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Suiza saldrá bien parada de la crisis de Irak

Suiza espera una solución negociada para la crisis de Irak sin descuidar la economía. Keystone

Los medios económicos helvéticos temen las consecuencias de la crisis iraquí. Más aún cuando ésta divide a los principales interlocutores de Suiza.

Este contenido fue publicado el 14 marzo 2003 - 16:05

Pero la historia lo prueba, Suiza saldrá bien parada en este asunto. Pase lo que pase.

Cerca de la mitad de las exportaciones helvéticas van hacia los países que la Unión Europea absorbe.

Pero, recuerda el director de "Economía Suiza" Rudolf Ramsauer, los Estados Unidos constituyen el segundo mercado de exportación para los productos suizos. Es también allá donde las inversiones directas suizas son las más importantes.

Los empresarios suizos esperan ansiosamente que la batalla diplomática que causa estragos actualmente entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, concluya en un consenso.

La importancia de la credibilidad de la ONU

Un consenso importante en la medida que la credibilidad de la ONU depende de la salida de esta crisis.

"El debilitamiento de las organizaciones internacionales como la ONU, y la Organización Mundial del Comercio (OMC) no es de nuestro interés, pues entregan a la economía un marco estable y previsible" dice el director de la asociación que agrupa a las empresas suizas.

Pero, este marco institucional corre también el riesgo de verse afectado por esta crisis, subraya a su vez Victor-Yves Gebali, profesor del Instituto de Altos Estudios Internacionales (IAEI) de Ginebra.

"Esta crisis opone dos visiones del mundo", afirma el especialista en seguridad política. "Por un lado, explica Victor-Yves Gebali, tenemos a los defensores de la legalidad internacional representada principalmente por Francia y Alemania".

"Por el otro, tenemos a los Estados Unidos, una superpotencia embriagada de su supremacía que busca imponer su ley, la ley del más fuerte en el escenario internacional", subraya.

La diplomacia suiza escoge su campo

Suiza, -al menos su ministerio de Relaciones Exteriores- ya escogió su campo. El de los defensores de la legalidad. Y su posición se alinea ni poco ni mucho de la defendida por Francia.

La diplomacia helvética dio a conocer en varias ocasiones el apego de la Confederación a la búsqueda de una solución negociada de la crisis. Y ello en el marco de Naciones Unidas.

El embajador suizo ante Naciones Unidas Jenö Staehelin lo recordó por su parte esta semana en Nueva York.

Queda por ver si esta posición es sostenible. Si no resulta perjudicial en el plano económico en caso de una operación militar lanzada por los Estados Unidos y su aliado británico, en menoscabo de la ONU.

"En esta crisis -responde Victor-Yves Gebali- hay que escoger entre los intereses económicos y el respeto de los valores democráticos".

"Pase lo que pase -matiza a su vez Hans Ulrich Jost, el gobierno suizo sabrá cuidar a sus socios comerciales y en particular los Estados Unidos".

Este agudo conocedor de la historia contemporánea suiza, analiza las gestiones que en ese sentido efectúa el presidente de la Confederación.

Pascal Couchepin trabaja para la economía

En efecto, el hecho de que Pascal Couchepin haya manifestado tempranamente su voluntad de encontrar a su homólogo estadounidense George Bush durante la próxima cumbre del G8, no es casual.

Según Hans-Ulrich Jost, el presidente de la Confederación a pesar de que ya no dirige el ministerio de Economía, no deja de defender los intereses de los medios económicos suizos.

"Desde su creación, recuerda el historiador, la Suiza moderna ha sido siempre presentada como un pequeño país sin recursos, no obstante que desde hace ya un siglo, figura entre las 15 potencias económicas más grande del mundo."

"Suiza renunció a una política extranjera en beneficio de un oportunismo económico que ha terminado siempre por inclinarse del lado del más fuerte. Pero al mismo tiempo toma la precaución de no descuidar a los demás.

swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra
(Traducción Alberto Dufey)

Datos clave

La Confederación quiere una solución negociada para la crisis iraquí.
La credibilidad de la ONU depende de la salida de esta crisis.
Escoger entre los valores democráticos y los intereses económicos.

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