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Año del Envejecimiento activo ¿Suiza, "el dorado" para la tercera edad?

(Keystone)

Algunos esperan impacientes la jubilación. Otros la viven como el pasaje ineluctable a un futuro incierto con presagios de precariedad. “Es un privilegio envejecer en Suiza”, coinciden expertos. Empero, mitigan su entusiasmo, también hay mayores que sufren exclusión, pobreza e injusticias.

Reunidos en el Coloquio Nacional de Pro Senectute ‘En la Vía de un Envejecimiento Exitoso’, especialistas ratifican la urgencia de crear y/o mejorar los mecanismos destinados a garantizar que “los años dorados” no sea un mero eufemismo en un país rico y moderno que asiste al inexorable envejecimiento de su población. Un fenómeno que no es exclusivo de Suiza.

El Viejo Mundo se hace más viejo. De ahí que la Unión Europea declarara este 2012 ‘Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional’. Su objetivo: “sensibilizar acerca de la contribución que las personas mayores pueden aportar a la sociedad”, así como “crear mejores oportunidades para el envejecimiento activo y fortalecer la solidaridad intergeneracional”.

¿Hay que favorecer la actividad de los pensionados? Silke van Dyke, socióloga de la Universidad de Jena (Alemania), plantea la interrogante y advierte: “la ‘utilidad social’ de los mayores, dicho de otro modo su actividad, no debe constituir el criterio decisivo de una vejez exitosa”.

Envejecer a su ritmo y a su modo

Ante los asistentes al encuentro de Pro Senectute, la investigadora alude a los actuales como tiempos de “economización” a ultranza y desmantelamiento de logros sociales y dice que no son los comportamientos, pretendidamente pasivos, de las personas mayores los que plantean problemas, sino las relaciones en el seno de la sociedad.

Rechaza ese mensaje de “ganador-ganador” defendido por políticos y científicos que asocia vejez productiva con reconocimiento social.    

Pero la crítica a los adeptos a una actividad a toda costa, no significa una preconización de una vejez pasiva, sino “un alegato en defensa de la creación de condiciones marco que permitan a cada uno determinar cómo quiere manejar su existencia en el período posterior a la vida activa”, explica la socióloga.

“Hay diferentes maneras de envejecer bien y no solamente con actividad. Lo importante es que cada quien envejezca a su ritmo y a su manera”, anota por su parte Alain Huber en entrevista con swissinfo.ch. “Lo importante -agrega el directivo de Pro Senectute- es que cada quien pueda ser feliz al envejecer”.

Y esa sería sin duda la clave para poder hablar de un “envejecimiento exitoso”. 

¿Existen en Suiza las condiciones propicias para ello? “Por el momento sí, pero hay que estar pendientes. Sabemos que con la evolución demográfica hay cambios que vienen”, previene Alain Huber. Ya ahora “muchas personas carecen de medios suficientes e incluso con las prestaciones complementarias (ayuda social) apenas llegan al justo mínimo vital”.

Para ancianos, una democracia renga

Para Pasqualina Perrig-Chiello, indicadores tales como la salud física, la esperanza de vida o el sentimiento de satisfacción demuestran que la calidad de vida de las personas mayores ha mejorado considerablemente en las últimas décadas. “La vejez se ha democratizado”, subraya la profesora en el Coloquio.

No obstante, agrega, “subsisten desigualdades vinculadas esencialmente a las condiciones de vida individual (pobreza, vivencia migratoria, formación, situación familiar). Hay aún grupos vulnerables en razón de la falta de recursos económicos, sociales y físicos”.

En opinión de la catedrática de la Universidad de Berna, entre las medidas para lograr una mayor democratización de la tercera edad tendría que propiciarse un proceso participativo y focalizar el debate más en la desigualdad de los recursos que en las diferencias entre edades y generaciones.

“Las injusticias en detrimento de las personas de edad avanzada se producen en la misma generación y no entre generaciones”, apunta por su parte la teóloga Béatrice Bowald, en entrevista con swissinfo.ch.

