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Solicitud para regularizar sin papeles; esperan eco

Ginebra quiere regularizar la situación de trabajadores indocumentados.

(swissinfo.ch)

Ginebra espera que otros cantones se sumen a su propuesta de regularizar el estatuto de los trabajadores clandestinos.

La medida recibió el apoyo local de las contrapartes sociales y, a escala nacional, del Foro para la integración de los inmigrantes.

“No arreglar ese caso es impulsar el populismo”. Con base en esa convicción, Martine Brunschwig Graf (y el gobierno del cantón que preside) no teme afrontar las opiniones adversas, inclusive un endurecimiento de la legislación federal con respecto a los extranjeros.

“Si se confía en lo que está de moda, no se hace nada en política”, asegura la responsable del Departamento de Finanzas del cantón de Ginebra.

Esa dependencia pretende regularizar la situación de millares de personas sin papeles que trabajan en Ginebra, 80% de los cuales en el sector doméstico. Para lograrlo, prevé la entrega de permisos de trabajo y, por ende, de residencia (tipo B, renovable cada año).

Según Martine Brunschwig Graf, la medida podrá beneficiar a unos 5.600 trabajadores clandestinos. “Pero los expedientes serán analizados caso por caso”, subraya. No se trata entonces de una regularización colectiva, como lo han hecho, en el curso de los últimos años, diversos países europeos.

La operación será también única y se acompañará de un fortalecimiento de los controles a fin de evitar nuevas olas de inmigrantes.

Las autoridades ginebrinas esperan ahora una respuesta del Gobierno suizo a su propuesta. El Consejo Federal (Gobierno) es el único que puede otorgar las autorizaciones solicitadas.

Iniciar el debate

Pero la solicitud del cantón busca también promover un debate nacional sobre el asunto y poner fin a diversos años de hipocresía, de acuerdo con Martine Brunschwig Graf.

Claudio Micheloni comparte ese punto de vista. “La economía suiza necesita a los clandestinos. Pero, sin estatuto legal, muchas de esas personas son explotadas de una manera inadmisible. El poder político debe hacerse cargo de ese problema social”, considera el secretario general del Foro para la integración de los inmigrantes (FIMM, por sus siglas en francés).

“Aquellos que mantienen una línea dura aseguran que la nueva ley para los extranjeros –que examina el Parlamento federal- impedirá a los clandestinos venir a trabajar a Suiza. Si quieren ser coherentes consigo mismos, deben regularizar igualmente a los que ya están en Suiza y trabajan en este país, en algunos casos, desde hace años”.

De acuerdo con un estudio de la Oficina Federal de Migraciones –difundido por el cotidiano en lengua francesa ‘Le Temps’- 130.000 personas se encontrarían en situación irregular en Suiza, sobre todo en las grandes ciudades del país como Zúrich, Basilea, Lausana o Ginebra.

Por esa razón Martine Brunschwig Graf prevé reunirse con sus colegas de otros cantones, comenzando por aquellos que están más concernidos.

Un amplio apoyo

En la defensa de su propuesta, la responsable ginebrina podrá mencionar el apoyo a su propuesta por parte del conjunto de las contrapartes sociales (patronato y sindicatos) del cantón de Ginebra.

“La propuesta no es, sin duda, una solución perfecta, pero abre una posibilidad realista para arreglar ese problema”, considera Sabine Von der Weid, directora del Departamento político general de la federación de empresas de la Suiza de expresión francesa.

Una cosa es segura: la propuesta ginebrina no tardó en encontrar eco. El movimiento de defensa de los sin papeles de Friburgo y el colectivo de sin papeles, piden a las autoridades regularizar a 250 clandestinos.

A discusión

Por su parte, el FIMM también va a agendar el tema de los trabajadores clandestinos en el centro de sus primeras asambleas nacionales. Esta suerte de parlamento de extranjeros en Suiza (más de 50 nacionalidades están representadas) se reúne el 23 de abril próximo en Olten.

Además de los miembros del FIMM, asisten los representantes de todas las fuerzas vivas del país (partidos, sindicatos, asociaciones, autoridades).

El FIMM invitó también a los miembros del gobierno suizo, entre ellos a Micheline Calmy-Rey, ministra de Exteriores, y a Christoph Blocher, responsable de la cartera de Justicia y Policía.

Falta saber si el gobierno suizo –y más particularmente su ministro de Justicia, que tiene la mayor autoridad en lo que toca a la política en materia de extranjeros- se dejará convencer por la propuesta ginebrina apoyada por el FIMM.

De manera contundente, el FIMM arguye que los sin papeles responden a las necesidades de la economía suiza. “Si no hubiera trabajo, no habría tantos clandestinos”, insiste Claudio Micheloni.

“Y su presencia –concluye el responsable del FIMM- demuestra que la economía suiza requiere también una mano de obra poco calificada”.

swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra
Traducción, Marcela Águila Rubín

Datos clave

De acuerdo con un estudio difundido por el cotidiano Le Temps, en Suiza hay unos 130.000 clandestinos.

Se estima que, de entre ellos, 7.000 viven en Ginebra; 10.000 en el cantón de Vaud, más de 20.000 en Zúrich y cerca de 7.000 en Basilea.

Las autoridades ginebrinas quieren regularizar la situación de esos trabajadores clandestinos y pretenden que otros cantones se sumen a su propuesta.

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