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Violentas manifestaciones en Pakistán

Cunde la violencia en Pakistán. En la gráfica, la ciudad de Karachi. swissinfo.ch

Miles de manifestantes tomaron este viernes las calles de diversas ciudades de Pakistán en una protesta generalizada contra los gobiernos de Wahington e Islamabad al tiempo que éste último exigió una respuesta a los talibán sobre el pedido internacional de entregar a Osama bin Laden.

Este contenido fue publicado el 21 septiembre 2001 - 19:31

Violentas protestas, que dejaron un saldo de por lo menos tres muertos, tuvieron lugar en la capital afgana, Islamabad, y en las ciudades de Queta, Lahore y Karachi, la mayor urbe del país, así como en Peshawar, en el noroeste del país, cerca de la frontera con Afganistán.

Los contestatarios quemaron efigies del presidente George Bush y lanzaron consignas de apoyo a Osama bin Laden. De acuerdo con reportes policiales, unos 70 manifestantes habrían sido detenidos en Karachi, el principal centro económico afgano dônde las fuerzas del orden utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los conglomerados.

Por su parte, los partidos islamistas convocaron a una huelga para protestar por el apoyo del presidente paquistaní, Pervez Musharraf, a la campaña lanzada por Washington contra el terrorismo. En diversas partes del país fueron cerrados los comercios y suspendidos los transportes por miedo a la violencia.

El gobierno paquistaní, a su vez, insistió en que los talibán respondan al llamado internacional para que entreguen al millonario saudita, considerado el autor intelectual de la ofensiva del martes negro en Estados Unidos.

"Esperamos que los líderes talibán tomarán una firme decisión que satisfaga las demandas de la comunidad internacional", destacó Raiz Mamad Khan, vocero del Ministerio paquistaní de Exteriores.

Ultimátum de Bush

El presidente estadounidense, George W. Bush lanzó el jueves por la noche un ultimátum a los talibán afganos para entregar de inmediato al buscado bin Laden. Desde Afganistán, este viernes los talibán rechazan la demanda estadounidense. En el territorio afgano y paquistaní la situación es inquietante.

Los medios de comunicación internacionales permanecen en vilo desde el 11 de septiembre pasado, centrando su atención a la amenaza estadounidense de ataque en contra de los terroristas que destruyeron el World Trade Center y parte del Pentágono, provocando la muerte de 7 mil personas.

Un ataque que ha debido esperar ya 10 días para poder llevarse a cabo, pese a que los preparativos por parte de Estados Unidos parecieran estar listos, a la espera de la última orden.

Para Bush no ha sido fácil esta prolongada antesala luego del ataque sin precedentes perpetrado por autores ocultos. Ahora pareciera que, para Bush, está claro que el responsable es el fundamentalista Osuma bin Laden, basado en alguna parte del territorio afgano.

Estados Unidos ha reiterado su solicitud de entrega de este hombre a las autoridades talibán en Afganistán, sin éxito. Es por ello que la noche del jueves en la capital estadounidense Bush ha lanzado el ultimátum: o los talibán afganos entregan a bin Ladin, o ellos pagarán junto con él las consecuencias.

"Los talibán deben reaccionar inmediatamente. Entregan a los terroristas o ellos compartirán su suerte. Estas exigencias no son susceptibles de ser negociadas o discutidas" declaró el presidente Bush durante una alocución ante el Congreso, en presencia del Primer ministro británico, Tony Blair y del Alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.

Bush explicó ante los parlamentarios que "los elementos de prueba que hemos reunido señalan a una red de organizaciones terroristas unidas, conocidas bajo el nombre de Al Qaida", la red dirigida justamente por el principal sospechoso de los atentados.

"Ataques espectaculares, difundidos por TV"

De todo habría en los proyectos de ataque del máximo líder de la también máxima potencia mundial, que amenaza con "ataques espectaculares, difundidos por la televisión, y operaciones secretas".

Justamente el 'cómo' y en contra de 'quiénes' sería dirigido el ataque, son las cuestiones que más preocupan a buena parte de la comunidad internacional, que se concentra en difundir mensajes de prudencia a los Estados Unidos, en defensa de la población civil afgana, ya muy afectada por 2 décadas de violencia.

Pero ante la nueva amenaza de Bush, los talibán responden de nuevo con un rotundo 'no'. En una declaración a la agencia islámica afgana 'Afghan Islamic Press' los talibán excluyen de nuevo la entrega de bin Laden: "entregarlo a Estados Unidos o enviarlo fuera del país sería un insulto al Islam y a la ley islámica".

Un concilio de clérigos decidió en Kabul el jueves que el régimen Talibán debía pedir a bin Laden que saliera de Afganistán por su propia voluntad. Un tono más sutil del esperado por Bush en Washington, que busca persuadir al multimillonario saudita para que salga de Afganistán por decisión propia.

swissinfo y agencias

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