Un explosivo muñeco de nieve

Keystone / Melanie Duchene

Tradición obliga: Cada año, a las 18:00 horas de un lunes de abril, arde y explota un muñeco de nieve en la plaza Sechseläuten de Zúrich. No es un mono cualquiera, es el Böögg. Los habitantes de la mayor ciudad suiza aseguran que el tiempo que tarda en quemarse constituye un pronóstico del próximo verano.  

Este contenido fue publicado el 08 abril 2019 - 16:59

La Sechseläuten tiene varios orígenes. Por un lado, se basa en la costumbre de encender fogatas para celebrar el equinoccio de primavera, los niños quemaban entonces figuras de paja hechas por ellos mismos.

Por otra parte, los miembros de los gremios solían regular las horas de trabajo con el tañido de las campanas. En invierno, los artesanos y comerciantes trabajaban hasta las 17.00 horas y en verano hasta las 18.00 horas.

En 1892 ambas tradiciones se fusionaron. La quema de un muñeco de nieve relleno de fuegos artificiales se convirtió en una parte integrante de la tradición.

A las 18:00 horas, colocan el Böögg, en lo alto de una pira de diez metros y lo encienden. Enfundados en sus trajes tradicionales, desfilan unos 3 500 miembros de gremios y unos jinetes cabalgan en torno a la hoguera hasta la explosión final.  

Todos los años se repite la escena. Lukas Meier, escenógrafo de profesión y miembro de un gremio, es el encargado de construir el Böögg con la ayuda de sus asistentes.

Lukas Meier construye el Böögg de 2019. El suizo aprendió a hacerlo durante siete años. Keystone / Ennio Leanza


El Böögg consta de una estructura de madera, tiene 3,40 metros de altura y pesa 100 kilos. Keystone / Ennio Leanza


La cabeza tiene una circunferencia de 1,80 metros y, al igual que el resto del cuerpo, está llena de explosivos. Keystone / Ennio Leanza
La pajarita del muñeco de nieve sirve como invitación. Cada año se elige a una ciudad como invitada. Este año, por primera, vez el honor correspondió a una ciudad extranjera: Estrasburgo, Francia. Keystone / Ennio Leanza

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