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"Una identidad está hecha de muchas pertenencias"

Este contenido fue publicado el 12 febrero 2018 - 16:52

¿Qué significa ser suizo? Es una pregunta a la que intenta responder la diputada Ada Marra en un libro publicado recientemente.

¿Ser suizo significa llevar una camiseta impresa con la flor de edelweiss y tocar el cuerno de los Alpes? Para Ada Marra es mucho más que eso. Keystone

Al respecto existen hilos conductores en la historia de la Suiza moderna y uno de ellos es sin duda el derecho de ciudadaníaEnlace externo. La primera votación, organizada en 1866, dieciocho años después de la creación del Estado federal, se centró precisamente en este tema: la igualdad de los judíos y de los ciudadanos naturalizados. Hasta entonces, las personas naturalizadas no tenían los mismos derechos que los suizos por nacimiento. Por ejemplo, apenas podían ser electos cinco años después de haber obtenido el pasaporte helvético.

En las últimas décadas, el tema volvió a la palestra. Los desarrollos más recientes datan de febrero de 2017, cuando las personas aceptaron un decreto que facilita la naturalización para extranjeros de tercera generación y que entrará en vigor el 15 de febrero de 2018. A principios de este año, la nueva ley de ciudadanía hizo lo propio. Esta última establece un criterio más estricto para la naturalización, particularmente en términos de integración. Por ejemplo, las nuevas reglas exigen que los candidatos demuestren un más alto nivel de lenguaje.

A diferencia de siglo y medio atrás, un ciudadano naturalizado tiene ahora los mismos derechos que un ciudadano suizo. Para algunos, sin embargo, el pasaporte no es suficiente para legitimar la nacionalidad. El naturalizado todavía no es un suizo al 100%, sino un ‘Papierlischwyzer’, un “suizo de papel”.

Nacida en Suiza de padres italianos, la propia Ada Marra vivió esa situación. A partir de esa experiencia concibió la idea de su libro: ¡Hablas bien francés para ser italiana!Enlace externo, como lo explica en entrevista. La diputada federal es particularmente sensible y activa en asuntos de ciudadanía. Además, fue ella quien, en 2008, poco después de su elección al Consejo Nacional (cámara baja), presentó una iniciativa parlamentariaEnlace externo que dio lugar al decreto sobre la naturalización facilitada para los extranjeros de tercera generación.

En su libro, ilustrado por Denis KormannEnlace externo, la diputada socialista del cantón de Vaud se interroga sobre “quién forma parte de la familia” y qué significa ser suizo, en un momento en que asistimos “a un endurecimiento de los temas sobre la identidad”.

Un endurecimiento, precisa Ada Mara, a través del cual ciertas fuerzas “excluyen a muchas personas, negándoles la posibilidad de tener diversas pertenencias”.

“Uno puede ser suizo y al mismo tiempo ser de izquierda y de derecha, homosexual o heterosexual, creyente o no creyente, cristiano, judío, musulmán, ateo... Hay quienes quieren dar una definición única del suizo y los que, por el contario, intentan hacernos comprender que debemos manteneros unidos aun si somos diferentes”, subraya.

Ada Marra conoce muy bien ese sentimiento de doble pertenencia que, para algunos, también se traduce en un sentido de pertenencia imposible: “Es normal cuando eres hijo de inmigrantes. Con el tiempo, sin embargo, me di cuenta de que era suiza y que lo que amo en Italia no es el país en sí, sino mi familia. Pero eso no me convierte en una suiza ilegítima”.

Ius Soli

Ada Marra, quien también tiene pasaporte italiano, deplora la no aprobación del ‘Ius soli’ (derecho del lugar: atribuye la nacionalidad a una persona física según el territorio en el que nació) por parte del Parlamento italiano.

“Me hubiera gustado haber podido decir a los diputados italianos cuánto deben sufrir los hijos de sus conciudadanos en Suiza, tal vez habrían comprendido mejor lo que le están diciendo a los hijos de inmigrantes en Italia”, enfatiza.

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