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Suiza debe hacer más contra el racismo

Alrededor de una quinta parte de la población en Suiza es extranjera.

(Keystone)

En materia de lucha contra el racismo y la intolerancia, Suiza ha progresado, pero aún debe hacer más.

El Consejo de Europa pone en tela de juicio el endurecimiento del clima político hacia los extranjeros y algunos abusos policiales.

El documento fue redactado por una delegación de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI, por sus siglas en inglés), que visitó Suiza en mayo del 2003.

En su tercer informe, el ECRI manifestó su beneplácito por los progresos registrados en Suiza en los últimos años, pero destacó que aún quedan aspectos pendientes.

“Esperábamos esas conclusiones. El informe refleja bien la situación que hay en Suiza“, declara a swissinfo Michele Galizia, jefe del Servicio de Lucha contra el Racismo.

Progresos realizados

El primer aspecto que destaca el ECRI es la introducción constitucional, en el 2000, de la prohibición de la discriminación. Sin embargo, el texto se pronuncia por una ampliación en las disposiciones penales tendientes a combatir ese fenómeno.

El informe subraya asimismo el establecimiento de un Servicio federal de lucha contra el racismo en el seno de la Administración Pública cuyo objetivo es administrar los fondos destinados a diversos proyectos de lucha contra el racismo y la discriminación.

En cuanto a la situación de las denominadas “personas de viaje” (gitanos: jenisch, sinti y romas), el ECRI constató un mejoramiento tras la introducción de una nueva ley en materia de comercio itinerante.

Sin embargo, no todos los problemas han sido resueltos. La Comisión recomienda la puesta a disposición de paradores o estacionamientos para esas comunidades.

En fin, el ECRI espera la adopción de la nueva ley sobre la nacionalidad que facilita la naturalización de los descendientes de inmigrados de la segunda y tercera generación.

Introducir mejoras

Las desviaciones de la conducta y el tratamiento discriminatorio de la policía respecto a los miembros de algunos grupos minoritarios –particularmente los africanos- son preocupantes.

“Pero hay que ver que las críticas de organizaciones no gubernamentales fueron tomadas a la letra, sin distancia”, asegura Michele Galizia.

Estima que la particularidad del sistema federalista, propio de Suiza, no fue tomado en cuenta. “Corresponde a los policías de cada cantón y cada ciudad actuar en la materia”.

El clima político

Pero el ECRI va más lejos. Aunque subraya que el problema de la extrema derecha es objeto de una atención creciente, manifiesta su inquietud por el clima general que caracteriza a la opinión pública con respecto a determinados grupos minoritarios, los africanos, en particular.

Señala que las autoridades deberán tomar medidas o reaccionar con firmeza contra las manifestaciones de racismo o de xenofobia.

Recomienda abstenerse de reaccionar a las señales hostiles de ciertos segmentos de la población adoptando reglamentos y leyes más restrictivas, en particular sobre el asilo.

El texto critica igualmente la falta de servicios de consulta y mediación fácilmente accesibles a las víctimas de la discriminación racial.

Tratamiento de las solicitudes de asilo

El asunto de los solicitantes de asilo y de los refugiados inquieta también al ECRI, en particular “el debate negativo y hostil en la arena pública”, así como “la política y el procedimiento de solicitud de asilo”.

La Comisión critica la reciente ley sobre los extranjeros y la política de admisión “binaria” que favorece a los ciudadanos de la Unión Europea, con el argumento de crearían más discriminación en el seno de la sociedad.

En su descargo, Suiza se apoya en la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos y las posiciones adoptadas por el Comité de la ONU para la eliminación de cualquier forma de discriminación racial (CERD).

swissinfo y agencias

Contexto

El informe de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI)

El ECRI es una comisión establecida por una decisión adoptada en 1993, en Viena, durante la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de los países miembros del Consejo de Europa.

La Comisión está formada por expertos independientes procedentes de cada Estado miembro del Consejo de Europa.

El informe se funda en estudios y en una visita efectuada al lugar correspondiente por una delegación que se entrevista con las instancias directamente concernidas (gubernamentales o no).

El proceso de diálogo es confidencial y permite a las autoridades nacionales proponer enmiendas al proyecto del informe a fin de corregir eventuales errores.

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