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Zug: un año después la matanza

Asistencia a los heridos delante del Parlamento. Keystone/Prensa Zug/Christof Borner

La muerte de 14 personas en el Parlamento cantonal a manos de un desequilibrado mental desató un debate sobre las medidas de seguridad.

Este contenido fue publicado el 26 septiembre 2002 - 19:18

Entre otras, se han creado instancias para mediar entre los ciudadanos y los funcionarios en caso de conflicto.

Este viernes se cumple el primer aniversario de un atentado que sumió en la consternación a la población suiza. Aquel día un desequilibrado mental irrumpió en el edificio del Parlamento de Zug, situado en el centro de Suiza, y mató a tiros a catorce personas.

El hombre, que llevaba varios meses en litigio con las autoridades locales, hirió además a otras catorce personas, algunas de gravedad, antes de quitarse la vida. Los sucesos de Zug causaron consternación en Suiza y en el mundo.

Aumentan las amenazas

Los delitos y las amenazas contra los funcionarios públicos han aumentado considerablemente en los últimos cinco años, según la Oficina Federal de Policía. Sin embargo, tuvo que producirse una tragedia como la de Zug para que se reforzaran las medidas de seguridad.

Un año después siguen abiertos muchos interrogantes: ¿Se hubiera podido evitar el baño de sangre? ¿Cómo se puede identificar a los autores potenciales?

Los psicólogos carecen de respuesta. No se trata de una patología y es imposible establecer un perfil inequívoco de los autores potenciales, señalan.

Medidas de seguridad más estrictas

Las autoridades han reforzado las medidas de seguridad: puertas blindadas y controles en la entrada a los edificios de la administración pública; cursos de autodefensa y consejos para que los empleados sepan reconocer y proceder en situaciones de peligro.

"Las amenazas y la predisposición a la violencia ha aumentado considerablemente desde la matanza de Zug", afirma Barbara Umiker, portavoz del Departamento de Policía y Justicia del cantón Basilea-Campo. Se ha nombrado a un delegado encargado de examinar los casos y se han organizado cursos de formación destinados a los funcionarios.

No obstante, el cantón Basilea-Campo desea que la administración siga siendo un lugar abierto y público, subraya Barbara Umiker.

En este momento está en curso la revisión de la ley sobre tenencia de armas en el Parlamento suizo. La consecuencia de Zug podría ser una reglamentación más estricta.

Centros de 'ombudsman'

Después de la matanza de Zug se ha establecido una lista de querellantes potencialmente peligrosos que hastían a los funcionarios. El registro tiene como objetivo facilitar la identificación de sospechosos.

A esa medida se suma la creación de varios centros de 'ombudsman', un mediador entre ciudadanos y administraciones. Numerosos cantones, entre ellos el de Zúrich, pero también la administración federal, disponen hoy de un funcionario encargado de mediar entre los ciudadanos y las instancias públicas en caso de conflicto.

Opinión de los expertos

El semanario de investigación 'Beobachter' estima que esos centros son de enorme utilidad en la mediación de conflictos. "Desde los hechos de Zug, los miembros de nuestra redacción son conscientes de que realizan una actividad de asesoramiento muy importante", señala Toni Wirz.

Una cosa parece clara: es imposible evitar casos como el ocurrido en Zug. El único remedio, según los psicólogos, es identificar y brindar asistencia a las personas que sufren crisis de desequilibrio mental.

Tedy Hubschmid, presidente de la Sociedad suiza de Psiquiatría, opina que "en lugar de gastar más dinero en registros adicionales, el Estado debería ocuparse directamente de las personas e invertir en cosas verdaderamente importantes".

swissinfo

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