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Suiza refuerza su presencia en Rusia

De izquierda a derecha: el embajador Erwin Hofre, el secretario de Estado Michale Ambühl y el nuevo cónsul general Urs Strausak. swissinfo.ch

Con la apertura de un Consulado General en San Petersburgo, Suiza quiere intensificar la cooperación con una de las regiones de mayor crecimiento económico.

Este contenido fue publicado el 08 junio 2006 - 16:13

Rusia, considerada como un socio estratégico en la política exterior helvética, asume así una importancia aún mayor para Suiza.

Hasta ahora, Suiza estaba representada en Rusia por la embajada en Moscú. Este miércoles (07.07.) se inauguró un consulado general en San Petersburgo.

"Se refuerza así la presencia suiza en una de las regiones rusas más dinámicas", declaró el secretario de Estado helvético Michael Ambühl, este miércoles en la ciudad de los zares.

La apertura de la nueva representación diplomática adquiere una gran importancia no sólo debido "al interés cada vez mayor del sector empresarial por la ciudad y la región de San Petersburgo, sino también debido al enorme incremento del turismo en ambas direcciones", agregó el secretario de Estado.

Contactos cada vez más frecuentes

Suiza estaba representada hasta ahora sólo por un cónsul honorario, designado por primera vez en los años 90, en la segunda ciudad rusa más importante. "La profesionalización se hizo necesaria dado que los contactos entre San Petersburgo y Suiza son cada vez más frecuentes", declaró el embajador suizo Erwin Hofer.

Además de emitir visados, la legación diplomática tendrá la misión de intensificar la cooperación económica. Al frente del nuevo Consulado General está Urs Strausak, quien dirigirá un equipo de seis personas, entre ellas dos suizas. Sus destinos anteriores fueron Los Angeles y Adis Abeba, la capital etíope.

Profundos vínculos históricos

Suiza tiene viejos y profundos vínculos con la 'capital del norte', como llaman los rusos. Muchos suizos contribuyeron al esplendor y desarrollo cultural y artístico de la ciudad de Pedro el Grande.

Invitado por el zar, el arquitecto del Tesino Domenico Trezzini (1670-1734) dirigió los trabajos de diseño de la nueva capital imperial. La Catedral y la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, símbolos de la ciudad, así como numerosas iglesias (incluida la Iglesia de la Ascensión) y varios palacios llevan la firma del gran arquitecto originario de Astano.

Tampoco hay que olvidar al matemático Leonard Euler, de Basilea, que formó parte de la Academia de San Petersburgo, o al ginebrino François Lefort, primer almirante de la flota rusa.

Primera embajada hace cien años

Las primeras relaciones consulares entre los dos países se remontan 190 años atrás, cuando el Imperio Ruso reconoció la neutralidad helvética en el marco del Congreso de Viena, en 1815.

Este año se conmemora el primer centenario de las relaciones diplomáticas, pues fue en 1906 que el primer embajador de Suiza en Moscú asumió sus funciones.

Pero las relaciones se vieron interrumpidas en 1917, cuando estalló la Revolución bolchevique y no se normalizarían hasta 1946, después de la Segunda Guerra Mundial.

Año del jubileo

Para enfatizar los profundos vínculos que les unen, el 14 de febrero pasado se inauguró el 'Año del jubileo'. Los diversos eventos previstos en Rusia y Suiza tienen como objetivo intensificar ulteriormente los vínculos bilaterales.

"Las relaciones son buenas, pero queremos profundizarlas y estructuralas mejor", declaró Michael Ambühl, el pasado martes, tras una reunión con Vladimir Titov, representante del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa.

swissinfo, Alexandra Stark

Datos clave

Con la apertura de un Consulado General en San Petersburgo, Suiza quiere reforzar su presencia en Rusia.

Además de la emisión de visados, la nueva legación diplomática se ocupará de fortalecer las relaciones económicas.

Suiza disponía de un cónsul honorario en San Petersburgo desde los años 90.

En el nuevo consulado trabajarán seis personas.

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Contexto

En el siglo XVIII, había una gran demanda de ingenieros, científicos e instructores suizos en Rusia.

Durante el siglo XIX, Rusia se convirtió en una especie de El Dorado para muchos suizos.

Tras la revolución bolchevique de 1917-18, Rusia pasó a ser considerado un enemigo. La ruptura de las relaciones diplomáticas fue nefasta para el sector empresarial helvético.

El restablecimiento de los contactos económicos sólo se produjo después de la reanudación de las relaciones diplomáticas en 1946.

La actitud de Suiza durante la Guerra Fría fue contradictoria: el hecho que el país considerara al comunismo como su principal enemigo no impidió que las empresas helvéticas hicieran negocios en el mercado soviético.

En enero del 2006, Suiza y Rusia iniciaron las tratativas para concluir un tratado de libre comercio.

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