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Suiza, lista para encarar la escasez de lácteos

La leche es uno de los productos esenciales de la agricultura suiza. Keystone

En 100 años han cerrado 9 de cada 10 granjas lecheras suizas; las sobrevivientes son, sin embargo, capaces de abastecer el mercado interno.

Este contenido fue publicado el 15 agosto 2007 - 10:00

Ante la escalada internacional de los precios de la leche, Suiza se enfocará en la comercialización de productos de alto valor agregado, como los quesos.

Hace 100 años, en la generación de nuestros bisabuelos, cada hora de trabajo intenso de un granjero le permitía producir unos 8 kilos de leche. Los procesos eran muy rudimentarios, la hierba era segada a mano y transportada en carretas para alimentar al ganado.

En sólo 15 años se consiguieron potentes saltos tecnológicos que permitieron que gracias a las primeras segadoras automáticas, en 1922 se produjeran 30 kilos de leche por hora de trabajo.

Hoy, en la era de los robots, los productores de leche son capaces de conseguir hasta 300 kilos de leche por hora de trabajo, afirma Peter Gfeller.

El presidente de la Federación Suiza de Productores de Leche (FSPL) advierte sin embargo que la tecnología es incapaz de dictarle reglas a una sector en el que los protagonistas son seres vivos y no máquinas.

De ahí que, ante la escasez de lácteos que se ha declarado a nivel internacional, Suiza tome previsiones y actúe.

Razones de la escasez

A juicio de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dos razones explican la actual escasez de leche y derivados que hay en el mundo:

1)Los nuevos mercados.
Países como China, India o Rusia, que concentran un tercio de la población internacional, eran naciones que hace sólo 10 años consumían menos de 75 kilos de leche por habitante al año.

Hoy, se han vuelto amantes de los derivados lácteos como el yogurt, la mantequilla y los quesos y no son productores de ellos. Por tanto, los importan de otros países, presionando la oferta mundial.

Un dato para ilustrar: la población de China es 150 veces más grande que la suiza, sin embargo, su producción lechera es apenas 10 veces mayor que la helvética.

2) Biocarburantes.
La búsqueda de energías limpias incentiva desde hace ocho años la producción de cereales y piensos para la elaboración de biocarburantes, ya que los precios del trigo han aumentado 60% en tres años, y los de la cebada, 50%.

Por ello, muchos productores agrícolas han cambiado de giro para dejar el ganado y reconvertir sus producciones en campos cerealeros.

No les faltan razones a nivel económico, ya que con frecuencia el ingreso de una granja lechera familiar promedio en Suiza -en la que trabajan de forma regular los padres y dos hijos- es de apenas 3.000 francos suizos.

Suiza y los lácteos

A nivel mundial, la industria lechera produce 645 millones de toneladas de lácteos cada año, un "océano" que sin embargo es incapaz de abastecer una demanda que parece no tener freno en Asia.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), Suiza se convirtió en 2007 en el país líder del mundo en el consumo de leche y derivados con 388 kilos por habitante, frente a los 297 que promedia la Unión Europea (UE).

En América Latina, por citar otra región, el consumo promedio es de 132 kilos por habitante; y en Estados Unidos alcanza los 270 kilos.

El liderazgo helvético en este ámbito es un arma de dos filos.

Representa la promesa de una etapa de bonanza para los productores lecheros después de tres décadas de camino cuesta arriba (con cada vez menos subvenciones y precios a la baja), pero también implica un golpe para los consumidores, cuyo consumo de leche y derivados podría aumentar 5% en 12 meses según previsiones de los Productores Suizos de Leche.

Especialización, la clave

Entrevistado por swissinfo, Christoph Grosjean-Sommer, portavoz de la Federación Suiza de Productores de Leche afirmó:

"Hay una gran especulación en el mercado mundial de la leche y es muy difícil hacer previsiones. Sin embargo, ante la demanda creciente Suiza se concentrará en aumentar la oferta, pero sin presionar absurdamente a su sector lechero".

Grosjean-Sommer explica que la producción anual helvética de lácteos es de 3,2 millones de toneladas; para 2011 se espera que aumente a poco más de 3,5 millones, un incremento razonable.

Sin falsas modestias, dice Grosjean-Sommer, estamos convencidos de que la leche y derivados suizos poseen la calidad más alta de Europa. Esto explica que nuestros precios hayan sido tradicionalmente entre 10 y 15% superiores al promedio europeo.

Esta brecha se mantendrá en el futuro y nuestra oferta será hacia las especialización, agregó.

"Más que buscar la lucha por el mayoreo queremos los mejores productos para nuestros consumidores, lo que abre oportunidades para el queso, mantequilla y los yogurts", dijo.

A los lecheros suizos no les falta razón, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que los precios de los bienes agropecuarios podrían aumentar hasta 50% de aquí al 2016, una tendencia que reportará bonanza a la industria láctea suiza sin importar cuan altos sean los precios que manejen.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

La leche de vaca –agua, materia grasa, proteínas, hidratos de carbono y calcio-es base de productos como la mantequilla, el queso o el yogurt; así como de subproductos industrializados como leche concentrada, en polvo, caseína o lactosa.

La industria lechera helvética está en desventaja con respecto a sus homólogas europeas porque enfrenta costos de producción 25% más altos que ellas, según datos de Eurostat.

El sector lechero nacional es una de las prioridades del Parlamento y de la Política Agrícola Suiza 2011.

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Datos clave

En Suiza había 200.000 productores de leche en 1907, hoy quedan menos de 20.000.

Esto es, han desaparecido 5 granjas lecheras por día desde hace un siglo.

El consumo promedio de leche y derivados en Suiza es de casi 400 kilos, en los países desarrollados suele superar los 200 kg, y en las economías emergentes es inferior a 100 kg.

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