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Suiza, acusada de apoyar al terrorismo

Abraham H. Foxman, director de la 'Anti-Defamation League'.

Fue un mal momento para hacer negocios con Irán. En substancia, ese es el mensaje que la campaña de prensa lanzada por la 'Anti-Defamation League' (ADL) envía a Suiza, afirma su director, Abraham H. Foxman.

La organización judía estadounidense acusa a Suiza de financiar el terrorismo mundial. Fustiga en particular la conclusión de un acuerdo de suministro de gas firmado a mediados de marzo pasado en presencia de la ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, en Teherán.

Entrevistado por swissinfo, Abraham Foxman explica el sentido de la campaña de prensa lanzada por la ADL (Liga Anti-Difamación) el martes (08.04) en diarios suizos e internacionales.

El mal momento

Lo que plantea problemas es, sobre todo, el momento elegido por Suiza para la operación. La firma se produjo en un contexto en el que Europa y Estados Unidos intentan ejercer presión sobre Irán para que abandone su programa nuclear, explica Abraham Foxman.

La Unión Europea, apoyada explícitamente por Washington, ofreció a Teherán incrementar su ayuda económica a cambio de que ese país abandone su programa nuclear; en caso contrario, Irán puede ser sancionado económicamente.

Una oferta que los iraníes persisten en rechazar. Ahora bien, "la actitud de Suiza no hace más que estimularlos a mantenerse en su posición y les da tiempo para continuar su programa de armamento atómico", denuncia Abraham Foxman.

El estadounidense enfatiza que Irán acaba de anunciar la instalación de cerca de 6000 centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en su fábrica de Natanz.

Pero, ¿por qué apuntar contra Suiza cuando otros Estados mantienen relaciones económicas mucho más estrechas con Irán? El director de la ADL menciona tres razones que hacen de la transacción suiza un caso diferente y más problemático.

"El monto, que se eleva a 20 mil millones de euros; el momento elegido, exactamente después de la adopción en el Consejo de Seguridad de la ONU de una tercera resolución de sanciones, y el aspecto político."

Una decisión irresponsable

Si la campaña se dirige especialmente contra Micheline Calmy-Rey es porque la ministra suiza aceptó deliberadamente la invitación de Teherán, porque participó en una rueda de prensa y se atrevió a hablar de un "éxito diplomático y económico", justifica Abraham Foxman.

"Su decisión de ir a Irán era irresponsable. Debió advertir que era manipulada por los iraníes con el objetivo de ofrecer un mentís a su pretendido aislamiento internacional."

"Ella representa la política exterior de Suiza, y nuestras críticas apuntan claramente a esa política, aunque estén dirigidas a la ministra Calmy-Rey."

Asunto vergonzoso

Interpelado sobre el hecho de que esta campaña recuerda aquella sobre los fondos de los desheredados, Abraham Foxman se satisface con observaciones evasivas: "El Gobierno suizo deberá asumir la responsabilidad de sus actos."

La declaración de Micheline Calmy-Rey que justificaba la firma del contrato con el argumento de la seguridad energética del país es, en su opinión, ridícula. La empresa suiza signataria, EGL, habría reconocido que la mayor parte del gas se destinará a Italia.

Lo más vergonzoso para Suiza, según Foxman, es que Irán se servirá probablemente del dinero del contrato para desarrollar sus armas atómicas, abastecer de misiles al Hezbollá y financiar a sus grupos terroristas basados en Europa.

La FSCI informada

El director de la ADL respeta la posición de la Federación Suiza de Comunidades Israelíes (FSCI) que, por boca de su presidente, Alfred Donath, se distanció públicamente este miércoles (09.04) de la campaña de prensa. Precisa también que la FSCI había sido informada de antemano del lanzamiento de la campaña.

Sin embargo, considera que el asunto no se limita a una controversia entre Suiza y los judíos o Israel sino que transmite un mensaje al mundo entero.

"Este no es el momento de romper el consenso que une a los países responsables con respecto a las presiones que deben ejercerse sobre Irán para que abandone su programa nuclear."

Un error político

Abraham Foxman acusa a Irán de principal benefactor del terrorismo y de líder ideológico del islamismo radical, y dice que, como tal, ese país no está dispuesto a reconocer la neutralidad de nadie.

"Suiza es una democracia occidental. En eso, no debería pretender arruinar los esfuerzos de las otras democracias para impedir a Irán adquirir el arma nuclear", concluye.

swissinfo, Rita Emch, Nueva York
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

Micheline Calmy-Rey viajó a Irán los días 16 y 17 de marzo.

El objetivo de su visita oficial era triple: evocar el expediente nuclear, abordar la cuestión de los derechos humanos y asistir a la firma del contrato en materia de gas entre la sociedad nacional iraní y una empresa suiza.

El mismo día, la embajada estadounidense en Berna reclamó por ese acuerdo, al considerar que violaba el espíritu de las sanciones de la ONU contra la República Islámica. Para el Ministerio suizo de Exteriores el acuerdo es compatible con las sanciones.

El Ministerio israelí de Exteriores, por su parte, reclamó y calificó el asunto de "acto hostil al respeto de Israel". El nuevo embajador de Suiza en Tel-Aviv fue convocado.

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ADL

La Anti-Defamation League (ADL) fue fundada en 1913 en Estados Unidos con el fin de combatir la difamación al respecto de la comunidad judía.

Amplió luego su lucha contra toda forma de discriminación.

En el caso de los fondos judíos, la ADL se mostró más moderada en sus críticas que el Congreso Judío Mundial, reconociendo, en particular, los esfuerzos de Suiza para hacer frente a su pasado.

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