Integrante de la Comisión Nacional Suiza de Justicia y Paz, alude a la propuesta de esa institución para allanar las diferencias y garantizar a largo plazo el sistema de previsión para la vejez: introducir un impuesto federal a las herencias, cuyo monto sería destinado a la AVS (seguro de vejez).

“Hay pocas personas que tienen una gran fortuna y muchas que no tienen nada”, lamenta la especialista. “Ese impuesto permitiría una mayor justicia”.

Riqueza intramuros

Monica Budowski, socióloga de la Universidad de Friburgo, descarta que la solidaridad entre generaciones esté en riesgo, pero… en el seno familiar. Ahí,  la transmisión de conocimientos, contactos, modos de comportamiento y  bienes materiales está garantizada.

Al exterior de ese núcleo, la situación es muy otra: “si la solidaridad existiera más allá del círculo familiar, las generaciones tendrían las mismas oportunidades, independientemente de los recursos de su familia de origen”.

Los ricos progenitores heredan sus bienes a sus vástagos; los pobres… “Las desigualdades sociales perduran dada la limitación de los recursos financieros al círculo familiar”, enfatiza la investigadora, “las desigualdades (financieras) aumentan con la edad y alcanzan un pico entre los 55 y los 70 años.

Silke van Dyk también lamenta que los discursos actuales naufraguen en torno a un supuesto abismo entre jóvenes y viejos y pierdan de vista lo esencial: “la agravación de las desigualdades sociales sobreviene en el momento de la vejez”.

Las imágenes de ancianos felices, rejuvenecidos con tratamientos mágicos y onerosos, que participan en eventos deportivos, sociales y culturales, nada tienen qué ver con aquellas de personas cuya escasa formación los condenó a labores penosas que cobrarán la factura con una existencia más corta.

Pero ese, deplora la especialista “es uno de los grandes tabúes en los debates actuales sobre la vejez y el envejecimiento”.

Pro Senectute

Pro Senectute es la mayor organización profesional al servicio de las personas mayores en Suiza.

Fue creada en 1917 y está representada en cada cantón por una organización y una o varias oficinas de consulta.

Se consagra al mantenimiento y mejora de la calidad de vida de las personas mayores.

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Coloquio Pro Senectute

Conclusiones: Para envejecer bien, se requieren un sistema de previsión durable y seguro, la posibilidad de tomar parte en la vida social y una imagen positiva de la vejez.

Pro Senectute: En este período de trastornos demográficos no se deben descuidar las condiciones indispensables a la cohesión social.

Alain Berset, ministro suizo del Interior: No es tolerable una situación de penuria en la vejez (…) Debemos reforzar la confianza tambaleante en la AVS creando toda la transparencia necesaria en cuanto a las responsabilidades, las fuentes de financiamiento y los factores de costos.

Andreas Kruse (Universidad de Heidelberg): Habría que crear, ‘tándems generacionales’, para aumentar la cooperación social y profesional entre jóvenes y viejos.

Stefano Cavalli (Universidad de Ginebra): La característica compartida de la población anciana no es la enfermedad ni la dependencia, sino la fragilidad.

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Demografía

A principios del Siglo XX, cuatro de cada 10 personas en Suiza tenían menos de 20 años y solo una de cada 17 tenía 65 o más.

En 2010, la proporción era de 20.8% contra 17,1% y para el 2035 será de 19% a 26%.

La esperanza de vida en 2008 era de 84,4 años para las mujeres y de 79,7 para los hombres, lo que significaba 22 años y 18,7 años, respectivamente, luego del retiro.

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Pobreza y vejez en Suiza

Entre 3% y 4% de pensionados están en situación de pobreza, pese a recibir  prestaciones complementarias.

Alrededor de 12% de los jubilados necesitan prestaciones complementarias y estarían en la pobreza si no recibieran también prestaciones de transferencia.

La OCDE estima en 18% la población mayor pobre en Suiza (antes de las prestaciones de transferencia).

En el sector poblacional de mayores de 60 años hay una mayor desigualdad en materia de ingresos y fortunas.

Mientras una de cada siete parejas de jubilados posee una fortuna de más de un millón de francos, una de cada diez dispone de menos de 10 mil francos.

Fuente Pro Senectute

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swissinfo.ch


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