, destreza para trabajos finos, perseverancia (capacidad de aguante), sensibilidad, entre otros, asignados a la mujer.

Condiciones laborales

El trabajo en los floricultivos es muy extenuante porque requiere, por un lado, mucho esfuerzo físico y, por otro, implica aguantar la intensidad de la radiación solar bajo el invernadero, los cambios de temperatura en las distintas áreas de trabajo - cuartos fríos y sala de clasificación - y el contacto permanente con residuos de plaguicidas.

Además, durante las temporadas de mayor demanda, se trabaja entre 8 y 14 horas diarias bajo presión y permanente vigilancia para cumplir con los topes de rendimiento (carga laboral).

"No se reconoce el pago de horas extras. No hay una dotación adecuada ni suficiente de zapatos, uniformes, guantes y mascarillas que como es estipulado por la ley debe realizarse tres veces al año", destaca J. Mario Velásquez.

"No les es permitido organizarse en comités de trabajadores ni en sindicatos, todo lo cual muestra una clara violación de los derechos sociales y económicos de los trabajadores. Un ejemplo es que en todo Ecuador sólo existen 3 sindicatos en las plantaciones de flores, mientras que hay un total de 420 empresas de flores", precisa.

Problemas de salud

El hecho de que las mujeres estén cada día expuestas a los diversos productos químicos genera problemas de intoxicación crónica, con patologías como alergias, conjuntivitis, abortos involuntarios y deformaciones en los neonatos.

Sin embargo, es muy difícil realizar un seguimiento sistemático del impacto de los fungicidas en las trabajadoras, ya que se trata de un empleo inestable y con rotación de la mano de obra.

Asimismo en las regiones donde se encuentran los floricultivos existe una alta contaminación del medio ambiente, debido al no manejo de aguas residuales, y al vertido de productos químicos y de plásticos a los ríos.

Controversia y necesidad de sellos ecológicos

Para garantizar unas mejores condiciones de trabajo en el sector, los consumidores pueden exigir sellos ecológicos y de calidad en las flores. Ello contribuiría a que se respeten los derechos sociales y laborales de las mujeres que trabajan en la producción de cultivos.

Sin embargo, tanto en Ecuador como en otros países de Latinoamérica, no se establecen consensos en torno a los criterios que defienden algunos sellos.

Hay casos en los que se privilegian estándares ambientales, en detrimento de una mejora en las condiciones sociales y laborales de las trabajadoras. A ellas les debemos las flores que regalamos y disfrutamos en el Día de San Valentín.

Marina Gartzia


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