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Coronavirus “Apelemos a la solidaridad natural de los niños”

 Niños estudiando

El cierre de las escuelas ha puesto a muchos niños y jóvenes en una situación inusual, que para algunos de ellos puede ser una fuente de tensión y ansiedad.

(Keystone / Alessandro Della Valle)

La pandemia de COVID-19 ha alterado la vida cotidiana de millones de personas. Todos tenemos que hacer frente a nuestros miedos y ansiedades así como a muchos problemas prácticos. Los niños son quienes sufren las consecuencias, quizás más que el resto. Reflexiones de la psicóloga infantil Marina Frigerio.

La pandemia de COVID-19 ha alterado la vida cotidiana de millones de personas. Todos tenemos que hacer frente a nuestros miedos y ansiedades así como a muchos problemas prácticos. Los niños son quienes sufren las consecuencias, quizás más que el resto. Reflexiones de la psicóloga infantil Marina Frigerio.

Es un hermoso día primaveral. Fuera luce el sol. En el jardín las abejas se lanzan ávidas sobre las flores que acaban de brotar en el ciruelo silvestre. Mi hija de siete años está feliz por salir a jugar con sus amigos. Le pregunto a quién quiere ver y le recuerdo que es mejor evitar todo contacto. Luego se enfada y dando un portazo se encierra en su habitación. 

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En las familias suizas escenas como esta deben de repetirse a diario estos días. Y los padres a menudo no saben a quién acudir. En el grupo de Whatsapp del barrio de Berna en el que vivo, las opiniones están divididas: hay quienes creen que a los niños no se les puede negar todo el contacto social fuera del hogar, y quienes preferirían que todo el mundo fuera más estricto para superar cuanto antes la emergencia. 

Marina Frigerio

(Livio Martina)

En cualquier caso, para los niños es difícil porque están acostumbrados a moverse con bastante libertad fuera de casa, sin demasiado control de los adultos. Pero ahora, con el cierre de las escuelas, los padres teletrabajando y la necesidad de reducir los contactos sociales, los ritmos diarios han cambiado de manera radical. Estamos más cerca, pero les pisamos los talones. 

Y luego los miedos, más o menos racionales, hacen que todo sea aún más pesado. El miedo a un futuro que parece incierto, la preocupación por los miembros de la familia, los amigos o conocidos en riesgo. Los niños son muy sensibles a las angustias de los adultos.

“Actualmente los adultos tienen una gran responsabilidad hacia los niños”, observa la psicóloga infantil Marina Frigerio. Durante sus diez años de estudios y trabajo terapéutico, se ha ocupado, entre otros, de los “niños escondidos”, es decir, de hijos de inmigrantes que viven de forma ilegal y en situación de aislamiento social en Suiza.

swissinfo.ch: A diario recibimos mucha información sobre la pandemia de COVID-19, que causa pánico entre los adultos. ¿Cómo podemos hablar sobre esto con los niños?

Marina Frigerio: La epidemia actual no es una amenaza seria para los niños, no es la polio. Creo que por eso es más fácil hablar sobre esto con ellos. Por supuesto que debemos tratar de no asustarlos. Y podemos apelar a su natural sentido de la solidaridad. Un niño está dispuesto a hacer sacrificios si sabe que los hace para ayudar a sus abuelos o a otras personas cercanas que están en peligro. 

swissinfo.ch: Usted está en contacto con los niños de los que se ocupaba antes de la epidemia. ¿Cómo están viviendo esta situación? ¿Reflejan ansiedad sus palabras

M.F.: Paradójicamente, cuando la epidemia comenzó en China los temores eran mayores. Desde que nos ha llegado, las reacciones parecen más racionales. Puede haber cierto rechazo, por supuesto. Un poco como lo que les sucede a los niños pequeños que, cuando cierran los ojos, piensan que son invisibles. Al fin y al cabo, incluso entre los adultos, hay gente todavía que se comporta como si nada hubiera pasado, como si no hubieran visto lo que está sucediendo en Italia o en el [cantón] Tesino.  

swissinfo.ch: Pero, ¿qué pueden hacer los adultos para que a los niños la situación les resulte menos pesada?

M.F.: Debemos intentar que la vida diaria sea lo más normal posible. Después de todo, nuestro aislamiento es un lujo: vivimos en un entorno familiar, no nos faltan productos de primera necesidad y no estamos en Siria o en la Rojava [autoadministración del Norte y Este de Siria]. El deber de los padres es hacer vivir a sus hijos, darles la posibilidad de distraerse, jugar con ellos, hacerles dibujar. El dibujo es una excelente herramienta para superar los miedos.

swissinfo.ch: ¿Cómo hablar a los niños de la epidemia? ¿Tenemos que contarles todo?

M.F.: Evidentemente, la elección de las palabras depende de la edad de los niños, pero decir la verdad es lo mejor que se puede hacer. Por lo demás, los niños también están al tanto de las noticias, a través de la radio o los periódicos. Y eso también genera en ellos temores por la salud de sus padres o abuelos. Es por lo que es importante dar a los niños la oportunidad de ser útiles. Si sienten que contribuyen a hacer que la situación sea más soportable, también pueden afrontar mejor sus miedos.

swissinfo.ch: ¿Podemos hablar de que es una situación traumática? ¿Hay que temer consecuencias psicológicas a largo plazo para los niños?

M.F.: Esto depende de lo que se alargue la situación, de la reacción de los padres y de la sociedad y de la capacidad de la escuela para hacer seguimiento de todos los niños. Y por supuesto, también depende de los niños. Algunos niños son mucho más sensibles que otros. Si los adultos logran canalizar esta sensibilidad, utilizándola para estimular la solidaridad de los niños, entonces la crisis también puede conducir a fortalecer su carácter.

Claro que si la situación empeora, si el número de muertes aumenta, también los niños se enfrentarán cada vez más al dolor de sus abuelos u otros seres queridos. Y no podremos ayudarnos de nuestros rituales habituales para hacer ese duelo. La incapacidad de hacer el duelo puede ser un gran problema.  

En todo caso, aconsejo a los padres que, si la situación lo requiere, consulten a un psicólogo infantil.

swissinfo.ch: ¿Ve alguna similitud con los “niños escondidos” (hijos de migrantes en situación irregular) que ha tratado?

M.F.: Sí, hay similitudes en términos de aislamiento social. Pero en la situación actual, los niños están con sus padres y no tienen que temer ser descubiertos y expulsados.

swissinfo.ch: Usted se ocupa a menudo de niños de familias migrantes. ¿Se enfrentan en este momento a problemas particulares?  

M.F.: Las restricciones de viaje pueden ser problemáticas. Si un miembro de la familia enferma, por ejemplo, no es posible visitarlo. Y si no se tiene acceso a una atención sanitaria adecuada la preocupación aumenta. Estas ansiedades también afectan a los niños, naturalmente.
 
swissinfo.ch: ¿Los hijos de las familias migrantes en particular no corren el riesgo de sufrir las consecuencias del cierre de las escuelas?

M.F.: De nuevo, depende de lo que esta situación dure. Si las escuelas vuelven a abrir después de las vacaciones de Pascua, las consecuencias no serán muy graves. Pero si el cierre se prolonga, existe un riesgo real de que las desigualdades entre las clases sociales y las culturas en Suiza aumenten.    

La educación a distancia requiere la implicación de los padres. Si los padres no dominan bien el idioma, tendrán dificultades. La escuela deberá entonces equiparse mejor, deberá inventar un sistema que le permita garantizar la igualdad de oportunidades para todos los alumnos y mantener su papel de integración.





Traducción del francés: Lupe Calvo

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