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UNICEF quiere combatir la ablación

La ablación genital, además del intenso dolor, causa daños irreparables. Keystone Archive

El comité suizo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) pide que se incrementen las medidas para luchar contra la mutilación genital femenina.

Este contenido fue publicado el 26 mayo 2004 - 21:06

Toda persona que realice esa práctica puede ser condenada a penas de hasta diez años de cárcel, advierte.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calcula que unos 130 millones de mujeres en Africa que se han visto sometidas a una extirpación total o parcial de los órganos genitales externos.

La ablación es una práctica habitual en varias sociedades africanas y asiáticas y las niñas mutiladas pueden padecer durante toda su vida problemas de salud irreversibles.

Cerca del 20% de los ginecólogos en Suiza han consultado a pacientes que han sido vivido una mutilación genital durante su infancia. En su mayoría son inmigrantes de Somalia, Etiopía u otros países africanos.

UNICEF reconoce que no puede establecer si en Suiza se registran más casos de ablación del clítoris que en otros países europeos.

“Lo que sabemos es que hay más casos en los países que tienen un gran porcentaje de población extranjera”, explica Alexander Rödiger, responsable de Comunicación del comité suizo de UNICEF.

Persecución legal

Esta semana la organización con sede en Zúrich publicó los resultados de un nuevo estudio, cuyo objetivo es esclarecer si el sistema judicial helvético prevé medidas para perseguir a quienes practican la mutilación genital.

“Queremos saber si la ley suiza protege a las niñas que corren el riesgo de ser mutiladas... y hemos descubierto que todo médico dispuesto a practicar la ablación puede terminar entre las rejas”, señala Rödiger.

UNICEF cita casos de médicos que llegan ilegalmente a Suiza para realizar esta intervención. Pero no son sólo los profesionales de la medicina quienes violan la ley.

“Muchas veces los padres no saben que pueden ser penalizados por aceptar o aprobar la mutilación genital de sus hijas”, precisa Rödiger.

“La conclusión de nuestro estudio llegó es que, conforme a lo que prevé la ley suiza, pueden ser condenados si se trasladan a otro país donde sus hijas serán sometidas a una mutilación genital”, agrega.

UNICEF pide a las autoridades helvéticas que garanticen que todos los inmigrantes que llegan al país sean informados de que “la mutilación de este tipo tiene consecuencias”.

“Una conclusión de nuestro estudio es que queda mucho camino por recorrer para concienciar a los padres de países como Somalia o Burkina Faso que tales actos de mutilación están prohibidos”.

Secreto médico

Según Regula Schlauri, abogada de Zúrich y coautora del estudio de UNICEF, lo que obstaculiza la persecución legal en Suiza es que los ginecólogos que atienden a pacientes mutiladas no están obligados a informar a la policía.

“Las normas varían de un cantón a otro, pero, de forma general, el secreto médico establece que los médicos no están obligados por ley a notificar los casos de ablación”, agrega.

A diferencia de Francia, donde se han condenado varios casos de mutilación genital femenina, en Suiza no se han emprendido hasta ahora medidas análogas.

En Ginebra sigue pendiente el caso de un padre que está acusado de haber forzado a sus dos hijas a someterse a una intervención para extirpar parte de sus genitales.

“Es una cuestión de falta de conocimientos”, explica Rödiger. “Mucha gente no sabe que existe la mutilación... así que si logramos concienciar a la población sobre la problemática, en el futuro veremos más casos en los tribunales”.

swissinfo, Ramsey Zarifeh
(Traducción: Belén Couceiro)

Datos clave

Dos millones de niñas corren el riesgo de ser mutiladas genitalmente cada año, según UNICEF.

120 millones de mujeres han sido sometidas a la ablación en Africa y el mundo árabe.

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