Un 1º de agosto apacible en el Grütli

Fiesta Nacional en las praderas del Grütli, edición 2006. Keystone

En las Praderas del Grütli, cuna de Suiza, la Fiesta Nacional fue celebrada este martes en la tranquilidad, de manera contraria al año pasado cuando los festejos fueron perturbados por extremistas de derecha.

Este contenido fue publicado el 01 agosto 2006 - 20:06

En sus discursos, los miembros del gobierno, que se expresaron en diferentes regiones del país, evocaron unas veces la apertura y la tolerancia, y otras, la independencia y la neutralidad.

Este año, el ex responsable de Swisscom fue invitado a pronunciar el discurso del 1 de agosto en Grütli, cuna de Suiza.

Markus Rauh exhortó a Suiza a afrontar con decisión los desafíos actuales antes de que sea demasiado tarde. Declarado opositor de la revisión de la ley sobre el asilo, consideró también esencial que el país se mantenga vinculado a sus valores humanitarios de base.

En la histórica pradera la atmósfera era particular y el público más escaso debido a las medidas de seguridades excepcionales adoptadas después de los incidentes del año pasado. Samuel Schmid, entonces presidente de la Confederación, había sido abucheado y su discurso interrumpido por extremistas de derecha.

El acto central de los festejos se llevó a cabo bajo una fuerte presencia policial. Desde antes de estacionar el vehículo en que se transportaban, los asistentes debieron atravesar puestos de control. Los documentos de identidad y el equipaje fueron verificados. Algunas personas, retenidas. En conjunto, todo se celebró en la calma.

Frenan extremistas en Lenzburg

En cambio, la policía debió contener a un total de entre 150 y 200 extremistas de derecha que intentaron tomar por asalto el castillo de Lenzburg, en Argovie, donde el ministro de la Defensa, Samuel Schmid debía pronunciar su discurso.

Venidos de la Suiza de expresión alemana, los extremistas se separaron después de la intervención de las fuerzas del orden. No se registraron arrestos ni grescas o daños.

En su discurso, Samuel Schmid exhortó precisamente a luchar contra el extremismo y el antisemitismo latente, y alertó contra el riesgo de una tolerancia mal comprendida: no hay que ocultar su identidad y su religión para poder vivir en Suiza, sino respetar los valores nacionales y las leyes del país, dijo.

Copa del mundo de fútbol

En su discurso, el también ministro del Deporte se refirió a la recuperación de la confianza que trajo consigo el buen desempeño del equipo nacional de fútbol durante la reciente copa mundial. "Izamos de nuevo la bandera", se regocijó.

El presidente Moritz Leuenberger evocó asimismo el "patriotismo bien portado" por el que ondearon sin complejos las banderas suizas durante el pasado campeonato de fútbol de Alemania. Y, "los más entusiastas, lo vimos, eran a menudo niños de la segunda e incluso tercera generación de inmigrados".

Guerra en Líbano

En su mensaje radiotelevisado del 1º de agosto, Moritz Leuenberger lanzó también un llamado a la solidaridad. Al evocar la situación en Medio Oriente, declaró: "Suiza es un país donde todos pueden encontrar la felicidad", pero para que sea duradera, tiene que ser compartida.

Al evocar, a su vez, la situación en Medio Oriente, la ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, consideró que Suiza no puede callarse ante la guerra en Líbano. Para ella, el silencio en caso de acciones militares masivas contra civiles y de actos de terrorismo no es neutro.

Muchos países esperan para que Suiza haga algo como Estado neutro, depositario de los Convenios de Ginebra, así como cuna y asiento de la Cruz Roja, recordó Micheline Calmy-Rey.

La consejera federal también marcó su distancia respecto a la revisión de las leyes en materia de asilo y extranjería que serán sometidas al escrutinio popular el próximo 24 de septiembre y que marcan un endurecimiento en el rubro.

Micheline Calmy-Rey manifestó su preocupación al respecto. Para ella, las modificaciones registradas representan "un abandono de nuestra tradición humanitaria".

Invertir en el aspecto humano

Por su parte, la nueva ministra de Economía, Doris Leuthard se manifestó en pro de una Suiza abierta. A su parecer, no hay otra vía para lograr ofrecer empleo y bienestar para todos. Esta apertura debe sin embargo acompañarse de responsabilidad y de solidaridad, advirtió.

Para Doris Leuthard, Suiza debe invertir en el aspecto humano. Formación para todos, perfeccionamiento y formación permanente son vías que hay que seguir, porque sólo el empleo y el crecimiento sientan bases sólidas para las generaciones futuras.

Valores tradicionales y neutralidad

Por su parte, Hans-Rudolf Merz, responsable de la cartera de Finanzas, y quien difundió su alocución por Internet, se refirió a los valores que, a su ver, han contribuido a la estabilidad, la cohesión y la buena reputación de Suiza.

"La prosperidad, la seguridad, la diversidad, el progreso y la solidaridad son las cinco cualidades que constituyen, desde 1848, la esencia misma de nuestro país. Estas cinco cualidades deberían también determinar nuestro futuro", subrayó.

Finalmente, el ministro de Justicia y Policía, Christoph Blocher, por su parte, recordó su credo sobre una Suiza independiente y neutra, condiciones para mantener un país fuerte y próspero, en su opinión.

"La libertad, la voluntad de autodeterminación y la responsabilidad personal son los tres pilares que hicieron la fuerza y la prosperidad de Suiza", declaró.

swissinfo y agencias

Contexto

Al final del siglo XIX, el 1 de agosto fue proclamado el día de la Fiesta Nacional Suiza pero esa fecha se oficializó en 1994.
La Fiesta Nacional marca la fundación de la Confederación Helvética el 1 de agosto de 1291.
Tres estados alpinos firmaron un tratado en las Praderas del Rütli que los comprometía a actuar juntos para defenderse contra ataques exteriores.
Suiza celebran su Fiesta Nacional con banquetes, discursos, hogueras y fuegos artificiales.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo