Suizos que desaparecen sin dejar huella

Algunos ciudadanos helvéticos desaparecen sin dejar huella. sweetpeas.blogspot.com

Cada año, decenas de suizos que parten al extranjero son dados por desaparecidos.

Este contenido fue publicado el 16 agosto 2004 - 16:05

El caso más notable es el de Bruno Manser, comprometido en la defensa de los derechos humanos de los indígenas malasios y del que no se tienen noticias desde hace cuatro años.

La desaparición del médico de Lausana, François Mayer, delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Pretoria, también ha causado consternación.

El hallazgo de su vehículo abandonado en un barrio popular de la periferia de Johanesburgo, con huellas de sangre en uno de los asientos y placas falsas, no contribuyó a elucidar su destino.

En diciembre del 2001 se dio parte de que Mayer no se encontraba por ninguna parte. ¿Homicidio? ¿Secuestro? ¿Fuga voluntaria...? Dos años y medio después, un oscuro velo de hipótesis, especulaciones y presentimientos cubre el caso.

Sin embargo, el de Mayer es sólo uno de los ejemplos de los ciudadanos suizos que parten al extranjero y que se volatilizan sin dejar rastro.

De acuerdo con el Ministerio suizo de Exteriores, se registraron 62 casos de personas desaparecidas en el 2003, mientras que en los primeros siete meses del año en curso la cifra asciende a 15.

“La mayor parte de los casos se resuelve rápidamente”, explica Carine Carey, portavoz del ministerio.

Muchas son las personas que, sin dar noticias durante varios días, son reportadas desaparecidas.

Respuesta de los países de destino

Luego de la denuncia por parte de la familia y una vez analizada la situación, el ministerio se pone en contacto con las autoridades del país en cuestión.

“La representación helvética establece comunicación con las autoridades locales y brinda asistencia a los familiares en los procedimientos preliminares de la investigación”, precisa Carey.

La colaboración internacional representa el instrumento fundamental de la búsqueda; sin embargo, no todos los países son eficientes en ese campo, como lo subraya Christian Sidéris, director de la agencia CS Investigaciones de Ginebra.

“En muchos países los esfuerzos de la policía son muy limitados”, enfatiza.

Sidéris cita como ejemplo una pesquisa llevada a cabo en la India: Los agentes se limitaron a distribuir anuncios de búsqueda, en medio de centenares de otros anuncios”.

La libertad de desaparecer

Si las investigaciones preliminares resultan infructuosas, la dependencia recomienda a los familiares informar sobre el caso a las autoridades del cantón de domicilio de la persona desaparecida.

Carine Carey precisa que “Exteriores se limita a aconsejar y corresponde a la familia emprender una investigación suplementaria”.

En efecto, el Ministerio suizo de Exteriores no está autorizado a emitir avisos de búsqueda en el país.

Sin saber en qué dirección actuar, los familiares o amigos de las víctimas recurren con frecuencia a profesionales del rubro.

“Los detectives privados son más eficaces que la policía porque pueden concentrarse en un solo caso”, indica Sidéris.

De acuerdo con el director de CS Investigaciones, no se puede establecer un perfil de los desaparecidos. “Hemos tenido deudores, vacacionistas y personas que escaparon al extranjero después de haber encontrado el gran amor”, asienta.

Sidéris advierte también que no todos aquellos que desaparecen son víctimas de algún acontecimiento. “Muchos se van simplemente porque quieren hacerlo. Si alguien busca evitar obligaciones financieras o contractuales con otras personas es libre de desaparecer”.

Carine Carey subraya la disposición del gobierno suizo de contribuir a las pesquisas, permaneciendo en contacto con las dependencias exteriores pertinentes.

Además de las representaciones suizas en el extranjero, la Oficina Federal de Policía, la INTERPOL y el CICR podrían tomar parte en la búsqueda.

Encuentros en dos semanas

Según la agencia investigadora de Ginebra, que asegura que en dos semanas encuentra al 80% de las personas desaparecidas, sus indagaciones duran un promedio de entre 10 y 15 días y sus tarifas dependen de diversos factores.

“El costo depende del país en el cual se lleva a cabo la investigación, así como de la información inicial de que disponemos. Varía desde pequeñas sumas, hasta un máximo de 80.000 francos”, afirma Sidéris.

Aquel que decide desaparecer sin correr el riesgo de ser reencontrado, puede dirigirse al Medio Oriente, una región poco hospitalaria para los investigadores privados, subraya Sidéris.

“Los Emiratos Árabes, Dubai y otros países de la región no hacen nada por nosotros. La actividad de los detectives está prohibida y las leyes son muy severas”.

Perdido en la selva

El caso más sonado de un suizo desaparecido sin dejar traza es el de Bruno Manser.

El ecologista de Basilea había pasado seis años de su vida –de 1984 a 1990- con el pueblo de Penan en Sarawak, un enclave malasio en Borneo.

Comprometido con los indios en la batalla pacífica por la defensa de la selva tropical, Manser se convirtió en un incómodo personaje para las autoridades malasias y para los industriales madereros.

El último signo de vida del militante ecologista remonta a mayo del 2000.

Desde entonces no se tiene ninguna noticia. Las dos expediciones de búsqueda organizadas por su hermano han sido infructuosas.

swissinfo, Luigi Jorio
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Datos clave

En el 2003, 62 personas fueron reportadas desparecidas y 15 más en lo que va de este año.

Es más frecuente la desaparición de hombres que de mujeres.

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Contexto

Cerca del 90% de los desaparecidos dan noticias en algunos días o semanas, del resto se desconoce el paradero.

Entre ellos se encuentran principalmente jóvenes que se han fugado, cónyuges infieles o turistas que olvidaron reportarse.

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