Una arquitecta suiza al servicio del fútbol

Vista del estadio Green Point en Ciudad del Cabo: uno de los tres proyectos en los que participó Michèle Rüegg. Keystone

La arquitecta helvética Michèle Rüegg ha participado en las labores de construcción de tres estadios que acogerán partidos del Mundial de Sudáfrica. Rüegg cuenta a swissinfo.ch su experiencia.

Este contenido fue publicado el 14 mayo 2010 - 12:52

El estudio de arquitectura gmp de Hamburgo, en el que trabaja Michèle Rüegg, recibió en 2005 el encargo de proyectar el nuevo estadio de Port Elizabeth.

Un año después el estudió también ganó el concurso para construir de los estadios de Durban y de Ciudad del Cabo.

Antes de trasladarse a Ciudad del Cabo en octubre de 2006, para asumir las riendas de la nueva oficina del estudio gmp, Michèle Rüegg participó en varios talleres y sesiones de trabajo.

“De esta forma hemos podido acelerar la planificación de los proyectos y conocer mejor a nuestros socios sudafricanos”, explica Rüegg.

Estos talleres estaban dedicados exclusivamente a los proyectos y no a la manera de trabajar y de vivir en Sudáfrica. Éstos últimos aspectos los aprendió a conocerlos Rüegg cuando asumió el puesto.

Cada inicio es difícil

La primera prueba no se hizo esperar: “El bautismo de fuego fue habilitar una oficina para que fuera perfectamente operativa en dos semanas”.

Una labor que en Alemania hubiera sido un juego de niños en Sudáfrica se trató de una tarea muy ardua. Obtener por ejemplo en un periodo de tiempo tan corto los teléfonos o los ordenadores –y sobre todo tener los contactos– no es tan simple si no se conocen los hábitos del lugar.
“De alguna manera tuve que hacer un curso acelerado para conocer mi nuevo ambiente de trabajo”, subraya Michèle Rüegg.

Unas labores que siempre estuvieron acompañadas de los desafíos. En especial cuando se trataba de erigir el arco superior de 100 metros que se ubica sobre el estadio de Durban o la estructura del techo del estadio de Ciudad del Cabo.

Doble reto

“En caso de problemas con obras así de grandes, lo más importante es no perder nunca la visión de conjunto de cómo será el estadio una vez que esté acabado”, destaca la arquitecta.

El reto más complicado de afrontar fue primero conciliar la vida privada y la laboral cuando un año antes había nacido su hija.

“Naturalmente es una dificultad a la que nos enfrentamos todas las mujeres que trabajamos y eso no depende del hecho de estar en Sudáfrica”, precisa.

Las características de Sudáfrica

Durante su estancia en Sudáfrica, Michèle Rüegg aprendió a conocer las particularidades del país y de sus habitantes. Respecto al trabajo, le sorprendió en especial el hecho de que a menudo es necesario hablar a la gente de forma muy directa: “Hay una infinidad de reuniones con muchos participantes, que discuten asiduamente. Estas reuniones no están siempre bien estructuradas y hay que poner atención para que no se pierda ningún detalle”.
Esto también se debe al hecho de que Sudáfrica es una “sociedad de consenso”. “Cada uno expresa su propia opinión y todos pueden participar en la elaboración de una solución”, explica Michèle Rüegg. “A veces esto puede suponer un poco de desventaja puesto que el proceso de planificación se convierte en algo extremamente lento”.

A Rüegg también le llamó mucho la atención la naturalidad de los sudafricanos y su alegría de vivir.

Lo que le resultó más difícil fue convivir con la sensación de tener que estar siempre con un guardaespaldas. Sudáfrica es de hecho uno de los países con la tasa de criminalidad más elevada del mundo. “Contrariamente a Suiza y Alemania, cuando se camina por la calle hay que estar siempre vigilante”, indica Michèle Rüegg.

“No me podía mover libremente. A ciertas horas era mejor no andar por ahí ya que era demasiado peligroso”.

La fuerza del fútbol

Respecto al fútbol, Rüegg constató cuando comenzó a ocuparse de la construcción de los estadios en Sudáfrica que “el fútbol gusta más a la población negra. Inicialmente las únicas pasiones de los blancos eran el rugby y el cricket; no estaban nada interesados en el Mundial”.

Hoy la cosa ha cambiado: “Cada vez que el Mundial se iba acercando, el entusiasmo crece en todos los ámbitos de la sociedad. El fútbol es un factor de unión popular y eso es lo que me gusta de este deporte”.

A finales de 2009 Michèle Rüegg pudo entregar las llaves de los estadios, con lo que se cerró un capítulo de su vida. Sin embargo, mientras en Sudáfrica los preparativos están en pleno apogeo para que el 11 de junio todo esté listo, la arquitecta ya trabaja en los proyectos ligados al próximo Mundial, el de 2014 en Brasil.

Desde comienzos del año se trasladó a Río de Janeiro, donde sigue con el estudio gpm y se ocupa de la construcción de un nuevo estadio y de la reestructuración de otros dos.

Aunque va a volver a Sudáfrica: “Asistiremos seguramente al primer partido en el estadio de Ciudad del Cabo entre Francia y Uruguay”.

Sandra Grizelj, swissinfo.ch
(Traducción de Iván Turmo)

MICHÈLE RÜEG

Michèle Rüegg nació en 1970 en Zúrich.

En 1998 se graduó en Arquitectura en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. (EPFZ)

Después estudio Historia y teoría de la Arquitectura en Harvard.

Desde 2006 a 2009 fue responsable del la sede de Ciudad de Cabo, con el estudio de arquitectura alemana gmp.

Desde febrero de 2010 vive y trabaja en Río de Janeiro.

El estudio gmp participa en varios proyectos ara los estadios de la competición.

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